Las Cachorras: travesuras de colegialas no tan malas

Último libro de Carlos Rengifo se presenta hoy en la FIL Lima, a las 5 p.m., en el auditorio Abraham Valdelomar.

Por Arturo Delgado Galimberti

Ya el título con ecos vargasllosianos de Las cachorras (Ediciones Altazor, 2022), de Carlos Rengifo, anuncia al lector la posible trama de esta nouvelle.

El homenaje implícito a una de las primeras obras de nuestro premio nobel, opera también en el empleo de similares técnicas narrativas y recursos lingüísticos, como el uso del estilo indirecto libre y la jerga colegial o adolescente. Por si esos guiños no fueran suficientes, el autor dedica el texto a “Pichula” Cuéllar, recordando la mordedura del perro de nombre bíblico.

Sin embargo, allí no terminan las comparaciones. Si en Los cachorros Cuéllar intentaba integrarse a un grupo de cuatro colegiales, en el revés del espejo o la versión femenina que ofrece Rengifo, Escarlata también se junta con un cuarteto de muchachas inquietas.

De hecho el (auto)descubrimiento o despertar sexual se activa a partir de la revelación de la menstruación de la protagonista, y capítulo tras capítulo, que coinciden con el ascenso de año en la secundaria, se relatan anécdotas -a veces con humor, no siempre inocentes- sobre las relaciones de “las cachorras” con otros muchachos; pero es Escarlata, sin duda, quien experimenta el lado controversial de esta ficción, que reemplaza el simbolismo de la castración/violencia de su referente literario, con los temas del acoso y las pulsiones lésbicas, aunque con la misma consecuencia de la incomprensión y el rechazo social.

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