UNA PUESTA EN ESCENA SOBRE UNA CONMOVEDORA REALIDAD

Homicidas del alma …en San Bartolo

Actores realizan un juego de múltiples interpretaciones.



Empiezo a escribir esta nota desde mi propia experiencia. Hace ya muchos años y por algunos meses integré el Movimiento de Vida Cristiana, la rama más grande de la llamada Familia Sodálite, organización de la que también forman parte el Sodalicio de Vida Cristiana. Cuando formé parte de esa organización mi vida familiar y estudiantil era tranquila y sólida, como la de los chicos que ingresaron conmigo, tal vez por eso no viví nada raro o simplemente tuve suerte. Otros, no.

Gracias a Alejandro Clavier y Claudia Tangoa, jóvenes autores y directores de “San Bartolo”, podemos ver en escena lo que vivieron también jóvenes como Álvaro Urbina. La obra se centra en su testimonio, víctima de abuso sexual del Sodalicio, y la única que ha dado su nombre públicamente hasta el momento. Pero, también en documentos periodísticos y asesorías de expertos en el tema como Pedro Salinas y Paola Ugaz, autores del libro “Mitad monjes, Mitad soldados”.

Una propuesta visualmente atractiva por la perfomance de los 8 actores, quienes en un juego de múltiples interpretaciones, se cambian personajes, entre víctimas y victimarios. El manejo del espacio de forma coreográfica, que nos remonta a la casa de reclusión en la que se convirtió San Bartolo se alterna correctamente con cánticos que más de una persona tendrá en la mente.

Además, sin tener un protagonista, es muy difícil elegir quien resalta del conjunto de estupendas actuaciones que componen Sergio Gjurinovic, Gabriel González, Ítalo Maldonado, Juan Carlos Pastor, Claret Quea, Diego Carlos Seyfarth, Stefano Tosso, y Nicolás Valdés; pero destacamos las de González y Pastor, quienes dan a sus personajes una gran naturalidad y convicción.

Conversamos con Juan Carlos Pastor sobre su experiencia en esta justa y necesaria puesta en escena: “Ha sido muy difícil abordar este tema porque todos los involucrados estamos en contra de este y cualquier tipo de abusos… abordarlo desde la vulnerabilidad que nos transmitían los personajes ha sido intenso. Los directores empezaron a trabajar con nosotros desde nuestra corporalidad, desde el lenguaje de nuestros cuerpos, (gracias a Franklin Dávalo), simplemente para conocernos a nosotros mismos, conocer nuestros cuerpos”.

Claudia Tangoa, es la joven directora (junto a Alejandro Clavier) de este proyecto. Tangoa nos comenta que tanto Jano como ella lo que han hecho es escoger que arista es la que querían abordar de tanta información que se tenía del caso. “Nosotros hemos puesto el foco en el testimonio de las víctimas que estuvieron en el centro de formación de San Bartolo y de una víctima que no ha sido sodálite, pero si ha sido una víctima del Sodalicio como lo fue Álvaro Urbina.

Obra retrata cruda realidad

“San Bartolo” retrata la búsqueda del amor, la búsqueda del ser de cada uno de esos jóvenes que fueron la presa perfecta de esos “Homicidas del alma” que con el señuelo de tener la respuesta de ¿Qué es el amor? y de otras preguntas claves para la vida de estos chicos y chicas vulnerables calaron de la peor forma que el hombre pueda conocer, el de la violencia.

Hasta el 20 de agosto

“San Bartolo” (Recomendada para verla desde los 16 años) va hasta el lunes 20 de agosto de jueves a martes a las 8 pm y domingos a las 7 pm en el Teatro La Plaza – Larcomar.

 (Omar Amorós  / carlosomar20@gmail.com)









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