AFIRMA LA ILUSTRADORA MEXICANA

    Cecilia Rébora: “Los libros ilustrados nos acercan a la lectura”

    Confiesa que sus hijos son el jurado más severo y honesto.

    • Fecha Miércoles 8 de Agosto del 2018
    • Fecha 12:00 am



    “Crecí en un casa maravillosa, rodeada de arte”. La dibujante mexicana Cecilia Rébora, ganadora del II Catálogo Iberoamericano de Ilustración, en la edición Nº 25 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara; enfatizó que las obras ilustradas “son el primer acercamiento a la lectura”. Durante su estadía en la ‘Ciudad de los reyes’, por la FIL Lima, conversó con EXPRESO.

    ¿Cuál fue el motivo para convertirse en una ilustradora?

    En mi familia tengo dos hermanos pintores y otro escultor. Crecí en una casa maravillosa, rodeada de arte. Pero no me incliné a la ilustración de inmediato. Quería hacer algo diferente. En ese momento, decidí estudiar arquitectura porque podía dibujar, pero de una manera formal. Al final no me gustó.
    Luego, entró por mi cabeza la idea de ser escritora e ingresé a un curso de letras. Después viajé a Barcelona, porque mi esposo estaba llevando un doctorado de arquitectura, donde decidí ir por el camino de la ilustración.

    Mencionó que su esposo es arquitecto, ¿ambos opinan sobre sus trabajos?

    La arquitectura y la ilustración tienen la misma base de creación y proceso. Sin embargo, tienen diferencias muy marcadas. Estoy casada con un arquitecto y lo vivo a diario. Él bromea porque todo el día estoy diseñando cocodrilos, rinocerontes, perritos, un mundo de fantasías. Los ilustradores somos caóticos (risas).

    ¿Recuerda su primera obra?

    Mi primer libro… (Silencio). Bueno, tengo un título que no lo cuento porque fue caótico. El segundo, que lo tomo como el primero, se llama “Aquí viene Lucas”, la historia de un perro, ahí me di cuenta que me encantaba dibujar animales.

    ¿Por qué fue caótica?

    (Sonrisa) Sucede que el primer libro me costó mucho trabajo, estaba nerviosa por la oportunidad que me daba mi editorial, y lo hice en óleo. Copié lo que veía en casa y en mis hermanos. Quería pintar cuando el libro necesitaba otro formato para expresar las ideas. Las imágenes estaban tiesas, no como ahora que dan la sensación de movimiento. Debí pensarlo más, fue un tropiezo de los que se tiene en la vida. Aprendí porque los libros ilustrados nos acercan a la lectura y tenía que hacer llegar el mensaje.

    COLABORACIÓN EN OTROS LIBROS

    “Cuando me entregan un texto y me piden que lo ilustre, para que salga bien, debo introducir extractos de mi vida, me apropio de la historia. Tengo un libro con el Fondo Cultura Económico de México que trata de un perro. En ese tiempo, mi hija cargaba un conejito, entonces lo incluí entre los dibujos. Quizá nadie lo sepa, pero al final, el lector llega a conectar con lo que observa”, finalizó.

    (Juan C. Ángeles Moreno/Juanangelesta@gmail.com)










    Top
    La gran estafa de la Refinería de Talara

    La gran estafa de la Refinería de Talara