El impacto del COVID-19 en nuestro sistema universitario es significativo y ha empezado a cambiar paradigmas, debido a que un promedio de 350 mil alumnos dejaran de estudiar en universidades, 250 mil en institutos tecnológicos, como consecuencia de la pérdida de empleo directos como indirectos y, para aquellos que pueden continuar con sus estudios el gran problema es que la educación virtual no los alcanza.

Aunado a ello, que las universidades públicas y privadas tienen la misión de implementar plataformas virtuales y brindar las herramientas necesarias a docentes y alumnos, conforme a lo estipulado en la Resolución Viceministerial 085 del Ministerio de Educación, emitida en abril pasado. Hasta junio la SUNEDU señaló que solo 91 universidades del país han entregado la información de adaptación y 51 no habrían cumplido, vulnerando la calidad educativa de sus alumnos.

Al respecto, los alumnos han expresado su preocupación y malestar, de manera individual o a través de sus federaciones, la crítica situación educativa, sumando más de 1290 denuncias solo a la SUNEDU y otras a INDECOPI, debido a que tienen problemas en el acceso al servicio de educación virtual, por la falta de información para la prestación del servicio, la capacitación de docentes para el dictado de clases no presenciales, la pertinencia del servicio virtual para las clases prácticas, y la capacidad de la universidad para brindar un servicio virtual de calidad.

Asimismo, existen investigaciones a diversas universidades por la falta de entrega de paquetes y/o canastas alimentarias para los alumnos vulnerables por padrones desactualizados, muchos de ellos se sostenían con el servicio del comedor universitario; la falta de entrega de mascarillas y protección personal para los alumnos, docentes y personal administrativo; trabajadores administrativos y docentes que han fallecido por el COVID y no han recibido ningún apoyo de sus centros laborales; profesores despedidos sin justificación en plena pandemia, entre otros que merecen acciones correctivas inmediatas.

Es así que, a través de las redes y en diversas manifestaciones se aprecia las quejas y denuncias de los alumnos, solicitando a las universidades privadas que reduzcan significativa las pensiones, que en el caso de las públicas, exoneren los pagos adicionales y de matrícula, pues la pandemia ha afectado a muchas familias, hay alumnos para quienes incluso S/10 significa una gran diferencia en su economía familiar.

Otra problemática generada por el aislamiento, es la que viene perjudicando a los postulantes que han visto truncado su anhelo de estudiar en la universidad, como es el caso de la Decana de América, que viene siendo denunciada por decidir, a través de su consejo universitario, llevar a cabo un examen de admisión virtual, sin exponer previamente sus alcances y dialogar con los postulantes que consideran que dicho examen no sería confiable, que muchos no cuentan con dispositivos electrónicos y una mala conectividad, entre otros, las cuales siendo los futuros alumnos de dicha casa de estudios deben sentir que sus autoridades la representan y defienden, por lo que el dialogo es básico.

La pandemia ha trastocado todo, lanzando enormes desafíos al Estado, a la sociedad y a las empresas que han fundado universidades, pues la educación superior importa en gran medida en esta etapa de pandemia y crisis, por generar conocimientos, descubrimientos, innovación, habilidades para el desarrollo, preservación cultural y generación de investigadores. Los retos son muchos, la necesidad de recursos y e correcto uso de los mismos favorecerán directamente a nuestros jóvenes, quienes requieren de nuestro apoyo.