Paola Zambrano: «Las Islas Galápagos son un poema universal»
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Por: Sixto Sarmiento

¿Cómo vincular a la naturaleza y a la poesía?

Hablar de naturaleza es hablar de su dimensión narrativa que está ligada directamente con la actividad creativa e innovadora del ser humano. Al igual que nosotros, la naturaleza tiene memoria, por eso su punto de partida es contar su historia en todos sus planos. Sensible a sí misma y a su entorno es fruto de las bifurcaciones de sus vivencias. El poeta trata de descifrarse interiormente, contempla su ser exterior, le da movilidad, cadencia y sentido de pertenencia. El vínculo entre la naturaleza y la conciencia del poeta generan el encuentro del propio ser en el poema.

¿No crees que las Islas Galápagos configuran un poema natural?

Absolutamente sí, creo que este poema natural trasciende de cualquier entorno, desborda un océano sublime que mueve el espíritu más allá de los umbrales de la belleza. Cada vez que siento Galápagos puedo descubrir mi verdadera esencia en la poesía. Galápagos es un poema universal que no es privativo de nadie, casa de la poesía, Patrimonio Intangible de la humanidad.

La crítica literaria señala que escribes de manera irreverente, pero eres auténtica. ¿Es ese tu estilo?

Mi poesía más que irreverente es reveladora de una transgresión de cánones tradicionales preconcebidos, es el diario de mis viajes desde la realidad hacia esa voz verdadera que no siempre es visible. Soy un espíritu libre que no se alinea a la norma porque incluso si el deseo de ser irreverente es la norma, terminaríamos siendo parte del sistema.

Cuéntanos sobre tus libros

Suplicio de la horca es mi primer libro publicado por Shamán Editores, escrito en mi estancia en la ciudad de Guayaquil en mis años universitarios, tiene un contenido autobiográfico, describe mi experiencia de vivir en el borde de un espacio que me anticipaba al Suplicio, que solo pude llenar con la poesía. La no resistencia al dolor, las carencias, la falta de afecto, la aceptación de que no hay nada más hermoso. A principios del 2020 terminé mi nuevo trabajo poético Indefatigable, me llevó 5 años escribirlo, es un libro que intenta salvar a la voz poética de su extinción voluntaria. Actualmente escribo Divagaciones de la Sequía, espero terminarlo el próximo año. No tengo apuro.

La pandemia ¿cómo afectó a tu poesía?

No hablaría de afectación, sino más bien de evolución, escribir desde el miedo, la angustia, la pobreza y la pérdida, sin duda despertó sentimientos de solitud e incertidumbre. Trajo a la luz la naturaleza huérfana del ser humano y me mostró un “yo” que tuve que aprender a reconocer. La poesía como una especie de catarsis es transformadora y crea un mundo de posibilidades que no existe fuera del confinamiento voluntario.

Te vimos en muchas actividades durante la pandemia. ¿Se puede hablar de un rebrote de la poesía?

Por supuesto, en medio de este drama universal que vivimos, somos capaces de reinventarnos y reinventar al prójimo por medio de la poesía. Como gestora cultural, me enfoco en trabajar espacios de creación y promoción literaria, es por eso que el colectivo de gestión literaria Galápagos Contracorriente que dirijo realizamos el Galápagos International Poetry Festival, y otros eventos culturales online. En estos tiempos de encierro la tecnología hizo posible que la poesía y principalmente el mensaje de esperanza que queríamos transmitir trascienda y llegue a más personas. Tuve la oportunidad de participar en encuentros virtuales en Ecuador, Brasil y Argentina. Editoriales de Perú, México y Ecuador me invitaron a ser parte de sus antologías poéticas. Definitivamente un gran año para la difusión literaria.

AISLADOS

Su poesía ha sido incluida en diferentes antologías, destacando Aislados, nuestra dosis de poesía para estos tiempos inciertos (Dendro Ediciones, Perú 2020).

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