El Gral. (r) Martos, que ocupa la PCM, dice tonterías con frecuencia. Pero lo que ha afirmado hace unas horas es inaceptable y raya en lo delictivo. Afirmar, como ha hecho, que “las FFAA no van a aceptar que se rompa el estado de derecho en este momento, faltando cinco meses para las elecciones”, en alusión clara a la posibilidad de que Vizcarra sea vacado por incapacidad moral por el Congreso de la República, es, repito, inaceptable.

Como peruano y como ex Ministro de Defensa protesto por esa pretendida amenaza, propia solo de militares golpistas. Ese chantaje con el que pretende asustar a los congresistas, podrá tener efecto solo entre ignorantes, cobardes o sinvergüenzas. Para cualquier persona que conozca la Constitución y que no tema cumplir con su deber, las palabras de ese general demuestran, no solo que el estado de derecho ha sido roto de varias formas, antes y después del golpe del 30 de setiembre, sino el poco respeto que tiene el mencionado general, y de paso el ministro de defensa Chávez, por el papel de las FFAA a las que ellos están llamados a comandar pero con respeto a los deberes y funciones no deliberantes que les asigna la Constitución.

El ejercicio de una atribución que le corresponde a una institución, cumpliendo los requisitos establecidos para ejercerla, por inoportuno que pueda parecer su ejercicio, no puede ser considerado como una ruptura del estado de derecho. Es innegable la inmoralidad que se ha descubierto en el comportamiento del ingeniero que detenta la presidencia de la República. Es innegable la atribución del Congreso de declarar la vacancia del presidente por incapacidad moral. Están establecidas las condiciones legales para que ésta proceda: la moción debe ser presentada por un mínimo de 26 congresistas, ser admitida por el 40% del número de congresistas hábiles, ser debatida entre el cuarto y décimo día de presentada, respetar el derecho de defensa al presidente acusado y ser aprobada por un mínimo de 87 congresistas. Punto. La Constitución señala también el procedimiento para evitar cualquier vacío de poder.

Como yo, millones de peruanos no estamos dispuestos a aceptar más manipulaciones de nuestras FFAA. Ningún mando militar o civil tiene derecho a “usarlas” en beneficio personal y menos para defender los intereses personales de un presidente y menos de uno que ha perdido toda legitimidad de ejercicio.