Hablando fuerte, GARECA  

Más que una conferencia de prensa… 

Un tipazo, las cosas claras en la cabeza, la elegancia y la puntualización objetiva de los hechos más allá de personalismos. Más que un DT -y me atrevo a decir-, con visos de A-1 ; un conductor de grupo con mayúsculas. No exageré y no me ha defeccionado cuando en su momento, dije que me evocaba al flaco César Luis Menotti, quizás no tan filósofo como éste, pero si o tan sapiente como el entrenador campeón del ´78.

Ricardo Gareca, y el comando técnico que lo rodea, tuvo el trabajo de saber cambiarle el ´´chip´´, la mentalidad a los jugadores, a esta nueva camada de futbolistas. El tigre Gareca, en su comentario inicial pone en el tapete sus creencias y certezas con lo acontecido a Paolo Guerrero. Gareca, alzando la voz como los hombres que se la saben jugar, a riesgo de exponer el pellejo, nos enrostra un magnífico casi editorial a todos los peruanos y a sus instituciones, que hasta por ahí, a más de un curtido político podría causarle el sonrojo.

Este argentino que se nos metió en el ADN no solo del alma sino de la sangre, como que el rojo escarlata y el blanco más albo son el distingo de la Blanquirroja; en honor de esa sufrida pasión contenida, pero también de la mesura, paciencia y tranquilidad de los que saben, deja para la lectura entrelíneas, que la Selección Nacional va al mundial por el tú a tú contra cualquiera y el más pintado que se ponga al frente. Y ello, no es verso y él sabe por qué lo dice.

Nos deja o intenta darnos luces -y otra vez-, del grandísimo cambio que al interior de la Federación Peruana de Fútbol se viene experimentando por todo lo alto, y con lo más avanzado de la tecnología y softwares aplicados al fútbol moderno de alta competencia y élite. Todo ello, con el apoyo de un inestimable equipo de profesionales, y sin objeción alguna en cuanto al costo e inversión económica.

Ricardo Gareca, tiene al parecer y en lo que pueda seguir como Seleccionador Nacional, no solo la tarea inmensa de continuar esta hermosa revolución iniciada por él (y del ´´ciego´´ Juan C. Oblitas, que como Director Deportivo de Selecciones tuvo el ´´ojo clínico´´ para su contratación), en el fútbol peruano; sino también, el de re-insertarnos como triquina en el cerebro a los peruanos – empezando por los periodistas deportivos-, la creencia perdida, el poder de la voluntad, el amor por unos colores, la fe en una camiseta, en suma; el orgullo por un país.

Me pongo de pie, me quito el sombrero y mi aplauso.