Hay que recordarle al presidente Castillo y al presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido que gracias a una mujer, ellos existen, por lo tanto es deber y obligación respetar a una dama.

No puede ser posible que agredan a reporteras, las empujen y les impidan su trabajo profesional.

Esta actitud hostil se ha institucionalizado a través de la gente de seguridad de la Presidencia de la República, que más parecen matones.

La violencia contra la mujer está penalizada y es una vergüenza que la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como la Fiscal de la Nación estén de manos cruzadas ante tanta insania y agravio contra las mujeres.

Es hora que los medios de comunicación social se unan y dejen de cubrir por un día cualquier acto oficial del Gobierno. Ellos sin la prensa, simplemente no son nada.