Lali García Almeyda, pintora: Miremos el arte como filosofía pura

Artista plástica y profesora confiesa que su vida tuvo un cambio, tras la pandemia.


Lali García Almeyda, con 45 años, narra a Expreso como su vida tuvo un cambio con la pandemia de covid-19, así la pintura fue un eje que la llevó a investigar y cuestionarse más sobre su rol como ser humano.

Háblame de tu trabajo y cómo te iniciaste en la pintura.

Empecé o más bien retomé la pintura en 2018. Tenía 36 años dos hijos y un negocio de eventos de 7 años. En ese momento tuve flexibilidad para manejar mis tiempos y quise acercarme al arte nuevamente, algo que siempre me había atraído y que la verdad nunca dejé del todo, siempre estuve involucrada de alguna manera con lo creativo. He escrito en blogs, he publicado un poemario y he ilustrado para algunas revistas.

En 2018 me decidí a retomar ese espacio, de chica me gustaba pintar y dibujar, lo extrañaba creo aunque tampoco le daba mucha importancia, no pretendía hacer nada en especial más que tomar un taller u otro y devolverme el arte que me debía.

Estuve en el taller de Toto Fernández Ampuero, aprendí mucho de él y luego seguí mi camino en solitario, soy autodidacta, y me he formado mucho con información virtual. Gracias a las redes hay una amplio abanico de opciones si uno quiere aprender, desde tutoriales, demostraciones en todo tipo de técnica, basta mirar el contenido de artistas que admires y verás información y podrás aprender de ellos. Fui muy disciplinada eso sí y pinté la mayor cantidad de horas posible.

Pude desarrollar una técnica, en el realismo contemporáneo, suficientemente buena para llamar la atención de una Galería en EE.UU., especializada en esta corriente. Esto fue ya entrando a la pandemia en el 2020. A través de 33 Contemporary Gallery (Chicago) y en medio de la pandemia y las cuarentenas, pude exponer 2 veces en el Museao Wausau Moca de Wisconsin en 2020 y 2021, y en Sol Art Galley en Irlanda. Mi trabajo fue publicado en distintos medios especializados como Beatuful Bizarre Magazine, American Art Collector y la Vanguardia de España recientemente.

¿Qué es el realismo contemporáneo y por qué escogiste esa rama?

El término “realismo contemporáneo” refiere a un regreso a lo clásico, en la pintura. A retomar las tradiciones de la pintura representacional, volviendo a estudiar a los grandes maestros del renacimiento, el barroco, el impresionismo…

Mucha de esta tradición, que se basa en aspectos fundamentales para componer en un espacio 2d y dar ilusión de 3d, espacialidad o profundidad, con el uso de la perspectiva, la física de la luz y el claro oscuro, se pierde o más bien se refresca con la aparición de corrientes posteriores como el expresionismo, el cubismo, etc. Pero una vez estas expresiones cumplen con su trabajo de innovación disruptiva, ocurre un distanciamiento enorme entre la tradición y el estudio con el mundo del Arte. Tanto así que en un momento, cualquier objeto pegado en una pared se puede llamar arte, porque así se le ocurre a alguien.

Para mí el arte es una sublimación de la vida, y si mi pintura no me significa una contemplación y hasta una lucha donde debo poner todos mis sentidos para vencer y finalmente alumbrar algo medianamente decente que intente ser bello, entonces no tiene sentido. Por eso parto desde esta corriente. Creo que hay que pasar por la tradición para ser disruptivo de una manera más potente.

Ahora tu muestra actual Antropoceno, ¿a qué hace referencia?

Mi muestra Antropoceno en pocas palabras, es una mirada filosófica hacia el comportamiento humano. Y en realidad la inspiración de la muestra parte de la presunción de esta conciencia colectiva que mueve nuestras acciones sin que nosotros tengamos algún control. Está representado en estas escenas grupales, como en la obra “Antropoceno” “Viaje a la tierra prometida”, “Todo” donde los personajes interactúan entre ellos en distintas circunstancias y de distintas formas que parecen independientes entre ellas, que no tienen que ver unas con otras, sin embargo está la sensación de estar interconectadas. El término Antropoceno además define un periodo en el cual la actividad humana tiene un impacto destructivo en la naturaleza, con lo cual con esta palabra aludo a esta misma voluntad inconsciente colectiva que es capaz de destruir un planeta o más bien una civilización (porque el planeta no muere) mientras está viviendo su vida normalmente, criando hijos, produciendo, cocinando y viendo realities.

Me dijiste que la pandemia cambió tu vida, ¿cómo fue el cambio?

Creo que la pandemia implicó un cambio para muchas personas que tuvieron que replantearse negocios, ocupaciones, relaciones y en mi caso fue igual. Además ese espacio de tiempo en el cual no podías hacer mucho, te devoraba, te causaba ansiedad o era una oportunidad para encontrarte a ti mismo. Yo tenía mi negocio en stand-by y pude felizmente organizarme para no tener la preocupación de producir algo en ese lapso de tiempo que duraron las cuarentenas.

Me dediqué a pintar más y me tomé más en serio la idea de hacerlo mi ocupación principal. Fue en ese momento y gracias a Instagram que pude contactar con la galería 33 Contemporary con quién pude participar en varias exposiciones colectivas virtuales y también presenciales en Estados Unidos.

Has hecho trabajo con jóvenes eres profesora, ¿cómo es la experiencia de compartir lo aprendido con personas jóvenes?

Sí, tengo la buena fortuna de tener un taller andando, con un grupo de alumnos en 3 horarios a la semana, donde enseño dibujo y pintura de retrato y figura humana.

Mis alumnos son de todas las edades, la mayoría de treintas a cincuentas, personas que como yo siempre sintieron el arte dentro, pero se dedicaron a otra cosa. Tengo un programa de 1 año donde los alumnos aprenden a en principio los fundamentos del dibujo, y esa tradición que en muchas escuelas ahora no se enseña. Me siento orgullosa porque muchos de ellos pueden ahora hacer retratos por encargo y cobrar por ellos.

Entre mis alumnos más jóvenes (13, 14, 17) he podido enseñar a chicos que optan por dedicarse al arte, y necesitan por ejemplo un portafolio con dibujo de figura humana en vivo, para poder postular ya sea a escuelas de arte, de animación, incluso fuera del país, con lo cual es una prueba de que este conocimiento es necesario.

Es hermoso ver todas las opciones que tienen ahora los jóvenes, y el apoyo de los papás de hoy en día.

A su vez me hiciste referencia de que te volviste vegetariana. ¿Por qué optar por ser vegetariana?

Primero fue por un tema de salud. En esa época corría distancias largas y quise probar una alimentación que me dé más energía y mejor recuperación. Empecé viendo documentales al respecto y quise probar. Pero no dejo del todo la proteína animal, como pescado y huevo. En algún momento pensé que era la respuesta para ayudar a contrarestar el cambio climático y la crueldad de la industria con los animales. Y de alguna manera si lo reduce. Al no existir demanda, esta industria disminuye o desaparece. Pero no es todo el problema. El cultivo de granos de los vegetarianos, en tierras donde no crecen naturalmente y hay que matar la biodiversidad natural local, para cultivar por ejemplo arroz, también destruye la tierra. El arado tradicional que abre surcos en la superficie también mata la tierra. Esas áreas son útiles por un periodo de tiempo y después yermas como desiertos.

Por Vladimir Rendón Acat

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