Sale a la luz ‘Cómo alimentar a un dictador’
A+

Aun con las manos manchadas de sangre, un dictador sacia el apetito sin remordimientos. El fervor por los helados de Fidel Castro, la sopa de pescado de Tikrit favorita de Sadam Huseín o la dieta de 1,200 calorías de Enver Hoxha por su diabetes salen a la luz en Cómo alimentar a un dictador.

Cuatro años de trabajo le ha costado al premiado periodista polaco Witold Szablowski escribir un libro que publica en español Oberon gracias al testimonio de cocineros que dieron de comer a algunos de los dirigentes más siniestros de la Historia contemporánea; unos trabajaron con el miedo de saber que un error les costaba la vida, otros siguen adorando a su difunto líder sin complejos.

Szablowski, que trabajó como friegaplatos y pinche de cocina, recorrió cuatro continentes para mostrar “la historia del siglo XX vista desde la puerta de la cocina”, una tarea llena de obstáculos porque no todos los que han alimentado a dictadores están dispuestos a hablar.

PUEDES VER| Pedro Apaza promueve el quechua en New York

Sí lo hizo Erasmo Hernández, que se unió a la Revolución y fue guardaespaldas de Fidel Castro antes de convertirse en su cocinero personal; hoy está al frente del restaurante Mamá Inés en La Habana Vieja. No tuvo tanta suerte su compañero Flores, que vive en la miseria.

Gracias a Hernández sabemos que El Che sentía pasión por los frijoles negros pero nunca se permitió comer diferente a un soldado raso durante la guerrilla, y que Fidel Castro hizo de la pasta su plato estrella tras cocinarla durante su encarcelamiento por el ataque al Cuartel Moncada.

Lea la nota completa en nuestra versión impresa o en nuestra versión digital AQUÍ.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.