Walter Bustamante, ‘amawta’ y amante del arte
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POR WILLY DEL POZO

AMAWTA en letras mayúsculas, ha cultivado, compartido, enseñado diversas tendencias artísticas. El teatro, la educación y la promoción cultural son su gran pasión. Si quieres conocer los secretos del pasado histórico un matecito de coca en el Akuchimay junto a él te hará descubrir horizontes nuevos.

Si te dieran a elegir entre la docencia y la actuación, ¿cuál escogerías?

La actuación y la docencia son consubstanciales a mi naturaleza personal y social; la una subsume a la otra, de manera que escoger entre ambas para priorizar alguna sería negar mi propia identidad. Yo me valgo del teatro para educar y educo cuando hago teatro y las demás artes que cultivo. Soy educador de arte y cultura, especialmente entre la juventud: Educación y actuación son, en mí, una unidad dialéctica.

¿En qué campo consideras que los wamanguinos hemos destacado más?

Yo creo que en muchos; sin embargo, sí hay que hacer una distinción, la cultura en todas sus expresiones, particularmente artísticas, es el punto focal de nuestra identidad. Por solo citar ejemplos, a riesgo de no mencionar a muchos: Joaquín López Antay, Mario Ruiz de Castilla y Julio Rospigliosi, Alberto Taco Lagos, Raúl García Zárate, Carlos Huamán López (…) todos ellos de talla internacional.

Si miras la Huamanga de los ochenta, ¿con qué ojos la ves?

En Wamanqaqa, Roquedad de Halcones, previo a los 80, se respiraba arte, reflexión política, religiosidad vivencial, turismo, música, teatro, pintura, arte popular, poesía. De pronto, la muerte vestida de rojo y verde campeó asolando casas, calles y campos. Allí, la cultura se hizo baluarte de resistencia a la violencia bipartita y la resiliencia vino consigo. Los extenuantes 80 demostraron que somos hijos de la flor de la retama, forjados de acero.

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