Por Juan Morales Romero

La deuda pública es el conjunto de obligaciones, préstamos o créditos de un estado o gobierno con acreedores internos y externos, que se adquieren cuando el sector público de una economía experimenta déficits fiscales, definidos como aquel escenario donde los gastos fiscales son mayores a los ingresos fiscales. Ahora bien, la presencia de la deuda pública nos confirma que las cuentas del Estado son negativas y se encuentran desequilibradas, es decir se experimenta déficits fiscales. En el Perú los déficits en las finanzas públicas son noticias de todos los años al respecto deberíamos preguntarnos ¿Porque se producen los déficits fiscales? La respuesta es simple, aumento del gasto público y disminución de los ingresos fiscales en nuestra economía.

La deuda pública para que sea controlable no debe superar el 30% del PBI, analizando los datos se evidencia que el Perú en años anteriores la deuda se encontraba entre 24 % y 27% del PBI, sin embargo, para fines de 2020 se estima que la deuda pública representaría el 34% de la producción agregada de bienes y servicios finales de la actividad económica. La pregunta es ¿Cómo llegamos a tal situación? y la respuesta inmediata es el déficit fiscal ocasionado por el relajamiento del gasto público en años anteriores versus una menor recaudación tributaria, que obedeció a la triple ecuación “MAYOR GASTO FISCAL = MAYOR DEFICIT FISCAL = MAYOR DEUDA PUBLICA”. Situación que se ha magnificado en el 2020 debido a la caída significativa de los ingresos tributarios, importante componente de los ingresos fiscales. Así mismo se evidencia un mayor gasto público lo que derivó en un déficit fiscal sin precedentes ocasionando que la economía supere el limite permitido de la deuda pública.

El analizar la deuda pública al segundo trimestre implica determinar las causas del déficit fiscal, en la que se encuentra los ingresos fiscales y el gasto público. En el caso de los ingresos fiscales ascendieron al 21% del PBI en el primer trimestre de 2020 pasando al segundo semestre a 19% del PBI reflejando una caída de los ingresos del sector público.

En tanto el gasto fiscal se elevó del primer trimestre al segundo trimestre de 2020, de 18.7% al 24.1% del PBI, concluyendo que los gastos fiscales fueron mayores a los ingresos fiscales reflejándose en un déficit fiscal al segundo semestre de 6.9% del PBI mayor al déficit fiscal acumulado del año 2019 de 1.6% del PBI, que en la actual coyuntura es financiado con adquisición de deuda pública externa del orden de 5,700 (Millones de dólares).

En economía la recaudación tributaria se encuentra relacionada directamente al PBI. Cuando la economía experimenta crecimiento económico los ingresos tributarios aumentan y por tanto también los ingresos fiscales, pero en un escenario de recesión los ingresos del estado principalmente aquellos que provienen de impuestos disminuyen drásticamente. En el Perú actualmente el escenario es de recesión técnica (caída del PBI por dos trimestres consecutivos) detonante principal del descenso de los ingresos fiscales a lo que se añade la postergación de pagos de impuestos; por lo tanto, la contracción de la actividad productiva y los altos niveles de desempleo son los factores determinantes de la menor capacidad de pagar impuestos de las familias y empresas.

En el presente año producto de la Pandemia la recesión nos acompañara en el segundo semestre en menores niveles, impactando en una leve recuperación de ingresos fiscales que serán insuficientes para cubrir los gastos del Estado, contribuyendo así a la continuidad de déficit y a un mayor requerimiento de deuda pública.

La mayor necesidad de financiamiento del déficit con la adquisición de deuda publica externa en los mercados internacionales a través de la emisión de bonos soberanos globales, tiene consecuencias en el nivel del endeudamiento público externo, en el servicio de la deuda y el tamaño de la deuda pública. Esperemos que los altos niveles de endeudamiento público externo del presente año sea una excepción por las actuales circunstancias de recesión, desempleo y Pandemia y no se replique el año 2021.

Si queremos en los próximos años reducir la deuda pública como país, debemos obtener superávits fiscales que nos permitirá realizar pagos anticipados de nuestras obligaciones con acreedores externos y así aliviar el servicio de la deuda pública. De no ser así la necesidad de financiamiento del sector público que tiene como fuente a acreedores internos (endeudamiento público interno) y acreedores externos (endeudamiento público externo) aumentarán significativamente los coeficientes de la deuda pública, que en el mediano y largo plazo serán difíciles de controlar afectando considerablemente en el futuro las finanzas públicas del Perú.