El contraste de posiciones en la representación parlamentaria —como en la ciudadanía— en torno al iniciado proceso de vacancia del mandatario Martín Vizcarra ha sido todo un despelote en las últimos días post los «vizcarra-audios».

De forma individual, por facciones o en conjunto, los congresistas adoptaban postura a favor, en contra o en abstención (como es sabido las mismas organizaciones políticas tienen pugnas y diferencias internas también por otros temas). Pero que la lideresa de Fuerza Popular se haya pronunciado en contra, apuntalando así a los nueve votos del grupo parlamentario naranja que rechazaron la moción para la admisión de la vacancia del presidente el último viernes 11 —desmarcándose de los tres votos a favor—, retumba en el escenario de tensiones políticas y en el juego de poder inmerso.

La dimensión del conflicto actual no es solo jurídica o constitucional, contiene una fuerte carga o es esencialmente política; ello influirá en la escala de confrontaciones y en la pauta de poder hasta las elecciones generales en abril del próximo año en que se
reconfigurará todo el espacio político nacional.

Que uno de los herederos del fujimorismo político diga en la coyuntura que «no existen los elementos ni los procedimientos para vacar a Martín Vizcarra», desinfla de momento y de forma sorprendente, nada más y nada menos que desde las trincheras contrarias a la coalición vizcarrista gobernante (que incluye al humalismo y al poderoso e ideológico sector «caviar»), las llantas de la vacancia.

El impacto de esta posición en la opinión pública desde Fuerza Popular no será menor. Una cosa es pues que César Acuña anuncie no estar de acuerdo con la pertinencia de la vacancia y otra que sea Keiko Fujimori quien lo pronuncie. Es sin duda un salvavidas de mucha mayor importancia con la que se estaría ayudando a Martín Vizcarra de una expectoración sumamente desagradable para sus perspectivas políticas (así como de sus asociados politicos que lo han sustentando hasta hoy y del potencial candidato que se pretenda proyectar como sucesor conveniente del régimen en las presidenciales del 2021).

Ciertamente esta especie de salvataje desde el keikismo ha generado enorme incomodidad dentro de sus simpatizantes que la ven como una concesión, una claudicación inaceptable por parte de Fuerza Popular con sus inclementes enemigos políticos. «¿Harían lo mismo los antifujimoristas congresales de estar Keiko en situación similar a la de Vizcarra?, se preguntan. La palabra «fujicaviarismo» ha sido pronunciada con molestia y hasta con jocosidad en las calientes redes sociales.

Esta suerte de concesión desde la trinchera keikista tiene un reciente antecedente. El 4 de agosto doce votos contra dos dentro de la bancada naranja se manifestó a favor del otorgamiento de la confianza al frustrado gabinete Cateriano (incluso a Martha Chávez —que votó en contra— se le oyó manifestar su aprobación a la exposición particular del exministro de Energía y Minas, Rafael Belaunde Llosa, y a los pasos que daría en su sector). Para el vocero Diethell Columbus (FP) la negativa al voto de confianza a Cateriano traería una «situación de inestabilidad política”.

Cabe recordar cómo el sector congresal «Avenger» de Kenji Fujimori jugó un rol clave bloqueando el intento de vacancia de PPK en diciembre de 2017 (ayer en su columna de Expreso el analista Jorge Morelli, a quien muchos ubican o perciben cercano a la otra rama representada por el menor de los Fujimori, anotaba que la «vacancia arbitraria es el golpe parlamentario»). Así, si antes Kenji salvó inicialmente a PPK, hoy Keiko puede hacer lo suyo salvando a Vizcarra.

En la coyuntura, y rescatando aquello de que la ingenuidad no es una virtud de la política, es posible que las acciones de este grupo político apunten a relajar las resistencias que pugnan por neutralizar otra candidatura presidencial de Keiko Fujimori.

Habrá que ver si estos estimados políticos —entre otros— le generan a Fuerza Popular una posición menos antagónica —desde sus contrincantes y desde cierto electorado reacio a su presencia— para el 2021.