Nos resulta difícil de creer que el canciller Mario López Chávarri, sea interpelado por la decisión presidencial de nombrar al ex presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, como Representante Permanente en la Organización de Estados Americanos (OEA).

La iniciativa de Acción Popular es insensata y desatinada, debido a que la Cancillería solo ha cumplido órdenes de la Presidencia. El ministro de Relaciones Exteriores obró de acuerdo a la Constitución y a la Ley del Servicio Diplomático.

Cualquier presidente puede designar un 20 % de embajadores políticos, en plazas de países u organismos multilaterales. Cabe mencionar, además, que el mandatario es el que dirige la política exterior y las relaciones internacionales, siendo la Cancillería, al mismo tiempo que asesora en esas materias, salvaguardando la tradición diplomática, que como dijo el vicecanciller Manuel Talavera: “el prestigio de Torre Tagle ha sido construido con la dedicación y el sacrificio de muchas generaciones”.

Es una lástima que la bancada en el Congreso del partido Acción Popular –que es querendón para muchos peruanos- no continúe el legado de sus más apreciados símbolos que son los exmandatarios Fernando Belaunde Terry y Valentín Paniagua Corazao, con la honestidad como principal bandera.

Polémica designación

Es deshonesto interpelar al canciller Mario López Chávarri, al hacerlo fungir como “cabeza de turco”, cuando la orden es presidencial. El jefe del Estado, Martín Vizcarra, es el responsable directo del nombramiento de Zeballos.

En nuestra opinión, el expremier Zeballos fue inmerecidamente recompensado con esa designación en la OEA, si bien es un premio a su lealtad con el mandatario, su accionar en setiembre del 2019 y en medio de la pandemia, es penoso, funesto y calamitoso. Puede tener los pergaminos legales, pero no los morales.

El escándalo es uno más en el devenir diplomático.  No nos debe llamar la atención el nombramiento de Zeballos en la OEA, ni nadie debe rasgarse las vestiduras por ello, porque los últimos gobiernos han nombrado embajadores políticos en ese organismo multilateral, que es un foro político, legal y diplomático. Causa más sombras, la suspicacia de muchos, que piensan que Zeballos haya sido enviado a esa entidad –venida a menos en los últimos años- ante el escenario y cercanía de las elecciones generales en el Perú. Son solo recelos.

Rifirrafe a la carrera diplomática

En lo que sí debemos tomar acciones, sea el Ejecutivo, el Legislativo y, en fin, todos los peruanos, es no maltratar la carrera diplomática.

Se debe quererla, respetarla, admirarla. Es una noble profesión, como tantas otras, pero como las instituciones militares, velan por los intereses nacionales, en defensa del país.

Se debe respetar la carrera diplomática de principio a fin. Se afirma que los diplomáticos deben estar acostumbrados a los cambios repentinos de ubicación. Por supuesto que deben estarlo, todo es complejo y cambiante. No hay nada estático.

Pero, los actores políticos deben de tomar en cuenta, que los diplomáticos peruanos cumplen una misión de cinco años en el exterior y que salvo por necesidad del servicio, pueden ampliarla o reducirla.

En el caso de la OEA, el embajador José Boza tenía un año y medio en las funciones ¿por qué sacarlo del cargo por un capricho presidencial, aunque sea legal? En mi opinión es una desconsideración, por decir lo menos.

Por fortuna, su traslado como embajador en Bolivia es prácticamente un ascenso –también de trabajo-, porque ese país es limítrofe.

Se debe evitar que un embajador trunque su misión, sino ha cumplido los años dispuestos, salvo reitero verdaderas emergencias.

La maldición francesa

Nuestra Embajada en Francia es la que más ha sufrido vicisitudes políticas. Veamos los últimos diplomáticos en este país: el embajador José Antonio Arróspide del Busto –con 37 años de servicio- estuvo pocos meses y fue reemplazado por la ginecóloga de Nadine Heredia, Cristina Velita, mejor sin comentarios.

Esta, a su vez, fue cambiada por otro diplomático de carrera Gustavo Lembcke Hoyle, de destacada trayectoria, quien también estuvo pocos meses y fue sustituido por el eminente diplomático y académico Álvaro de Soto Polar (asistente del embajador Pérez de Cuéllar en la Secretaría General de las Naciones Unidas), a quien poco tiempo después, el presidente Vizcarra dio por terminadas sus funciones.

