En pocas horas concurriremos libre y voluntariamente, cumpliendo con las medidas sanitarias por la pandemia del Coronavirus a emitir nuestro voto.

Pero que ese voto por cualquier de los candidatos presidenciales y al Congreso de la República sea un voto consciente, analizado y no influenciado por los medios de comunicación social y las encuestadoras.

Todos somos seres pensantes, pero con diferentes ideologías políticas que se pueden respetar, más no compartir, como gente civilizada que somos.

Que lo expresado en las urnas sea realmente lo que uno piensa, la experiencia a lo largo de las últimas décadas ha sido muy triste, dura, casi desoladora donde la corrupción viene imperando.

No voy a decirte por quien votar, porque eso iría contra mis principios y ustedes son testigos de mi soberana independencia y a la vez tal vez, rudeza para expresar lo que uno piensa como ciudadano y como periodista.

Son 5 años de un nuevo Gobierno que se instalará el 28 de Julio -y sí o sí habrá segunda vuelta, lo preocupante es que ninguno alcanzará mañana el 15 % y con más de diez bancadas en el Congreso desparramada entre los 130 congresistas que de manera muy personal no saben dónde están parados, espero se logre la gobernabilidad y respeto por la institucionalidad.

Está campaña sui generis por la pandemia del Coronavirus ha desnudado toda una fanfarria de promesas congresales, pero en fin…, esa es obra y gracia de las organizaciones políticas y del visto bueno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que por lo visto sufre de una flagrante miopía electoral.

Que los personeros de las diferentes agrupaciones políticas defiendan voto por voto y más aún se puede hasta tomar fotos de las actas electorales para que no exista ninguna sombra de fraude.

Que Dios ilumine al pueblo peruano y que insisto, elija con la sana razón por el bien de nuestra patria en vísperas de un Bicentenario de la Independencia Nacional, mientras miles de peruanos han muerto por tener de gobernantes a delincuentes y mitómanos.

Ya la historia y la justicia divina los juzgará, ya que acá la justicia como tal, es simplemente una palabra que no tiene ni valor ni connotación.

¡Qué viva el Perú queridos amigos!

Mañana no se duerme.

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