Por: Vicente Díaz

Es una bendición saber que, pese a la pandemia, Dios nos da vida y esperanza. Si bien las iglesias no pueden realizar sus actividades presenciales, ahora están más activas en el ámbito virtual.

En “Restaurando Vidas” seguimos con los estudios bíblicos y cultos porque predicar la Palabra de Dios es un deber y una alegría. Alienta comunicar que el olor de la unción pasa las fronteras y derrota distancias pues es un fenómeno sobrenatural a la hora de ejercer el ministerio.

Es destacable la misión espiritual y las oraciones que se están haciendo contra el maligno, sobre todo cuando suele meterse entre las autoridades al saber que estas son puestas por Dios. De este modo no cabe duda que el papel del diablo es estigmatizar a los débiles de corazón, es tratar de llevar a las autoridades a su averno; y por eso la corrupción aparece entre las instituciones del Estado.

Nadie se salva de la tentación del diablo y muchos caen en sus brazos ardientes de perversidad. Ni presidentes, ministros, jueces, fiscales, gobernadores y alcaldes se salvan si es que no tienen a Dios en su camino.

Son muy pocos los íntegros de corazón. Es lamentable lo que pasa en el Perú con sus gobernantes y magistrados, por cierto hay excepciones y habrá que pedir en oración por los que están arrepentidos y sea el Espíritu Santo con ellos.

Les envío el mensaje de orar sin cesar además de la experiencia del olor o la fragancia de la unción, que incluso perfuma espiritualmente el ambiente del hermano que recibe una oración o imposición de manos vía telefónica o por internet. Tal como se vivenciaba en la séptima cuadra del jirón Gamarra, en La Victoria, sede central de la Iglesia Restaurando Vidas, que con un área de 45 m2 era la iglesia más grande del mundo pues predicaba diariamente a más de trescientas mil personas que transitaban por el lugar.

También teníamos la casa de Dios de la Av. Venezuela N° 1908, con dos mil m2 destinados al culto de los hermanos del Cercado de Lima, Breña y distritos aledaños, e íbamos a contar con un nuevo local en La Victoria pero momentáneamente se ha visto frustrado por las fuerzas diabólicas de la corrupción y el abuso del poder.

En estos templos hemos visto la obra de Dios, sus milagros para personas de toda edad. Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

No obstante, tenemos que continuar evangelizando a través de ese perfume celestial de la unción. No olvidemos que diversos pasajes de la Biblia relatan aromas y fragancias.

Esto es lo extraordinario de la Palabra, como en Marcos 14:3, cuando Jesús estaba en Betania “en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puro; {y} rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús”; y en 2 Corintios 14-15: “Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden”.

Mientras tanto el apóstol Juan en el capítulo 14 de su Evangelio, versículos 12-17, dice: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”. De manera que sólo el poder de Dios puede contra la corrupción, la pandemia y la indiferencia materialista.