Luis Suárez: “Debemos estar preparados para el peor escenario”

Cuarentena debe acompañarse con entrega de alimentos para evitar salidas, pues bonos no funcionaron, señala viceministro de salud.

Debo destacar, antes de entrar en materia, que pese a nuestros múltiples requerimientos para una entrevista, incluso públicos a través de este diario, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, nos ha ignorado, olvidando -como lo ha señalado la Defensoría del Pueblo- un derecho ciudadano, el de la información y la transparencia.

Por eso saludamos el gesto democrático del viceministro de Salud Pública, Luis Suárez Ognio, quien se somete, como debe ser, al escrutinio de todos los medios.

Considerando que la focalización en el confinamiento es un consenso en regiones con elevado aumento de contagios en esta segunda ola, ¿no le parece que todos los empleados del Estado deberían hacer trabajo remoto por un tiempo específico y luego ir evaluando?

Estoy de acuerdo con una focalización en este sentido, salvo casos muy específicos en donde la labor presencial sea indispensable. Es una manera práctica de detener el ascenso de contagios.

Le digo esto, además, porque, por ejemplo, sólo para citar dos ministerios, en ciertas áreas del Midis y Produce hay empleados que se han quejado a través de las redes sociales de que los obligan a ir a trabajar presencialmente cuando ellos estiman que pueden hacer perfectamente su trabajo remotamente…

Si el trabajo se puede hacer remotamente no hay razón en las actuales circunstancias para hacerlo en forma presencial. Si se cumple el objetivo laboral y, además, se ayuda a disminuir las aglomeraciones y a velar por el distanciamiento social, forma indispensable de luchar contra el coronavirus, no hay razón para el trabajo presencial por ahora.

La cuarentena es necesaria desde el punto de vista de la salud y del impedimento para que se propague el virus, pero no es posible por sus implicancias socioeconómicas…

En efecto, no lo es si no se tiene el soporte de entrega de kits de alimentación a las familias con apoyo de todos para impedir que salgan de casa a buscar el sustento, dada nuestra inmensa mayoría de trabajadores informales. Esa fue una falla en la primera ola; los bonos no cumplieron ese objetivo lamentablemente.

¿Por qué no se aplica eso en Huánuco, por ejemplo, que es el nuevo epicentro de la pandemia?

En efecto, podemos tener ese soporte focalizado y así tener una cuarentena que cumpla su objetivo sin generar daños colaterales irreparables y por un tiempo corto pero que demostrará su efectividad.

En el tema de los aforos, ¿no le parece surrealista fijarlos en 20, 30, 40 o 50 por ciento cuando no se puede medir eso ni fiscalizarlo?

La fijación de aforos es solamente una medida complementaria de dos precauciones claves y absolutamente indispensables: llevar mascarilla y guardar siempre un distanciamiento social de dos metros con las personas.

¿Cuál es la discrepancia fundamental con el Ministerio de Economía?

El tema de los recursos, porque ellos señalan que los ingresos han bajado y que tales recursos deben asignarse en concordancia con la productividad de las regiones. Son las consecuencias de nuestro atraso sanitario y de nuestra economía informal que no puede resistir un gran embate.

¿Cuántas camas UCI hay en este momento en el país? Según SuSalud, en la mayoría de regiones todas están ocupadas.

Tenemos 1,800 camas UCI…

¿Pero cuántas disponibles…?

Estamos en una situación crítica y el tema es muy dinámico. Es verdad que tenemos listas de espera en los hospitales; en cuanto se desocupa una por alta o fallecimiento, tenemos a varios pacientes esperando.

El gobierno de Vizcarra ofreció duplicar las camas UCI de 1,600 que había en agosto a 3,000. ¿Qué pasó?

Lo que le puedo decir es que ahora, en más o menos dos semanas vamos a tener entre 500 y 600 camas UCI más en todo el país. Pero el problema fue siempre complejo. Siempre hemos estado al límite en camas UCI. ¿Sabe usted cuántas teníamos a fines del 2019, antes de la pandemia? 270 camas UCI. Y cuántas debíamos haber tenido en los primeros meses de la pandemia: 5 mil. Por otro lado, como epidemiólogo debo señalar que jamás ni yo ni nadie imaginó las proporciones de esta pandemia. Por eso la primera ola ha sido un tsunami para nosotros. Entonces, con una segunda ola, con un virus más letal y con más rápida velocidad de propagación y de pasar de leve a grave, debemos estar preparados para el peor escenario. Tengamos eso presente de manera clara y realista.

Remontándonos un poco más atrás, un estudio comparativo publicado en la revista Critical Care Clinics en 2006, por ejemplo, estimaba el número de camas ubicadas en cuidados intensivos por cada 10,000 habitantes en 10 para el caso de México, 2.9 en Argentina, 2.3 en Uruguay, 2.2 en Venezuela, 0.8 en Brasil, 0.3 para Chile, Colombia y Ecuador, y 0.2 para Perú.

¿Hay o no tratamiento contra la covid-19?

La OMS ha recolectado una serie muy grande de experiencias de los países. Lo importante es que vamos aprendiendo en el camino. Por ejemplo, sabemos que debemos suministrar oxígeno temprano y que un aparatito como el pulsioxímetro en las casas es muy útil. Hemos distribuido más de medio millón de ellos pero, por cierto, es insuficiente. También por ejemplo se ha probado que en los casos en estado crítico la dexametazona ayuda mucho, siempre. En toda casa, así como hay un termómetro debe haber un pulsioxímetro. Si el nivel de saturación baja de 95, hay que acudir al médico aunque no se tengan síntomas mayores.

La Defensoría ha señalado que hay diferencias entre los datos de la sala situacional del Minsa y las cifras de los gobiernos regionales. ¿Cómo responde usted a esto?

Es verdad que hay diferencias en las cifras pero eso es porque nosotros -y lo hemos conversado con las regiones- no contamos a los asintomáticos porque desvirtúan la curva epidemiológica.

¿Cuántas personas se han infectado en el país a estas alturas?

Creemos que a estas alturas un 40% de la población ha sido infectado. Debemos tener cuidado porque esto puede esconder variaciones significativas por ser promedial. Mientras en los distritos más pudientes de Lima tenemos un 15% de la población infectada, en los conos podemos llegar a 60%.

¿Y las vacunas?

Las estamos esperando. Con el primer millón, vacunaremos al personal de primera línea, con las dos dosis.
Si la primera ola fue, como dice Ud. un tsunami, ¿qué puede significar esta segunda más complicada que la anterior?
Debemos ser responsables y tomar conciencia de que los contagios solo se detienen con dos medidas: distanciamiento social de 2 metros y uso de mascarillas. La nueva variante que ya está circulando en el país es más letal y se contagia muy rápido. Así evitaremos la propagación.

¿Cómo se fortalecerá el primer nivel de atención, tan descuidado en la primera ola?

El 6 de este mes hemos publicado la Norma Técnica para la adecuación de los servicios de salud del primer nivel de atención frente a la pandemia por covid-19. Está en el portal del Minsa para que la ciudadanía le pueda hacer seguimiento.

POR: JORGE ALANIA VERA

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