¿Del Rincón arrinconó al «heredero de Abimael»?

En efecto, eso es lo que ocurrió: el reconocido periodista Fernando del Rincón de la cadena internacional CNN en español arrinconó en entrevista a Pedro Castillo.

El intercambio no solo mostró las serias contradicciones y carencias políticas y de distinto orden del hoy presidente, también marcó enorme contraste con las dos entrevistas previas dadas a periodistas nacionales (César Hildebrandt y Nicolás Lúcar) que parecieron intentar maquillar o edulcorar los «errores» del «ingenuo» Castillo.

Un detalle importante. Muy informado el periodista Del Rincón puso énfasis en la responsabilidad que ha tenido Castillo en el empoderamiento de operadores políticos e ideológicos anexados a Sendero Luminoso y en proceso de infiltración del aparato público.

«¿Usted como rondero hubiera acercado o alejado a sospechosos de terrorismo? Usted nombró (ya como mandatario) a investigados por terrorismo como ministros, señor presidente», le dijo Del Rincón.

La preocupación que un periodista extranjero importante muestra sobre este tema da una idea de la alerta que va creciendo fuera del país. Y tiene que ver con la cuota de poder que un grupo como Sendero Luminoso puede haber alcanzado dentro del actual gobiernismo.

Luego de la segunda vuelta electoral del 6 de junio del año pasado, y en medio de las acusaciones de «fraude en mesa», el periodista Fernando Lucena (quien además reveló las comunicaciones que tuvo con Edwar Quiroga, el operador del Inkarri Islam, muy activo en la campaña electoral de «Perú Libre») advertía: “Sendero siente que sus aliados están por llegar a Palacio” (26/6/2021. Expreso). Y al parecer no solo el Sendero «político» que pugna por su reconocimiento legal, sino también la ramificación remanente atrincherada y armada en la selva del Vizcatán.

Para no pocos observadores la llegada  inesperada de Castillo y asociados a la presidencia supuso para estas organizaciones una suerte de triunfo, de reivindicación política. Sentimiento que pudo haberse inflamado luego del fallecimiento del cabecilla Guzmán Reynoso (debe recordarse cómo el régimen demoró tanto en resolver qué se hacía con sus restos).

Los múltiples informes del avance del senderismo relanzado en el sector estatal, muestran cómo este gobierno facilita su empoderamiento progresivo. ¿Es considerado Castillo el «heredero» del mando organizativo de Abimael Guzmán y de un Sendero Luminoso en la versión que busca contrabandear su asimilación final y legal dentro del sistema político?

Desde ciertos medios se ha vendido a la opinión pública que este senderismo luminoso «político», abimaelita y movadefo (y el de sus «órganos generados» en evolución constante cual pokemones del extremismo) tiene «sincera vocación democrática»; que anda tan solo pugnando «pacíficamente» por querer actuar en el sistema de partidos y que, cancelando temerariamente todos los riesgos, «nada tiene que ver» con la facción senderista primigenia y «armada» (de los Quispe Palomino) que aún opera en el VRAEM vía acciones narcoterroristas (tácticamente autonombrado «Militarizado Partido Comunista del Perú», MPCP).

Lo anterior no es exacto (la existencia de relaciones de cooperación activas y subterráneas entre estas facciones no son meras especulaciones) y constituye la amenaza central contra la seguridad interna nacional, las instituciones y el ya precario sistema político democrático y liberal peruano. La letalidad se acrecienta cuando todo apunta a que se tiene en la presidencia a fuerzas concentrando poder político creciente y facilitando el juego del prosenderismo.

Como anotábamos en este espacio, a estas alturas del proceso político que se inició cuando Pedro Castillo pasó a la segunda vuelta electoral el 11 de abril de 2021, es una obviedad que se está ante un régimen vinculado a los «organismos generados» del inicial Sendero Luminoso. El mismo Castillo agarró tracción política nacional hace cuatro años durante las huelgas magisteriales y como representante del Conare-Sute, un apéndice del Movadef fundado desde las mazmorras por el desaparecido ideólogo terrorista Abimael Guzmán.

Estas conexiones —muchas veces desestimadas e incómodas de reconocer por ciertos sectores «centristas» y funcionales a la extrema izquierda— han llevado a no pocos a preguntarse si Castillo es el heredero «formal» del afán político y «legalizado» (o sea, ya infiltrado en el mismo sistema que busca reventar desde adentro) del senderismo maoísta. Un tema espinoso que en algún momento se tendrá que ponderar sobre la base de la copiosa evidencia (policial, judicial, periodística) y de una gran dosis de objetividad en el análisis político.

Pero lo cierto es que la naturaleza del actual «gobierno» tiene innegables signos prosenderistas internos como castrochavistas externos. Un juego político e ideológico doble, en dos frentes que tributa a la dinámica geopolítica y de poder regional en la que la extrema izquierda está inmersa.

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