Hace un mes los izquierdistas del Congreso presentaron un proyecto de ley mediante el cual se quiere confiscar el patrimonio de los peruanos con el Impuesto a las Grandes Fortunas. Esta semana nos quieren robar nuestro fondo en las AFP con el pretexto de la reforma del Sistema Privado de Pensiones (SPP) que se viene discutiendo en la Comisión Especial Multipartidaria del Congreso. En esta comisión, se ha propuesto entre muchas barbaridades que el 75% de nuestro Fondo de Pensiones sea transferido a un nuevo “fondo de reparto” y “los afiliados del SPP deben pagar por años contribuidos”.

Según estos congresistas hay que crear un nuevo sistema de pensiones que sea más “solidario”, quitándoles los fondos a “los más ricos hacia los más pobres, de sanos hacia enfermos, de jóvenes hacia mayores y de empleados a desocupados”. Actualmente, los fondos de nuestras cuentas individuales en las AFP son “nuestros”, generados por los descuentos que nos hacen en el sueldo todos los meses (10%) más nuestra rentabilidad; para ellos esto “no es solidario” ya que nuestro dinero debería ir a un fondo para que el gobierno lo pueda repartir como les parezca, fijando una pensión máxima de S/ 1500 mensuales; empobreciéndonos a todos.

En este artículo no quiero que se piense que estoy defiendo a las AFP, lo que defiendo es el SPP por el cual cada uno de nosotros tiene una cuenta que nos pertenece. Es nuestro dinero, proveniente de nuestro esfuerzo de años. No es un bono, no es un subsidio, no es un regalo del Estado, son nuestros ahorros que se vienen acumulando año a año y que nos ayudarán a tener una vida digna cuando nos jubilemos a los 65 años.

Partiendo de la premisa que es necesario ahorrar para tener una pensión cuando seamos mayores, tenemos que reconocer que si fuera por nuestra propia voluntad casi ninguno de nosotros ahorraría un centavo. Según una encuesta de la SBS, sólo el 30% de los peruanos realiza algún tipo de ahorro. Ello significa que la gran mayoría llegaríamos a la edad de jubilación sin un centavo ahorrado y dependeríamos de la voluntad o la capacidad del gobierno de turno para hacerse cargo de nuestro sustento, sobre todo en nuestros años más vulnerables. Esto no solamente es irresponsable de nuestra parte, sino que además es irreal teniendo como ejemplo el manejo económico del país durante nuestra vida republicana ¿Acaso ya se olvidaron los Fonavistas cuando les descontaban todos los meses para “construir viviendas populares” las cuales nunca se construyeron y finalmente se les devolvió 30 años después un promedio de S/ 1200? ¿Eso es lo que queremos?

Siendo así, estamos de acuerdo que es necesario ahorrar para tener un fondo para nuestra jubilación y que este ahorro debe ser obligatorio, ya que de lo contrario nadie lo haría. Creo también que estamos de acuerdo que a todos nos parece excesivo lo que nos cobran las AFP por administrar nuestro dinero. Lo que es más, las AFP son empresas que siempre ganan dinero a pesar de que nuestro fondo pueda subir o bajar, ellos siempre se llevan su parte.

Creo que parte de la reforma del sistema debería considerar que la mitad de la comisión sea un monto fijo y la otra mitad sea un monto atado al rendimiento del fondo. Si a nosotros nos va mejor, entonces que las AFP tengan más ganancias, pero si no ganamos nada o perdemos por un periodo, entonces que las AFP también lo sientan en sus bolsillos. De eso se trata la economía de mercado que supuestamente tanto pregonan.

También hay que reconocer las diferentes realidades de los aportantes al SPP. Creo que los descuentos en nuestro sueldo deberían estar segmentados. Si ganamos menos de S/ 2,000 por ejemplo que nos descuenten solamente 5% del sueldo, pero si ganamos más de S/2,000 que nos descuenten 10% del sueldo como ahora. Eso tal vez incentivaría a los que ganan menos a aportar al SPP. Además se debería crear un “fondo de pensión digna” para garantizar una pensión mínima a los que ganan menos. No podemos aceptar tener peruanos que se jubilan con pensiones menores al sueldo mínimo. Este fondo podría crearse con aportes del gobierno (ahorros generados al no tener un Sistema Nacional de Pensiones “SNP”) y un aporte de la rentabilidad de todos nosotros que en lugar de ver crecer nuestro dinero en 10.5% en los últimos 26 años (datos de la SBS) podríamos aceptar 8 ó 9%.

Es necesario que el nuevo sistema esté unificado, pasando a los peruanos del SNP al SPP y fomentando el ingreso de nuevas AFP al mercado para que la competencia sea la que mejore la calidad del servicio, bajen las comisiones y suba la rentabilidad y no por medio de leyes sin sustento ni sentido. Descartemos de una vez la idea que nuestro dinero sea administrado por burócratas de turno sentados detrás de un escritorio en lugar de economistas profesionales que trabajen para nosotros. ¿O acaso le confiarían sus ahorros a un populista del Ejecutivo o del Congreso? ¡Yo no!

A fin de cuentas debemos tener claro que solamente hay 7.5 millones de afiliados al SPP con un fondo total de 154,000 millones de soles (datos de la SBS a Abril 2020). Esto representa el 30% de la población económicamente activa (PEA). Tenemos que reformar el sistema de tal manera que podamos incluir al otro 70% que no está en el SNP y ni siquiera sabe lo que es una AFP porque vive en la informalidad total. Cualquier reforma no servirá de nada si no consideramos a Pedro que vive en el Centro Poblado Santa Ana, del distrito de Aucará, provincia de Lucanas, región Ayacucho quien nunca en su vida ha estado en planilla y para él las AFP no existen.

Para eso hay que hacer una reforma drástica del sistema laboral peruano, eliminando los sobre costos laborales, la rigidez y sobre todo la “estatización” laboral. Pero como ese es un tema muy amplio ya lo dejaré para un próximo artículo.