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Bellas Artes realiza ciclo de entrevistas «Poéticas Nacionales»

Un análisis sobre la patria y la dimensión simbólica, discursiva, política y socio cultural del Estado-Nación.

Bellas Artes realiza ciclo de entrevistas «Poéticas Nacionales»
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Pasando por conceptos como el de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman, las esculturas blandas de Claes Oldenburg, el paralelo entre el país real versus el país legal de Jorge Basadre hasta cerrar con el desborde popular de Matos Mar, el artista y profesor de Bellas Artes, Marcelo Zevallos, analizó la obra de la artista plástica peruana Liliana Ávalos, durante la primera de tres entrevistas del ciclo “Poéticas Nacionales, una mirada desde la plástica contemporánea” que inició Bellas Artes desde el pasado viernes en el marco de las actividades por el bicentenario de la independencia.

Con un estilo inspirado en el pop art, la artista Liliana Ávalos -que cuenta en su haber con un sinnúmero de exposiciones individuales y colectivas, tanto en el Perú como en el extranjero-, compartió con Zevallos y el público en general las dinámicas que le han permitido plasmar su obra, en la que destacan sus “esculturas blandas”, como las muestras de su recordada individual “El hogar como Patria” (Bruno Galery, 2010) en las que toma de base el Escudo Nacional como símbolo.

país legal y real
Para Marcelo Zevallos, la muestra que toma de base el Escudo Nacional representa el contrapunto entre el relato del país legal frente al país real, con una clara estética del migrante y desde una sensibilidad que incluye “en la silueta de la nación a aquellas mujeres que, por la estructura de la sociedad, son dejadas de lado en esa lógica de país informal”. Señala además que la artista “podría estar reclamando por un Estado más blando, más flexible, que escape un poco a su estructura jurídica y empiece a contemplar una estructura más dinámica y real, para usar los términos de Basadre”.

“Acá se ve claramente que hasta se tienen colores brillantes, (lo que representa) el reclamo y la utopía por una nación más heterogénea, una nación más amorfa en el sentido de que es un ser vivo que está en constante transformación y reconfigurando las reglas de juego con las que nos relacionamos día a día”, agregó Zevallos.

Para el docente de la centenaria casa de estudios, el escudo trabajado por Ávalos es un “escudo desbordado, inundado con una tradición, con toda una cultura”, que buscaría cuestionar aquel sentido republicano instaurado bajo una lógica extractivista -aludiendo al recurso animal, vegetal y mineral, que aparecen en el interior del símbolo patrio original-, y que en la obra de la artista incorpora más bien elementos del arte tradicional andino, gracias a la influencia de maestros del arte del bordado del Valle del Mantaro en Junín o las Tablas de Sarhua ayacuchanas.

Para llegar al Escudo, Ávalos ya había desarrollado el ejercicio de observación e interacción en los mercados que representan para la artista “un laboratorio para la creatividad” y es donde encontró la inspiración para sus esculturas blandas. “Contrapongo los paisajes que abundan en la periferia, los anuncios “chicha” y los personajes que trabajan en la calle, a partir de estos personajes empiezo a trabajar los escudos”, mencionó.

“Vivir en Lima Norte ha marcado mi pauta, mi ejercicio artístico, mi observación, pero las dinámicas del mundo globalizado también influyen”, comentó la artista.
Un rompecabezas de plástico del Escudo Nacional fue el elemento de la calle a partir del cual empezó a hacer la muestra, “donde empecé a darle volumen, darle una sensación de suavidad, una manera de generar un acercamiento a este elemento que tiene para nosotros mucha simbología”, destacó Ávalos. “Siempre sentí la necesidad de trabajar con otros colores y otras técnicas como el charolín -elemento que se usa para los asientos de las combis-, la pana, la bayeta y, fundamentalmente, la influencia de maestros tradicionales que han enriquecido mi trabajo y de los que me he nutrido”, agregó.

Finalmente, en el marco del bicentenario de la independencia del país, Ávalos destacó que el arte migrante y tradicional cumple un papel fundamental en la educación. “Yo hubiera querido tener, en el colegio, la posibilidad de que un artista tradicional entre y me enseñe lo que ahora ya sé, habría un cambio en la forma en que nos vemos”, señaló.

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