“Si no te reconocen, te impones y punto”
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En nuestro país estamos acostumbrados a no expresar con claridad lo que pensamos o a decirlo a medias. Sucede en todo, pero cuando se trata de política o de literatura el asunto se complica. Sin embargo, hay voces disidentes que ponen el dedo en la llaga. Percy Vílchez es poeta y abogado, radica en Trujillo, el año pasado publicó “Metafísica del precipicio”, es además un artista crítico de su contexto y del proceso de nuestras literaturas.

-Publicaste tu primer libro a los 33 años, ¿esperaste una mejor recepción de nuestra crítica?

Nunca me interesó publicar y no esperé ningún tipo de recepción positiva por muchas razones: la propuesta era muy vasta y compleja; había errores de edición que no fueron advertidos; sabía que la editorial no iba a realizar ningún tipo de divulgación exhaustiva ni se iba a agotar en publicitarlo; no estuve cómodo durante el proceso, entre muchas otras cosas ante las que yo no transigí. Solo para definir la situación, te diré que cuando estuve libre de ese lastre, el libro alcanzó las 316 páginas, se tituló, simplemente, Metafísica y recién me satisfizo.

-¿Qué consideras que debe suceder para romper con los lastres que envanecen una actividad que debería ser noble y que al contrario nos pone sobre una competencia de egos donde tenemos la impresión que el éxito es sinónimo de titulares o pantallazos?

La literatura, muy rara vez, ha visto nobleza en sus predios salvo por auténticos gigantes y genuinos guerreros de la palabra que deben ser objeto de nuestra admiración. Para romper con todo lo que señalas, debe imponerse el talento y la valentía. Si no te reconocen, te impones y punto.

-“Señalar a los culpables” expresa muchos, pero ¿cuántos son coherentes?, ¿quiénes son “los culpables”?

Son muchos. Los primeros serían aquellos que más o menos entienden la realidad y la literatura, pero solo susurran sus críticas entre amigos y nunca dan una opinión contundente en público. Luego, aquellos que no tienen condiciones para el oficio pero que se obsesionan con ser escritores y se entrometen, generalmente hacen una carrera y copan los reflectores. Por eso, yo trato a muy pocos escritores y creo que eso es lo más saludable para un creador.

-¿Por qué la ausencia de intelectuales en la escena política? ¿Por qué nuestra generación se excluye del debate?

 No quisiera generalizar, pero los intelectuales o son unos grandes convenidos o son unos grandes cobardes. Como sabemos, las últimas generaciones no han tenido ni el talento ni el carácter de las generaciones pasadas, pero a todas esas falencias le añaden un apoliticismo deplorable. Además, la corrupción ha afectado a todo el país y como la escena intelectual no estuvo exenta de esos efectos, sus integrantes no han requerido ir a la política a fin de obtener “provecho” porque ya lo tenían gratis en el ámbito literario. La exclusión del debate se basa en no querer indisponerse con los otros, prefieren no incomodarse bajo esa perspectiva falsa de comunidad o de grupo que solo les sirve para compensar sus tristes figuras con un elogio esporádico.

-¿Qué haces para no caer en ese adocenamiento?

Ahora me dedico exhaustivamente a mi estudio jurídico y a inicios de febrero lanzaré un programa político, de debate intelectual, en el Canal 35 de Trujillo: Libertad bajo palabra.

 Hay que diseñar una política efectiva

 -¿Debemos volver a las ideologías o crees que este es un momento de concertación sobre objetivos pragmáticos?

 El problema ya no estriba en ser comunista o liberal o fascista, sino en diseñar vías de pensamiento y acción que superen esos esquemas. Hay un letargo y un conformismo que se debe combatir, pero sin perder de vista que el gran problema de las ideologías fue ir al extremo de sus consecuencias y no pensar, al mismo tiempo, en la realidad, es decir, en ese plano pragmático que es necesario atender para poder diseñar una política efectiva que beneficie a la ciudadanía.

 -¿Qué esperas de tu poesía?

 No espero nada excepto que halle los lectores adecuados: la poesía no tiene mejor destino que ése, quien espera otra cosa es un romántico o un ingenuo.

Segundo poemario

Percy Vílchez nació en Lima en 1982. Radica en Trujillo donde ejerce como abogado. Pronto publicará “En los ojos de la esfinge”, su segundo poemario.

Harold Alva