Hace unas semanas escribí un artículo sobre la reforma del sistema de pensiones en el Perú. A pesar de ser un tema impopular, creo que llegamos a varias conclusiones. Es necesario un sistema de pensiones privado (no podemos depender del Estado), tiene que ser obligatorio (de lo contrario nadie lo haría) y debe garantizar una pensión mínima para todos los peruanos. También propuse que las comisiones de las AFP deberían tener un componente fijo y otro atado al rendimiento que obtenga nuestro fondo. Por último, sugerí una mayor competencia de las AFP para bajar las comisiones del sistema.

Sin embargo, la pieza más importante de la reforma del sistema de pensiones empieza con una reforma laboral. Es un tema que en nuestro país está cargado de ideología e hipocresía por parte de nuestros políticos, en lugar de ser tratado de una manera netamente técnica. Como no soy político y tampoco me interesa ser popular, plantearé mi visión de reforma laboral.

En la época de los noventa, Fujimori tomó la valiente decisión de terminar con la visión estatista del trabajo y eliminó la estabilidad laboral. En la constitución de 1993 se establece en su artículo 27 que el trabajador “goza de adecuada protección contra el despido arbitrario”, pero en ningún momento menciona la estabilidad laboral.

Lamentablemente Fujimori no fue más allá y dejó abierta la posibilidad a una “interpretación auténtica” de la Constitución, a esas que ya estamos acostumbrados en el Perú. Es así que cuando los izquierdistas tuvieron suficiente poder en el Tribunal Constitucional, mediante sentencia de 2002 se declaró inconstitucional el artículo 34 de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral (que solo establecía el derecho a una indemnización al trabajador despedido arbitrariamente) y ordenó la reposición de los trabajadores despedidos.

De esa fecha al día de hoy, el Poder Judicial no ha hecho más que dictar sentencias hasta volver nuestra legislación laboral una de las más rígidas del mundo. ¿Y después se preguntan por qué tenemos un país con 70% de informalidad laboral? Cómo no vamos a tener una tasa tan alta de informalidad si las normas que tenemos son totalmente inflexibles en un mundo que nos exige ser 100% flexibles para poder salir adelante, para poder ser exitosos y en tiempos como hoy, de pandemia, para poder sobrevivir.

La estabilidad laboral debe ser eliminada completamente de nuestra legislación laboral. La mejor estabilidad que puede tener un trabajador es su propio esfuerzo, su propio trabajo y su propio mérito. Un gerente o dueño exitoso nunca despediría a un trabajador que le sea rentable. ¿O acaso creen que despediría a mi vendedor estrella; a ese vendedor que ha costado más de 10 años de entrenamiento, que hoy en día conoce el producto, la organización, los clientes y que por cada sol que se le paga, retorna 5, 10 ó 15 veces para la empresa? Tendríamos que estar locos o ser pésimos empresarios para despedir a una persona así. Si yo fuera trabajador, tampoco quisiera trabajar en una empresa que no me valore.

Por otro lado, no es justo para todos aquellos trabajadores que están buscando un puesto formal el que no se les puede contratar ya que su puesto está siendo ocupado por un vago, flojo o borracho al que no se le puede despedir ya que la ley lo protege.

Lo primero que dirán lo rojos es que si se elimina la estabilidad laboral, las empresas en el Perú despedirían a todos sus trabajadores para no tener que pagarles los salarios que ganan. Este es el argumento más estúpido que he escuchado en mi vida (disculpen la rudeza). No tiene ningún sustento técnico y lo que propongo sí lo tiene. Pongamos un breve ejemplo. En los Estados Unidos de Norteamérica, la tasa de desempleo (antes de la pandemia) era de 3% en un país en donde no existe la estabilidad laboral y te pueden despedir de un día al otro.

Si fuera verdad el argumento de los izquierdistas, todas las empresas americanas despedirían a sus trabajadores todos los días, lo cual por supuesto no ocurre. Millones de trabajadores de todo el mundo quieren llegar a Estados Unidos (legal o ilegalmente) para trabajar bajo las reglas laborales americanas. ¿Alguien los obliga? Por supuesto que no. Por más que saben que en Estados Unidos te pueden despedir en cualquier momento ellos se dan cuenta, lo que nuestros políticos en su miopía ideológica no, que la flexibilidad laboral es la que crea los puestos de trabajo y no las leyes, los decretos y sobre todo la estabilidad laboral.

En nuestro país la estabilidad laboral es la causante de que el propio Estado tenga decenas de regímenes laborales con la excusa de no tener a la gente en planilla, ya que luego nunca la podrá despedir. Se ha inventado una larga lista de “modalidades de trabajo” para sacarle la vuelta a la propia ley. ¿No sería mejor poder contratar a alguien en planilla desde el primer día? Así gozaría de todos los beneficios laborares y si no cumple con las expectativas de la empresa se le puede despedir inmediatamente, o en caso que la empresa se quiera reorganizar o se vea en graves problemas económicos, como está sucediendo el día de hoy, se puedan despedir a los trabajadores para salvar la viabilidad futura de los puestos de trabajo.

Los izquierdistas no se dan cuenta que si la empresa desaparece no habrán puestos de trabajo. Ni los de ahora ni los de mañana. Punto.