50 libros de escritores peruanos llegan a Guadalajara
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Por Gonzalo Pajares

UN INGENIERO LEÍDO

El primer libro de Gustavo no fue un volumen sino una colección, la muy famosa “El Tesoro de la Juventud”, donde inició su aprendizaje de historia, geografía, zoología y más.

Cuando estaba por terminar su carrera conoció en México a una francesa de espíritu aventurero que recorría América. Era 1968. Se casaron y se fueron a vivir a Francia. 1968, sí, el año que cambió el mundo.

Gustavo y sus inquietudes vivieron de cerca la revuelta estudiantil y posterior matanza de Tlatelolco (en México) y Mayo del 68 (en París). Después de trabajar un año en Londres volvió a México donde se integró al servicio público en la Secretaría de la Presidencia, luego, por su espíritu latinoamericanista y aventurero, se trasladó a Quito.

Allí dirigió la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). “Soy un ingeniero leído”, responde, cuando le pido que se describa.

NUEVO DESTINO, EL FCE, EN PERÚ

Después de dejar OLADE, se dedicó a ser consultor en temas de energía para organismos internacionales. Cuando ya estaba disfrutando de su jubilación en Bacalar, un paraíso al sur de México, fue invitado por Paco Ignacio Taibo II, director del FCE, para que dirija la subsidiaria peruana.

Lo consultó con su esposa y vinieron al Perú. En medio de sus tareas, le vino la pandemia. Así, gracias a un convenio firmado con la Universidad de San Marcos (UNMSM), la librería del campus es gestionada hoy por el FCE. Pero también tuvo que tomar la dolorosa decisión de cerrar la librería del FCE en la calle Esperanza. “Económicamente, era inviable. Éramos una librería en medio de joyerías y, aunque éramos el espacio que allí más brillaba, teníamos pocos clientes”, nos dice.

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