Alberto Eyzaguirre García: «Al reivindicar los juegos de antaño, no pretendo cambiar las formas de diversión actuales»

Músico y compositor presenta una mirada a tiempos pasados, en escenarios que el tiempo felizmente no logra borrarlos y tiene un mensaje integrador de nuestra vasta herencia cultural.


Por S.Sarmiento

¿Por qué mantuviste oculto tus dotes de escritor de cuentos?

Bueno, en realidad era una pretensión secreta que me rondaba en la cabeza hace dos décadas atrás, pero por la ocupación laboral y musical no podía empezar. Entonces ya escribía notas de prensa que enviaba a los periódicos y parece que, por la calidad de la redacción y el contenido, lo reproducían casi de manera textual.

Aquí en Expreso, por ejemplo, salieron muchas de mis notas en la sección “Por los 4 Suyos” que dirigía el poeta Alberto Valcárcel. Y siempre con información relacionada a festividades ayacuchanas que impulsábamos con el Círculo Cultural Tradiciones de Huamanga.

Por ello, el antropólogo Juan José García Miranda, me convoca para escribir junto a él un libro y que se llama “Ayacucho Canta y Baila”. De modo que mi brazo de escritor ya estaba de algún modo bien entrenado y el tiempo de la pandemia fue el escenario perfecto para dar este gran salto al mundo literario.

El colibrí mágico es una vuelta a tus años de infancia y juventud, ¿verdad?

Es cierto y creo que es la tendencia natural en el inicio de muchos escritores. Nadie escribe de aquello que no conoce o haya experimentado de alguna manera. Así ocurrió con Vargas Llosa en La ciudad y los perros y José María Arguedas, con Agua y Los ríos profundos, por citar dos clásicos. En mi caso, al empezar a escribir sobre los años maravillosos de la niñez en Huamanga, empezaron a brotar casi solas las diferentes escenas y vivencias que buscaban conformar un relato. Luego las fui moldeando y dándole una forma literaria más próxima al cuento.

Tu libro, ¿es una conspiración contra las costumbres de estos tiempos?

Sí, pues de alguna forma el libro permite visualizar la forma de jugar e interrelacionarse entre niños y adolescentes hasta antes de la aparición de la computadora y los celulares, y confrontarlos con los juegos de ahora. Definitivamente teníamos mayor interacción social, también un mejor desarrollo psicológico y motriz.

Las formas de diversión de niños y jóvenes han cambiado mucho. A través de tus cuentos, ¿buscas reivindicar los juegos de antaño?

De alguna manera, sí. Pero al reivindicar los juegos de antaño, no pretendo cambiar las formas de diversión actuales, cada época tiene sus juegos y son válidas. Pero sí me pareció interesante retrotraer y explicar sutilmente el modo de jugar, en este caso al trompo, en la Huamanga de los 70, entrelazado con una historia. Te vas sumergiendo en el relato, pero a su vez vas entendiendo las reglas de aquél juego incluso con sus términos en quechua y en castellano.

Tus cuentos son una oda a la migración a la capital, ¿verdad?

Asi es, de manera inconsciente resultaron doce cuentos sin proponérmelo: 6 transcurren en Huamanga y 6 en Lima. Acertadamente el profesor Víctor Tenorio destacó el carácter binario del contenido del libro como muy propio de la cosmovisión andina. Pienso que más de la mitad del país y también en los países del tercer mundo, han pasado también por un proceso similar de migración. Por ello comparto esta versión, en la que trato de transmitir el dolor del desarraigo humano en la sensibilidad de un niño.

Otro tema transversal de tus cuentos es el ambiente familiar. ¿Cómo ves a las familias de estos tiempos?

No soy de los que creen ver en el pasado solo lo mejor y que lo presente es muy malo. Pienso que en cada tiempo el ser humano enfrenta diferentes escenarios y tiene la obligación de afrontar lo que le toque y salir adelante. Seguramente en estos momentos hay familias nuevas que a pesar de la pésima influencia de la televisión basura y con toda la nueva problemática, están escribiendo páginas hermosas en sus vidas que serán únicas y valiosas para su desarrollo.

Finalmente, ¿tendremos novedades próximamente?

Un amigo con varios libros en su haber, el Dr. Carlos Huamán, me decía que una vez que publicara mi libro iba a sentir la necesidad de querer producir más y es cierto. Tengo ya un buen avance de varios cuentos logrados con una temática más dispersa que, seguramente, encontrarán su cauce para llegar al público en un segundo libro. Sigo leyendo y aprendiendo de tantos escritores y de la propia vida de hombres y mujeres de nuestro tiempo que van labrando su vida con lucha, con ideales y con pasión.

Por Sixto Sarmiento

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