Pareciera que nuestra Embajada en Francia estuviera poseída por una maldición, que espero la rompa la actual embajadora –de carrera- Cristina María del Rosario Ronquillo de Blodorn.

Si esto ocurre en un país como Francia, potencia e influyente, no quiero ni saber qué pasa en otros países.

Otros incidentes

Un par de sucesos más, antes de cambiar de tema. El entonces mandatario Pedro Pablo Kuczynski, decidió nombrar a la banquera Susana de la Puente como embajadora política en Londres, relevando al embajador Claudio De la Puente, quien tenía solo un poco más de un año en el cargo, y con más de 35 años de carrera diplomática.

Casi sucede una arbitrariedad en Argentina. La decoradora Maki Miró Quesada fue designada embajadora en Buenos Aires, en reemplazo del diplomático José Luis Pérez Sánchez Cerro, ex secretario general de la Cancillería, con más de 38 años en el servicio diplomático. A pesar de tener el agreement o beneplácito del Gobierno del Plata, fue cancelada su nominación por la barahúnda que se ocasionó y el embajador Pérez Sánchez Cerro pudo completar su misión.

Cabe recalcar que no desmerecemos a ninguna profesión u oficio, sino que debe respetarse la gestión de los embajadores de carrera. Tampoco nos oponemos a la designación de los embajadores políticos, que tienen como hemos visto, un cupo por ley, y que en algunos casos pueden facilitar las relaciones con otros países por la amistad con el gobernante.

Debería haber un consenso, como política de Estado, que solo los embajadores de carrera cumplan misiones en los países vecinos y organismos multilaterales, salvo la OEA, por lo que hemos señalado anteriormente. Los embajadores de carrera han estudiado toda su vida el arte de la negociación y solución de conflictos.

Solo hubo un caso, en la Representación Permanente del Perú en las Naciones Unidas, que fue ocupado por un corto tiempo por un eminente académico e internacionalista, Francisco Tudela van Breugel Douglas.

Otros temas

Debemos manifestar, de otro lado, nuestro elogio por la decisión peruana de respaldar al ilustre diplomático mexicano, Jesús Seade, a la Dirección General de la Organización Mundial del Comercio (OMC). No solo es solidaridad americana, sino reconocer sus grandes atributos para ese cargo, debido a que dada su experiencia en ese organismo y en negociaciones en todas las regiones del mundo, es el que más sabe y el que puede sacar del estancamiento a la OMC.

Candidato al BID

Por otra parte, el canciller López Chávarri, ha señalado que se velará por los derechos del Perú en su posición para elegir al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. Hay dos candidatos, el norteamericano Mauricio Claver-Carone, y el argentino Gustavo Béliz.

Claver-Carone tiene casi asegurado el puesto por el apoyo mayoritario de los países, pero como bien dice el ministro hay una corriente que busca aplazar la elección, para después de los comicios presidenciales en Estados Unidos, y que el Perú está en reflexión con Canadá u otras naciones caribeñas.

No votar por Claver-Carone o apoyar la postergación por un cálculo político, de repente mal jugado, es suicida para nuestras relaciones con los Estados Unidos.

Apoyo a la candidatura de Cuba

Hacerle jaleo a la Cancillería porque apoya la candidatura de la República de Cuba, para que integre la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, es desconocer los usos y criterios de la reciprocidad y los acuerdos en el Grupo Latinoamericano y del Caribe (Grulac), que son por unanimidad.

Al margen de consideraciones políticas, para participar en los diferentes órganos de la ONU, rige el principio de igualdad entre los Estados. Además, existe un valor supremo, el respeto a la palabra, y el Perú tiene que cumplirla, por su tradicional seriedad y respeto a los compromisos internacionales.

Escándalo lacerante

En otro orden de cosas, hemos estando observando infaustas críticas al Ministerio de Relaciones Exteriores y a algunos de sus más destacados funcionarios, azuzadas por algunos exmiembros de la institución que han sido afectados por decisiones de los órganos legales de la institución, que pueden ser consideradas injustas.

Hay que colocarse los zapatos de ambas partes para comprender el triste problema, pero de ninguna manera ventilarlos públicamente y con el escándalo, que solo dañan la reputación de las personas y hacen un daño irreparable a la imagen del Ministerio de Relaciones Exteriores. Además, que como garantía del proceso, tienen el camino de la vía judicial.

POR: RICARDO SÁNCHEZ SERRA*.

*Internacionalista