María Casiraghi: “La poesía es un misterio que nos antecede y nos sobrevive»
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POR: SIXTO SARMIENTO

¿Cómo se entabló tu relación con las letras?

Por necesidad, curiosidad, intuición y una profunda certeza de que la escritura sería mi destino. Con estas sensaciones a cuestas, empecé a escribir de niña. Leía un poco torpemente, lo que encontraba a mano y me crucé con algunas personas inspiradoras, lecturas que me apasionaron y todo ese conjunto de cosas y situaciones me llevó a estudiar periodismo y luego letras, y a hacer de la literatura un impulso cotidiano e indispensable.

Muchos viajes, y también muchos libros. ¿Viajas para escribir?

No necesariamente. Viajo para descubrir, para conocer seres y espacios diferentes a mí, a mi entorno, y mi cultura. Lo paradójico es que viajo para salir de mí misma pero es en los viajes donde más me encuentro. Entonces, volviendo a tu pregunta, aunque a veces de los viajes surgen poemas o textos narrativos, no viajo con esa intención. Salvo, claro, en el caso de los primeros libros que escribí sobre la Patagonia que nacieron de proyectos editoriales.

Eres asidua en Perú, visitaste el Colca, y te inspiró para escribir un libro, ¿no es así? Cuéntanos de esa experiencia.

Sí, afortunadamente estuve en Perú en varias ocasiones; algunas por trabajo, otras por placer y también gracias a la poesía. Y en dos oportunidades visité el Cañón del Colca, donde nació mi poemario Cóndor. La primera vez fue en 2011, yo viajaba por trabajo con un pequeño grupo de neozelandeses. Recuerdo que salimos de noche desde Chivay y esperamos a que amaneciera para ver despuntar los primeros cóndores. El impacto fue total. No era uno ni dos, eran decenas. Salían de sus nidos de a parejas, y después en grupos, y comenzaron a sobrevolarnos, tan cerca que parecían actores en una función. Los cóndores lo ocupaban todo. Yo aproveché este estado de hipnosis general y me alejé a contemplar de a sorbos todo el espectáculo. Durante dos horas escribí sin parar hechizada por lo que veía y supe que este era el inicio de lo que sería un libro dedicado enteramente a esta criatura. Lamentablemente el cuaderno con los apuntes se perdió ese mismo día, un misterio que nunca develé. Al año siguiente volví y repetí el ritual. Esta vez los cóndores eran menos pero afortunadamente su poder sobre mí seguía intacto.

¿Te sientes un cóndor por escribir o por volar?

Ojalá me sintiera un cóndor, si escribí sobre él fue por pura admiración, no por identificación, sentí que todos quienes lo contemplábamos estábamos allí para aprender. Los cóndores eran nuestros maestros. Pero pensando en tu pregunta, algo de cierto hay en esta asociación. Quizás algo similar a lo que experimenta el cóndor en el aire también se manifieste en quienes escribimos poesía; la sensación de flotar en el vacío y no temer, entregarse al abismo y no caer, porque la poesía nos sostiene.

¿Y leer poesía es un ejercicio para volar?

Es posible, sí, leer y escribir poesía. Pero es un vuelo particular, un vuelo en tierra firme, ya no volamos entre riscos montañas o playas, volamos entre palabras que nunca sabremos si llegan a ser materia, y si lo son, tampoco sabremos a qué espacio pertenecen, si al aire, o a la tierra.

Tu poesía es una oda a la sensibilidad social. ¿Es por convicción?

No sé. Que nace de la sensibilidad, eso seguro, me interpelan las historias humanas, el dolor universal, la soledad, el miedo, el fracaso de las utopías personales y colectivas, pero no sé si puedo afirmar que es por convicción, es que no es algo que decida yo, que premedite, es algo que a veces emerge con urgencia, que me excede y me trasciende. Eso es la poesía, un hermoso misterio que nos antecede y nos sobrevive.

REFERENTES LITERARIOS

“Es extraño, he leído y leo poetas de todas partes y todos los tiempos, y si bien creo que de una u otra forma todo influye en nuestra escritura, no creo en lo personal tener un referente especifico con quien identificarme, que haya marcado huellas en mi lenguaje. Puedo mencionar poetas que me maravillan, pero no sabría decir cuáles me han influido. Esa tarea se la dejo, en todo caso, a posibles lectores y adivinos”.

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