La lucha por la igualdad racial en una exposición en Miami

El espectador verá el fondo de lo cultural, social e histórico de lo africano a través del artista Vince Fraser.

La nueva experiencia multisensorial del laboratorio de arte digital Artechouse en Miami Beach, “Ase: Afro Frequencies”, lleva al espectador al fondo de las raíces culturales, sociales e históricas de lo africano a través de la visión del artista visual e ilustrador surrealista Vince Fraser.

A finales de 2020 Artechouse presentó en Miami Aqueous, una experiencia que invitaba a zambullirse en el azul para contrarrestar el estrés de la pandemia y seis meses después sorprende con una exposición que provoca sensaciones muy distintas y remite a otro tema de actualidad: el movimiento en favor de la igualdad racial.

No hay nada de la paz y la tranquilidad que quería transmitir Aqueousen “Ase: Afro Frequencies”.

COMO BEBIDA ENERGÉTICA

El resultado de la colaboración entre Fraser y Artechouse es como tomar un bebida energética.

Los colores y las formas cambiantes en las paredes de las salas, la cálida voz que recita mensajes de empoderamiento e identidad y la música de percusión incitan a la acción, no a la contemplación.

El nombre de Breona Taylor, una de las víctimas de la violencia policial cuya muerte desató las protestas del movimiento “Black Lives Matter” (“las vidas de los afromericanos importan”), y la frase “I Can’t Breath” (“no puedo respirar”), pronunciada por George Floyd cuando el policía blanco Derek Chauvin le apretaba el cuello con su rodilla, pueden leerse por detrás de la catarata de imágenes que cae sobre el espectador en “Ase: Afro Frequencies”.

Cabezas de muñecos de raza negra, puños negros cerrados, máscaras de oro, cadenas de esclavos, piezas de maquinaria, alas de insectos, mujeres con los ojos vendados en sillas que cuelgan de un hilo, imágenes de caleidoscopio, carteles con palabras como “pasión”, “resistencia”, “persecución”, “perseverancia” o “paz” aparecen y desaparecen de las paredes al ritmo de la música y las luces.

No hay un minuto de descanso en la primera parte de la inmersión en el mundo conceptual y estético de Fraser, quien es de origen jamaicano, reside en Londres y defiende que “el valor real del arte está en cómo ilumina los márgenes y conduce al cambio de la sociedad”.

EL PODER DE LA MÁSCARA

En la planta superior el espectador puede descansar antes de sumergirse en otra gran sala de ritmo trepidante. Una serie de pantallas interactivas dedicadas a deidades o miembros de la realeza africana permiten experimentar con el poder que dan las máscaras a quienes las llevan.

Solo con acercarse a la pantalla, que actúa como un espejo, la máscara se va construyendo sobre la imagen de la propia cara hasta hacerla irreconocible.

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