“El arte te conecta con las emociones de la infancia”
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En las pinturas de Héctor Acevedo el espacio se descompone en formas geométricas planas. Líneas definidas que expresan la diferenciación del mundo espiritual y terrenal. Iglesias salpicadas en una ciudad flotante.

Pero aquí nada es casual, las iglesias son una reminiscencia del Trujillo de su niñez, ciudad en la que vivió hasta los 20 años.

Héctor Acevedo pasó del análisis geométrico que le profería la ingeniería civil en la UNI, carrera que dejó para dedicarse de lleno al color que pintó el lienzo de su vida: el arte.

Fue así que cristalizó su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

También hay en su obra presencia de caballos que se mimetizan con la armonía de rojos intensos y grises. Caballos que emergen del subconsciente y transportan a otra realidad. Pero también hay personajes femeninos, que en palabras del artista, nos conectan con lo terrenal, nos humanizan.

Asimismo, destaca su pintura titulada “La levedad del ser”, en la que los personajes carecen de labios.

“Quise darle más énfasis a las miradas y crear un mundo silencioso como en los sueños, a través de una comunicación que va más allá de lo verbal, como algo onírico”, me comenta.

Para Héctor Acevedo, el arte es una forma de vida. Su principal referente lo encuentra en Chagal, porque “plasma de una forma costumbrista el mundo interior, tan místico y profundo”, explica.

EL ARTE COMO AUTOCONOCIMIENTO

“La pintura se enriquece con la vida, mientras más te conoces vas sacando elementos del interior, que son emociones remotas que afloran y se apropian de tus obras”, afirma. Si uno contempla las pinturas de Acevedo, advierte la presencia de un personaje que es parte de su niñez, que emergió de una fotografía en la que él se vio reflejado en su propio hijo. Pintar ese personaje es volverse a poner el mismo traje y asumir sus emociones de niño.

“El arte te asocia con lo sublime, con lo más íntimo del ser humano, con las emociones. No existe emoción nueva sino que todas vienen a través de la infancia”, puntualiza.

TEMPORADA

Su exposición “Espacios fragmentados”, puede verla en el Museo Textil Precolombino “Amano”, hasta el 6 de octubre.

(Texto: CARLOS ROSALES PURIZACA)