Si Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27), todos debemos actuar conforme a la mente del Creador y por eso en nuestras manos está el hacer justicia; con mayor razón las autoridades, que están obligadas a actuar conforme a la ley.

En Proverbios 21:21 leemos que “El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra”, entonces está claro que hay un camino justo en el cual debemos transitar.

Los peruanos tenemos que ser conscientes que estamos obligados a rechazar la injusticia, y la Primera Carta de Timoteo 6:11 señala que tenemos que esmerarnos “en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad”. Entonces los políticos y las autoridades deben reflexionar sobre estos temas, sobre todo cuando son responsables del conflicto entre poderes y del caos en la administración pública.

No puede ser que haya peleas o diferencias insalvables entre el Congreso y el Ejecutivo, entre un gobierno regional y una municipalidad, entre un fiscal superior y uno provincial, peor aun cuando esas divergencias no son en sustancia fundadas sino que tienen como raíz el amor al dinero y la ambición de poder.

Creen algunos que mediante el abuso y la injusticia van a prosperar, o que se van a burlar fácilmente del prójimo o de una víctima de las circunstancias. No se equivoquen los abusivos, pues pueden engañar a sus superiores por algún tiempo pero después la verdad se revelará.

Los abusivos cavan su propio hoyo o hacen sus propias trampas en las cuales luego se enredarán. Proverbios 29:6 dice que “el malvado cae en su propia trampa”.

Ejemplos puede haber muchos, como cuando Montesinos purga hoy pena en la propia celda que mandó construir; o el expresidente Humala es procesado por lavado con el propio decreto legislativo que firmó; sin olvidar que Vizcarra traicionó o habría conspirado contra PPK, para luego caer producto de una vacancia; o cuando un fiscal superior de lavado traicionó a un fiscal de la Nación y hoy son otros los que lo traicionan.

Todo lo que se hace en este mundo se paga y Dios actúa rápido siendo además el poder de las autoridades efímero, ya que solo el poder divino es eterno. Y Dios pone las cosas en su lugar porque Él hace justicia

Gálatas 6:7 dice “No se engañen; de Dios nadie se burla” y el Salmo 37:28 nos recuerda que “el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados”.

Por eso, en esta nueva etapa que se yergue sobre el país, con autoridades que deben garantizar la elecciones y con jueces y fiscales que deben bregar por cumplir buenos actos y hacer respetar la honestidad, Proverbios 21:3 nos exhorta a “Practicar la justicia” porque es “el derecho” lo que “prefiere el Señor a los sacrificios”.

Sin embargo, tanto autoridades como simples ciudadanos, deben tener presente que Mateo 6:33, señala que busquemos “primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. Sólo el que hace justicia halla vida y no condenación eterna.