Luis Eduardo García: «La poesía es en esencia música y filosofía»

Es uno de los poetas más representativos de la generación del ochenta en el Perú. Su ejercicio poético se ha caracterizado por el profundo respeto a la palabra y a un lenguaje profundamente lírico.

Por Houdini Guerrero

¿Cuál ha sido la motivación principal que te lleva a publicar tu obra reunida?

El tiempo, la idea de que somos pasajeros y que, tal vez, algo de lo que he escrito perdure en el corazón de algún lector.

¿Qué coincidencias y diferencias encuentras entre tu primer libro Dialogando el extravío y Manual de sabiduría, tu último libro que se publica por primera vez en este volumen?

¿Coincidencias? Que son libros que marcan etapas de mi vida. El primero corresponde al ímpetu de la juventud, al de las lecturas entusiastas y el exceso por la palabra; el segundo, al periodo en el que he empezado a encontrar defectos en todo lo que escribo y trato, por este motivo, de ir con cuidado en busca de la profundidad y la contemplación. ¿Diferencias? El que escribió ambos libros y los que están en medio de ellos nunca fue la misma persona, aunque sí el mismo poeta.

Charles Olson manifiesta en su ensayo El verso proyectivo que solo tendrá validez aquel tipo de verso en el que un poeta logre registrar tanto las adquisiciones de su oído como las presiones de su respiración. ¿Coincides con Olson? ¿Se manifiestan estos registros en tu poesía?

Coincido con Olson, sin embargo, no sé si mi poesía ha llegado a ese nivel de sutileza que combina el oído con el ritmo de la existencia.

Después de treinta y cinco años de ejercicio poético, ¿qué es la poesía para LEG?, ¿un rayo que nos parte en dos o una iluminación? ¿O quizá un espejo que huye como afirmaba Papini?

Un asombro permanente y una luz que ilumina hasta enceguecernos. La poesía es, en esencia, música y filosofía. Música, porque no puede existir de otra manera, ella es la cadencia del ser; y filosofía, porque quien crea versos se llena siempre de preguntas sobre el misterio de la vida y el universo, como los antiguos profetas y amantes de la sabiduría.

¿Cómo se manifiestan Piura, tu lugar de nacimiento, y Trujillo, tu lugar de residencia, en tu poesía?

Piura y Trujillo son pedazos de una patria más grande que yo nunca he dejado de reconocer y amar: la patria de la lengua. Este es el único territorio donde el silencio vale igual que la oralidad y la escritura. Mi poesía, como cualquier otra, es una suma de expresiones que dicen lo que no dicen o callan para ser más elocuentes. El lugar donde uno nace, vive o muere es siempre circunstancial. Quisiera, como Whitman, ser de todas partes y de ninguna a la vez.

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