¿Los militares y policías de Sendero?

Un tema de fondo continúa siendo evadido por no pocos peruanos, resistido a ser tocado en debates más amplios: el posible hecho de que Pedro Castillo sea el inconfesado heredero político del desaparecido Abimael Guzmán Reynoso.

Es un asunto espinoso. Mucha gente lo evita, sobre todo quienes votaron por él en 2021 como un disfrazado «mal menor» (ahora se ve las consecuencias de ese error); y más aun, por ciertos segmentos de la prensa y analistas que invisibilizan no solo el rol actual del reciclado Sendero Luminoso sino el que ha tenido en las tensiones sociales no exentas de violencia en las dos últimas décadas.

El general PNP Óscar Arriola, jefe de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) señaló en setiembre de este año y sin lugar a dudas —al igual que todos sus antecesores en el cargo—, aquello que hoy muchos se resisten a reconocer: «Conare y Movadef son Sendero Luminoso».

Lo dicho no es una especulación. Es un hecho. El Movadef es otro famoso «organismo generado» del senderismo y fue creado por Abimael Guzmán desde las mazmorras en 2009. Actuando como un «brazo político» su objetivo de fondo era introducirse al sistema político legal mientras mantenía su infiltración violenta en los conflictos sociales y económicos (la antiminería fue clave) que se fueron incubando post 2000.

«Tenemos documentación abundante, y de puño y letra de Abimael Guzmán, incautada en cárceles en el 2014, que demuestra que Abimael Guzmán dirige Movadef», dijo el exministro del Interior Carlos Basombrío ante una comisión del Congreso en 2017.

En 2018, la misma policía especializada antiterrorista Dircote siguió hasta Bolivia a Pedro Castillo como parte de este órgano senderista el cual «estuvo detrás de la creación del Comité Nacional de Reorientación (Conare) del SUTEP».

El registro muestra que en suelo boliviano Castillo estuvo junto a reconocidos integrantes de Sendero Luminoso. Ahí aparece Alex Chamán Portugal preso en 1992 por ser parte de «Socorro Popular» y ya excarcelado fundador de la base del Movadef en Bolivia en 2012. También estuvo presente el actual congresista Edgar Tello Montes quien «abiertamente ha apoyado al Movadef». A ellos se sumó César Tito Rojas del Conare Sute Puno y miembro del «comité que eligió a la dirigencia del Movadef en 2010».

Luego de este evento de 2018 en La Paz se realizó otro donde el ponente Pedro Castillo estuvo junto a Evo Morales. El acuerdo para crear una coordinadora de «lucha de maestros en América Latina» no se hizo esperar. Como ya es conocido, el afán organizativo de estos extremismos se conecta a las redes externas de la izquierda continental antidemocrática.

Las evidencias sobre las relaciones de colaboración entre Castillo y los brazos políticos senderistas reciclados son copiosas y de alta gama. Antes y después de asumir la presidencia. Hoy cuentan hasta con prefectos y subprefectos nombrados en una clara intención de dotarlos de recursos públicos valiosos para el clientelaje, el reclutamiento y el posicionamiento político e ideológico.

Aquí pues no hay «demócratas» actuando. Hay claramente un proyecto de concentración de poder autoritario y progresivo que apunta más allá del 2026, e incluso, mas allá del coyuntural Pedro Castillo.

«Sendero Luminoso ve con buenos ojos que sus aliados están por llegar a Palacio de Gobierno», advertía en junio de 2021 el periodista de investigación Fernando Lucena. Y ello incluía hasta a los que están aún atrincherados en el VRAEM aplicando tácticas terroristas junto a narconegocios criminales.

Hasta el asociado Vladimir Cerrón —también facilitador del operante castrochavismo continental— no dejó de preocuparse por el futuro de Sendero Luminoso. En diciembre de 2017, el dueño de «Perú Libre», se pronunció sobre el anunciado «gabinete de la reconciliación» del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

«¿Habrá algún senderista en el tan anunciado gabinete de la reconciliación de PPK? Caso contrario no estaría completo», tuiteó Cerrón. Este anhelo recién se concretaría cuando Castillo nombró de premier a Guido Bellido procesado por acusados nexos con los del VRAEM y al exministro Iber Maraví, señalado por integrantes de Sendero en «coordinaciones de la organización terrorista y presencia en atentados contra entidades públicas y privadas en Huamanga y alrededores entre 1980 y 1981».

A estas alturas es pues obvia, indisimulable la tendencia del gobiernismo de querer infiltrar a extremistas de tomo y lomo —ataviados de «demócratas»— en el aparato público y en contrabandear su legitimación en el sistema político.

¿Hay peligros crecientes, en gestación? Desde que Pedro Castillo asumió la presidencia se han revelado desaguizados y pulsiones internas en los sectores castrenses, policiales y de Inteligencia. El creciente recelo ciudadano va contra la posibilidad de que el prosenderismo corruptor logre consolidar una base política autoritaria de apoyo militar-policial.

En ese sentido, quienes dentro de las fuerzas de seguridad cedan, busquen empeñarse o unir su destino al autoritarismo no podrán negar después la cuota que actores peligrosos como Sendero Luminoso tienen en relacion al régimen. Es decir, cualquier plan dictatorial tendrá también, junto a otras ramificaciones corruptoras, a los reivindicadores del «presidente Gonzalo» como parte de dicha fuerza.

En el actual contexto es posible que cada vez más peruanos exijan que los verdaderos sectores institucionalistas en las fuerzas armadas y policiales, preocupados por defender la Constitución, neutralicen todos los intentos que pretendan crear un soporte militar-policial sobre el que Castillo, el heredero político de Guzmán Reynoso, se engrampe en el cargo y en la impunidad a dúo con su cogobernante Cerrón.

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