El secreto de Arturo  Pérez-Reverte
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Barcelona.- El escritor español Arturo Pérez-Reverte, quien hace poco recibió el Premio Barcino que concede la semana de Novela Histórica de Barcelona, afirmó que es escritor como “consecuencia de una vida y de unas lecturas”.

En su discurso, Pérez-Reverte señaló que en su larga trayectoria ha comprendido que “es un error mirar al pasado con la mirada del presente, y que no se puede mirar la conquista de México, las cruzadas, la Guerra del Segadors o la Guerra Civil española con una mirada actual condicionada por los derechos humanos, el buen rollo histórico, las ONG o la mirada moderna humana”.

El escritor dijo que eso “es peligroso porque impide ver con claridad lo que ocurría antes”.

Le gusta contar esos momentos históricos desde allí, señaló, “nunca desde el buenismo al que la sociedad actual nos ha conducido” y “no es lo mismo mirar el genocidio, la barbarie, los templos destruidos, las matanzas desde aquí que desde allí”.

En su relato breve «Oro» intenta ver ese mundo como lo miraban “aquellos campesinos que vivían bajo reyes incapaces, ministros corruptos y curas fanáticos, esa gente que salía de ocho siglos de acuchillar moros o acuchillarse entre ellos, y eso permite cambiar la visión”.

Pérez-Reverte comenzó explicando que tuvo la suerte de “nacer en una casa con una biblioteca grande”, la de sus abuelos, donde había además una litografía y “un grabado de Brueghel el Viejo y de Las Lanzas de Velázquez».

Primeras lecturas

En ese ambiente fraguaron sus primeras lecturas del gran folletín del siglo XIX y comienzos del XX, de Alejandro Dumas, Walter Scott, Víctor Hugo, Dickens, Defoe y luego de Galdós y Valle-Inclán.

Esas lecturas más el cine fueron creando “un imaginario y un amor por la historia” y llevó a Pérez-Reverte a comprender que “la historia no era un mero divertimento, sino que ayudaba a comprender el presente”.

Fue así como el autor de “El húsar” descubrió que los libros sobre cruzadas, “La conquista de la Nueva España”, “El jorobado” de Paul Feval, o “El Conde de Montecristo” hablaban de él: «me ayudaban a comprender mi vida, la España en la que vivía, mis juegos y esa decepción ya no me abandonó nunca».

Reportero feliz

«Soy un escritor accidental, porque yo era un reportero feliz y la lectura me fue llevando junto con la vida personal hacia una actitud de escritor que nunca había buscado», comentó Pérez-Reverte.