En un comunicado suscrito por 23 generales en retiro del Ejército, 22 vicealmirantes en retiro de la Marina y 18 tenientes generales en retiro de la Fuerza Aérea señalaron su justificable preocupación –que es de la de muchos- ante la “actual situación de inestabilidad y razonable cuestionamiento” al proceso electoral, cuestionando la labor del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) e instándolo a cumplir “de manera confiable y transparente su mandato constitucional”.
Asimismo el pronunciamiento contempla que en caso la entidad electoral a cargo de Jorge Salas Arenas no realice dicha función se “deslegitimizaría” su “accionar” y “tendrán que asumir las consecuencias de ello”.
De manera ipso facta, Francisco Sagasti dio un mensaje a la nación, flanqueado por la premier y la ministra de Defensa, olvidándose de leer la Ley de leyes, el Artículo 2, preceptúa “Toda persona tiene derecho:”, inciso 3. A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público” y el inciso 4 “A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley”.
Más aún el Artículo 34 del cuerpo constitucional prevé, “Los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional tienen derecho al voto y a la participación ciudadana, regulados por ley. No pueden postular a cargos de elección popular, participar en actividades partidarias o manifestaciones ni realizar actos de proselitismo, mientras no hayan pasado a la situación de retiro, de acuerdo a ley”, por lo tanto, por una mínima comprensión lectora, los miembros de las F.AA. en situación de retiro, tienen expedito todas las prerrogativas constitucionales.
A pesar de ello Sagasti, ha tenido la insolencia de solicitar al Ministerio Público, investigar la carta de militares en retiro, aduciendo que son «Son actos reñidos con la Constitución», pero sin mencionar que artículo de la Constitución Política, del Código Penal o del Código de Justicia Penal Militar-Policial ha sido vulnerado.
En el colmo de su ligereza mental, Sagasti afirmó que «Lo que es inaceptable es que un grupo de personas retiradas de las Fuerzas Armadas pretenda incitar a los altos mandos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea para que quebranten el Estado de Derecho. Como presidente rechazo este tipo de comunicaciones, que no solo son contrarias a los valores y la institucionalidad democrática, sino también son actos reñidos con la Constitución», una orfandad más constitucional, del inquilino impuesto en Palacio de Gobierno.
Agregando que ha invocado a la ministra de Defensa, Nuria Esparch, coordinar el envío de estas cartas al Ministerio Público «para que en el marco de sus competencias y funciones realice las investigaciones necesarias para determinar posibles conductas lesivas al orden constitucional», sin embargo, no existe ningún tipo de violación, aún en el Perú se puede respirar la opinión.
Una buena valeriana no le haría mal al presidente ungido por una cúpula congresal.

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