El Vraem y Devida

  • Fecha Miércoles 7 de Noviembre del 2018
  • Fecha 7:54 pm

En los últimos años la zona del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro [Vraem] ha llamado la atención y la preocupación nacional cuando el narcoterrorismo asesinaba a policías y militares.

Estas preocupaciones tienden a aumentar al conocerse no solo la ágil cooperación entre narcotráfico y terrorismo sino también los ataques contra la población civil [un total de 276 atentados y 446 asesinados miembros de las fuerzas de seguridad y de civiles entre 1999 y 2017, según los ‘registros’ de los mismos ‘remanentes’ senderistas]. Ahí está, como ejemplo, lo que ha ido ocurriendo en la convulsa Santo Domingo de Acobamba –a tan solo cinco horas de Huancayo en Junín y a 200 kilómetros de Lima–. En ese territorio complicado las agresiones cegaron la vida de muchos civiles como además el abandono de algunas zonas. Un desplazamiento penoso que no se veía desde las peores épocas del terrorismo en los ochentas.

Esta situación sin embargo puede empezar a ser contrarrestada con una mayor diligencia gubernamental vía el multisectorial plan ‘Vraem 2021’ anunciado recientemente por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas, Devida. La idea de fondo es implementar una estrategia de intervención integral con impacto social, económico e institucional en una zona donde actualmente se procesa el 75% de la cocaína del país. Un territorio donde la pobreza alimenta la mano de obra de las organizaciones criminales; hoy además en auge de colaboraciones transaccionales y estratégicas con el narcoterrorismo políticamente motivado.

En coordinación clave con las fuerzas armadas y policiales a cargo de las acciones de seguridad se buscará obtener resultados medibles en aquellos sectores civiles que pugnan por alejarse de las actividades ilícitas y conectarse con mercados que impulsan intercambios y producciones económicas alternativas. Esto complementado con un esfuerzo por rescatar las potencialidades ambientales y con el acercamiento de servicios públicos básicos, infraestructura educativa, vial, telecomunicaciones, etc.

La estrategia ‘Vraem 2021’ intentará replicar la experiencia integral del Alto Huallaga donde –hoy todavía con ciertos riesgos latentes que amenazan la pacificación– a través de un proceso largo pero sostenido se redujo el narcotráfico y se contuvo el terrorismo. Logros que tuvieron a las operaciones de interdicción y erradicación de coca como factores importantes.

El liderazgo de Devida en el Vraem, por cierto, no está considerando la erradicación de hoja de coca ni la reducción de espacios cocaleros; al menos no por el momento. En todo caso habrá que ver los condicionantes que surgen de esa opción. El objetivo central está en atender un desarrollo alternativo que va más allá de atacar los problemas estrictamente militares, policiales y de aplicación de ley. Una combinación necesaria de acciones y resultados expectantes que requerirán mayor tracción por parte de los diversos sectores políticos a pesar de la atmósfera de tensiones y conflictos actuales.

¿Habrá real convergencia –entre los encargados de la toma de decisiones a todo nivel– en el crucial asunto de ir neutralizando el peligroso nexo del narcotráfico criminal y el terrorismo en esta zona del país?





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