Guillén «defiende» a la Dircote mientras ayuda a prefectos prosenderistas

Una seria contradicción se viene dando en la gestión de Avelino Guillén como ministro del Interior.

Desestimando todo riesgo ha designado como prefectos en varias regiones (13) del país, a relacionados con los ya famosos «organismos generados» de Sendero Luminoso (Movadef, Conare, Fenatep); entes en calculada evolución política que la misma unidad especializada de la PNP, la Dircote (Dirección contra el Terrorismo), ha detectado y advertido durante años de serias y complicadas investigaciones.

El ministro aduce que los nombramientos se dieron ya que «no existen sentencias» en contra de los seleccionados. Así, sin ninguna cautela, obvia que han sido detectados como parte de la red de amenazas que el senderismo reciclado y antidemocrático está montando hábilmente ataviados de «demócratas» con el fin de infiltrar el aparato estatal y dar impulso al plan autoritario oficialista. Aquí pues o hay complicidad con estos avances o una abierta ingenuidad.

Mientras esta nueva muestra de la «democracia» boba se ejecuta poniendo en riesgo el ya precario sistema de seguridad que el prosenderismo está penetrando (entre otros encargos, los prefectos también generan información de inteligencia en las regiones que luego derivan al Ejecutivo) para dar tracción a su proyecto político y el soplonaje en contra de sus antagonistas, el ministro sale a defender al actual jefe de la Dircote. Esto en medio de las «divergencias» o «tensiones» con el comandante general de la PNP Javier Gallardo, quien intentó retirar del cargo al jefe de la Dircote, Óscar Arriola. Según se dice, Avelino Guillén se opuso a este cambio específico.

Y es que se acusa al comandante Gallardo de ser muy próximo a Castillo y asociados quienes tendrían la intención de retirar al valioso general Arriola de la Dircote, para instalar un nuevo mando facilitador de sus intereses altamente politizados (estos, han advertido fuentes de diversos medios periodísticos, incluyen la intención de socavar el rol del ente policial antiterrorista).

Cabe recordar que afines o miembros prominentes de este gobierno (como Bellido, Cerrón y Bermejo) tienen procesos judiciales abiertos por supuestos nexos con los remanentes narcosenderistas del VRAEM. Tener en ese sentido a alguien controlable en la rama policial antiterrorista parece ser de suma urgencia.

¿Si Guillén dice «defender» a la actual dirección de la Dircote para impedir estos afanes de clara manipulación e infiltración institucional, qué hace empoderando en obvia contradicción a los operadores del senderismo reciclado como prefectos a nivel nacional? Entre otros muchos factores de peligro, ¿el ministro sigue dudando de que existe subterránea conexión entre la facción «política» (abimaelita) y movadefa de Sendero Luminoso y la facción «armada» (de los Quispe Palomino) del Vizcatán?

A la sazón, el exministro del Interior Carlos Basombrío llama la atención sobre lo dicho por Castillo —que «no sabía lo que es el Movadef»—, en reciente entrevista (21/01/2022. Hildebrandt en sus trece): «Es imposible que Castillo no haya aceptado que era parte del Conare. Lo que es impresionante es que responda que no sabía lo que era el Movadef. ¿En qué país vive?, si trabajaba con ellos», dice Basombrío. (21/01/2022. Perú21).

En setiembre del año pasado Basombrío ya se había sumado a la advertencia que desde distintos sectores se ha lanzado a la ciudadanía: “Es un gobierno (el de Castillo) penetrado por Sendero Luminoso”.

Hay que señalarlo. El actual gobiernismo —cuyo barco y en los hechos cada vez hace más agua en materia de gestión pública— debe también su sobrevivencia hasta hoy —y sus muy puntuales avances en cuestiones políticas o de poder e ideológicas— a un astuto e inescrupuloso método ambiguo de operatividad política (por ejemplo: frena inversiones y crecimiento privado y a la vez «invita» a los inversionistas; conversa con Duque de Colombia y pronto con Bolsonaro de Brasil mientras legítima y rearma relaciones con Maduro; dice «luchar contra el terrorismo» pero encumbra políticamente a acusados de vínculos con narcosenderistas del VRAEM, etc.).

A punta de obvias y cada vez menos sorprendentes contradicciones el régimen sigue apalancando, montando con habilidad (mientras coyunturalmente «calma el temor de los inversionistas»), un calculado autoritarismo político de sondeos lentos con apoyo de ciertas «oposiciones» parlamentarias y de una prensa aparentemente «centrista» y bastante funcional a su supervivencia.

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