Pedro Pablo Angulo: “El deseo de escribir empezó a bullir en mis entrañas»
A+

POR: SIXTO SARMIENTO

¿Cómo entender a un ingeniero involucrado en la literatura?

Solo encuentro una explicación: mí madre ha tenido mucho que ver. Ella siempre leía y nos narraba muchos cuentos y papá también lo hacía algunas veces. Mamá siempre se esforzó y nos instaba a estudiar y a leer. “Eso te va a servir en la vida”, decía. Mamá contagiaba cuando se ponía a leer, lo hacía en voz alta. Sin querer, me estaba inoculando el bichito de la escritura, dentro de mí. Cuando aprendí a leer y escribir, en primero de primaria, participé casi en todas las actividades, leyendo un poema o una composición. No recuerdo cómo llegué a escribirlos. Lo bueno fue que la profesora las corregía. Así, esperando el momento de explosionar y salir a la luz. La música fue el detonante, que me permitió realizar mis primeros escritos, con mayor seriedad.

La música te acercó al arte, ¿verdad?

Yo diría que sí, porque mientras me dediqué a la música siempre compuse canciones. Es así, que a los 16 años compuse mi primer tema, dedicado a mi madre, de corte tropical, motivado por la música que sonaba en ese entonces. En 1983 fui semifinalista del concurso Ven con tu canción, organizado por la peña “La Valentina”, con un vals dedicado a mi esposa. En 1993 como integrante del grupo Contigo Perú, que dirigía don Augusto Polo Campos, le compuse el vals “A ti maestro”. He compuesto algo más de cuarenta canciones entre valses, cumbias, baladas y boleros. La mayoría con letra y música. Estas composiciones son todas de oído. Lamentablemente no tengo estudios de música pero si soy un buen guitarrista.

¿En qué momento decidiste dedicarte a la literatura?

No sé el momento exacto en que ocurrió. Fue de repente, como una epifanía cuando me vi atrapado y seducido por esa vorágine de palabras, frases, oraciones, que afloraban incontenibles. No entendía aún lo maravilloso del lenguaje y sus técnicas. Porque lo literario siempre deviene en la utilización estética del lenguaje. Sin embargo, creo que el punto de quiebre me lo proporcionó la música y el canto, porque a partir de ello, afloraron mis primeros escritos que eran canciones, después llegaron los versos de adolescente, luego los relatos y mis primeros cuentos. Cuando reaccioné, ya estaba ordenando y corrigiendo mis cinco primeros cuentos para ser publicados. Supongo que, a partir de ese momento, ya no había marcha atrás.

A propósito del encierro, ¿confinaste a la literatura?

Fíjate que no. Los primeros catorce días del encierro yo estuve vagando en el limbo, no podía asimilar lo que nos estaba ocurriendo. Era una situación atípica, que nadie en su sano juicio lo hubiera imaginado.
Así, traté por todos los medios de dedicarme a escribir y leer. Debo confesar que ni siquiera podía terminar relatos que tenía a medio hacer. Más me dedicaba a leer, lo que al final me sirvió para escribir más adelante. Me pasé el tiempo preocupado por el trabajo y los efectos de la covid. Cuando pensaba que todo estaba perdido, apareció como una luz, el taller virtual del maestro Marco García Falcón: YO SOY LOS OTROS. De este taller devino: “El botón de la camisa”.

He notado en tus cuentos que la mayoría se desarrollan en Ica. ¿Es el mejor escenario?

Por supuesto. Ica y sus provincias es cuna de dignos representantes de excelente producción literaria, donde destaca nuestro admirable narrador y poeta Abraham Valdelomar, seguido de Gregorio Martínez, Antonio Gálvez Ronceros, entre otros. Ellos han escrito de su tierra, de la campiña, desde la infancia como plataforma. Ica como escenario inspirador de la literatura, tiene una relación íntima con la naturaleza y todo lo que ella encierra en su gente, su campiña, sus dunas, cultura y tradición. Cómo podría yo prescindir de tan mágico escenario, de ese paisaje pintoresco, envuelto en esa bruma mística, llena de supersticiones.

¿Y tus personajes siempre son tu otro yo?

No necesariamente. Por ejemplo, si yo insisto con Toñito de niño y Antonio de joven, es porque son personajes muy creativos y dúctiles; que casi siempre se ven envueltos en problemas. Ahí, empiezan las historias. La campiña le da ese toque mágico al desarrollo del personaje principal, bañando su inocencia con un magnetismo que cautiva y al joven, un toque de picardía y seducción. Además, quiero estigmatizar sus nombres para un próximo libro de cuentos. Como Nick de Hemingway, o Frank Bascombe de Richard Ford.

EL BOTÓN DE LA CAMISA

“Es un relato autorreferencial, autorreflexivo y metaficcional. Es un estilo de escritura que alerta al lector, que se encuentra ante una obra de ficción, donde la frontera con la realidad es una línea delgada, frágil. Unamuno consideró siempre que la ficción debía concebirse y entenderse como bruñido espejo y fiel expresión de la realidad. Una de las características de la autoficción es trascender la experiencia individual y proyectarse al contexto social, señalando los grandes problemas por los que atravesamos actualmente. Muchos se verán reflejados en este relato”.

PERFIL

Pedro Pablo Angulo. Escritor y compositor. Es ingeniero mecánico, egresado de la Universidad San Luis Gonzaga de Ica. Cuenta con un número importante de composiciones en varios géneros musicales. Ha publicado ‘Cuentos vitales’ (Summa, 2016) y ‘Los peces en la arena’ (Summa, 2018). Su último cuento ‘El botón de la camisa’, forma parte de la antología Yo soy los otros (2020), compilada por Marco García Falcón.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a la versión digital, aquí.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.