Walter Lingán: Me rio de los defectos y virtudes de mis personajes

Llega con bisturí y lapicero en mano, como buen cirujano y escritor, para mostrar cómo se confabulan la cirugía con cuentos y novelas.

Por Sixto Sarmiento

¡Bienvenido a casa, Walter! Vienes cargado de muchos libros, ¿verdad?

Gracias por darme la oportunidad de conversar en casa después de algunos años. Me pasé el primer año de la pandemia trabajando en el hospital, pero desde diciembre de 2020 en mi dulce hogar, entre música y libros, no me quedó más tarea que leer y escribir. Llego al Perú con dos publicaciones nuevas y una que se publicó a inicios del 2020 A medianoche, en la eternidad, pero que no se difundió pues el “bichito” nos obligó al encierro. Aprovechamos este viaje para subsanar aquel impase, aunque el coronavirus sigue latente y amenazante, según algunas noticias. Otro libro que lo venía trabajando ya desde muchos años, aunque no con la debida persistencia, se trata de “Y me llamaron Ashé”, que cuenta la vida de un joven provinciano que intentó ser futbolista profesional y terminó como migrante en España, enlazada con la historia de San Miguel de Pallaques, la ciudad donde nací. El otro libro, “Mis flores negras y otras indecencias”, es una miscelánea de microcuentos, cuentos más largos y crónicas un tanto “irreverentes”. Este libro amenaza salir en forma casi simultánea en Lima y Berlín, se están ultimando los preparativos y creo que a fines de septiembre ya estará a la venta en Lima, y en octubre tendremos la versión alemana.

Nos alegra saber que en Europa varios compatriotas, en silencio, vienen haciendo un trabajo de hormiga en el ámbito literario, ¿cierto?

En Europa como en cualquier otra parte del planeta hay un trabajo literario muy interesante de nuestros compatriotas con temas que tratan la peruanidad vista desde la otra orilla, muy cosmopolitas, también aquellas que se mueven en ambos lados y sin olvidar la memoria; el humor y la fantasía o surrealismo, así como el “verismo” o la realidad jugando al mismo tiempo con pinceladas de los diversos idiomas que nos toca hablar. En mi caso siempre estoy mezclando los recuerdos con el presente y los paisajes en que vivo, antes Alemania y ahora Austria. Mi relación literaria con el Perú es como la de un matrimonio católico, nos podemos separar, pero nunca nos podremos divorciar.

A medianoche, en la eternidad es una obra fantástica dividida en dos secciones bien marcadas, ¿fue concebida así?

En realidad, ese libro es resultado de una idea de la editorial Ornitorrinco. Su director, mi amigo Ricardo Ayllón, ha seguido, con buen ojo, todo lo que escribo, un día me ofreció seleccionar entre mis cuentos publicados e inéditos para sacar una edición que marque, en mi creación, mi visión peruana y una europea. Hasta que, cuando menos lo pensaba, me lanzó la propuesta. Por un lado, están esos escenarios reales de Perú y Europa enlazados sueños y fantasías de ambos lados.

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