Los secretos del narrador
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“Cada uno de estos héroes esconde un secreto precioso que lo hace insustituible en el desarrollo de la historia”, se reflexiona dentro del relato “Los héroes”. La frase corresponde a un personaje marginal en la trama, un crítico, quien se refiere a los personajes secundarios de una ficticia novela homónima de uno de los protagonistas, quien, como el autor, es escritor. Con este alarde de metaficción, o suerte de poética, Selenco Vega Jácome condensa teoría y creación en el último relato del libro “El japonés Fukuhara” (APJ. Fondo Editorial, 2017), ganador del IX Premio Nacional de Cuento “Premio José Watanable Varas” convocado por la Asociación Peruano Japonesa.

Si bien los cinco textos de creación literaria incluidos en el libro son presentados como cuentos, el primero de ellos, “El japonés Fukuhara”, puede considerarse también una nouvelle. Es una historia que indaga sobre los negativos efectos de la Segunda Guerra mundial y posteriormente del fujimorato entre los inmigrantes japoneses afincados en el Perú, particularmente en Lima, a partir de las revelaciones de un padre a su hijo en su lecho de enfermo. Es también un juego de apariencias, de datos escondidos (técnica preciada por Hemingway) entre los protagonistas; tanto Ryosuke Fukuhara, como el narrador-personaje Waldo y su padre el señor Ignacio Maguiña, han sido testigos (o cómplices) de episodios traumáticos en los violentos años ochenta y noventa. El texto apuesta por la reconciliación, filial, intercultural y, en última instancia, humana.

Los “héroes” citadinos de los demás relatos también esconden “secretos”, quizá con la única excepción de “Esperando a la abuela”, versión algo siniestra de lo real maravilloso. En “La estrategia de Salomón”, el protagonista ingenia un doble ocultamiento para preservar su matrimonio, pero la verdadera revelación es solo ofrecida al lector al final y es la propia estrategia. Por el contrario, en el cuento “Dos hermanos”, la imagen personal de dos hermanos ante el entorno social y familiar oculta sus verdaderas cualidades, transmitidas, por ironía de la genética, a sus hijos.

Selenco Vega es un maestro en la construcción de relatos, en la tradición de Zavaleta, Loayza y Ribeyro, aparte de la reconocible influencia de Carver. Su narración es ágil, casi flaubertiana en el cuidado de los detalles, en la búsqueda de la frase precisa, en la estructuración inteligente de la historia. Sus personajes pertenecen a la clase media, con su doble moral, sus prejuicios, su conservadurismo atávico tras el discurso liberal o exitoso; son “héroes” de una época no heroica y sin dioses (como sostendría el joven Lukács), con tantos secretos como dobleces y sombras.

REPRESENTACIÓN FALAZ DE LA VIDA

Por otro lado, el material de la narrativa de Vega Jácome no es ajeno a los elementos biográficos, aunque sin caer en la autoficción. En palabras del nobel peruano, citadas por Selenco Vega en su discurso de premiación, “la literatura es la representación de la vida; sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor”.

Premios

Selenco Vega Jácome es poeta, narrador y ensayista. Ha ganado además el Cuento de las 1000 Palabras de Caretas (1995), el Copé Oro de Cuento de Petroperú (2006) y Premio Novela Corta de la Cámara del Libro (2009). Ha publicado el poemario “Reinos que declinan” (2001), el libro de cuentos “Parejas en el parque” (1998) y la novela “Segunda persona” (2009), entre otros.

ARTURO DELGADO GALIMBERTI