Destituyen a Marcelo Odebrecht por chantajista
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Por orden de Emilio Odebrecht, la constructora brasileña envuelta en el escándalo de Lava Jato despidió a su hijo Marcelo, expresidente de la empresa y uno de los protagonistas de la entrega de millonarias coimas a políticos del Perú y otros países de América Latina, según informó La Nación de Argentina.

La noticia fue publicada por el columnista Lauro Jardim del diario O Globo y confirmada a La Nación por la asesoría de comunicación de la compañía.

“Marcelo fue desvinculado del grupo Odebrecht, siguiendo los rituales de liderazgo del grupo”, respondió la empresa por correo electrónico, sin brindar más detalles.

“La orden habría surgido de Emilio Odebrecht, padre de Marcelo, molesto por los cuestionamientos de su hijo sobre el manejo de la empresa en los últimos años”, señala la edición web del medio argentino.

Reseña que en un segundo comunicado, enviado hacia el final de la tarde del viernes, la empresa justificó el despido. “La desvinculación atendió a una recomendación hecha por los veedores externos del Ministerio Público Federal y del Departamento de Justicia de Estados Unidos que actúan en la empresa hace dos años y medio”, precisa la nota.

SOCIO MINORITARIO

“Marcelo mantiene su condición de socio minoritario indirecto de Odebrecht y su relación con el grupo será de ahora en adelante en el ámbito de los accionistas”, agregó la asesoría de comunicación de la compañía.

El expresidente de Odebrecht, la mayor constructora de América Latina, había sido condenado a 19 años y cuatro meses de prisión por corrupción, lavado de dinero y organización criminal en 2016.

Pero apenas dos años y medio más tarde, tras haber firmado con la justicia brasileña un régimen de “colaboración premiada” por el que comprometió, entre otros, al expresidente Lula da Silva, Marcelo Odebrecht, de 51 años, pasó a un régimen semiabierto, en septiembre de este año.

DARDOS PARA EMILIO

A partir de entonces, volvió a la escena pública con dardos para su padre y otros directivos, dispuesto a recuperar el manejo de la compañía.

Marcelo llegó incluso a visitar la sede de la empresa en Sao Paulo, movimiento que habría incrementado la desconfianza de su padre sobre sus intenciones de volver a influir en el manejo de la compañía.

“Es fácil decir que lo que quebró Odebrecht fue el Lava Jato. Sí, fue el gatillo para nuestra caída, pero la empresa quebró por manejos internos, no apenas por eso”, había dicho Marcelo esta semana en una entrevista con el diario O Globo.

En los últimos días, las diferencias se profundizaron e hicieron públicas. Según publicó el diario Folha de Sao Paulo, Marcelo había enviado correos electrónicos a familiares y directivos de la empresa acusando a su padre, Emilio, a su cuñado, Mauricio Ferro, y al actual presidente, Ruy Lemos Sampaio, de ser los culpables del derrotero de la empresa en la justicia y la actual situación económica.

CHANTAJE

Lemos Sampaio, nombrado este lunes presidente de Odebrecht, dijo en una entrevista con el diario Valor Económico que Marcelo practicó “chantaje” con la empresa.

Según el medio, Sampaio aseguró que el expresidente recibió cerca de 60 millones de dólares de la empresa para firmar el acuerdo de colaboración premiada con el Ministerio Público en la causa del Lava Jato. “Fue el último cruce público antes del despido”.

Pese a que ya no cumplía funciones ejecutivas desde 2015, Marcelo Odebrecht continuaba recibiendo un salario cercano a los 30 mil dólares, señala La Nación.
La compañía quedó en el centro del escándalo de corrupción del Lava Jato, que desde el año 2014 reveló el sistemático pago de sobornos a políticos de varios países a cambio de asegurarse contratos de obras públicas.

RECUPERACIÓN JUDICIAL

Fundada en 1944 en Salvador, Bahía, la constructora atraviesa un proceso de recuperación judicial. Sofocada por las deudas, la empresa presentó a la justicia brasileña en septiembre un plan de recuperación mientras intenta renegociar sus obligaciones con sus acreedores.

De acuerdo con el plan presentado, el grupo debe cerca de 25,000 millones de dólares.

En diciembre de 2016 Odebrecht se declaró culpable de corrupción y alcanzó un acuerdo con las autoridades de Estados Unidos, Brasil y Suiza para el pago de una multa de 3,500 millones de dólares.

La constructora Odebrecht, con cerca de 40,000 empleados, ha citado al caso Lava Jato como uno de los motivos principales que la ha conducido a la crisis.

“SERIA ESTRATEGIA”

Para la fujimorista Karina Beteta, integrante de la Comisión Permanente, el reciente anuncio de la separación de Marcelo Odebrecht de la constructora brasileña podría ser una estrategia de esta empresa para responsabilizar a los directivos de manera individual y evitar así sanciones legales a la persona jurídica.

“Esta separación de Marcelo Odebrecht puede tener sus efectos jurídicos en el sentido de que el señor Emilio puede sostener que todo lo declarado por Marcelo Odebrecht, Jorge Barata y los otros funcionarios, es ajeno a la empresa y por lo tanto ellos deben responder de manera individual. Lo que puede hacer la transnacional brasileña es demandar al Estado peruano, tal como lo hace en estos momentos la empresa Graña y Montero”, consideró.

Beteta explicó que estaba claro que la empresa Odebrecht iba a burlarse de la justicia peruana utilizando a fiscales que se prestaron al juego de la constructora.

“Esta actitud de Emilio Odebrecht demuestra una vez más la gran burla que habría efectuado esta empresa contra el Perú que lamentablemente utilizó a los fiscales Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez”, opinó.

INTERESES PRIVADOS

Recordó que desde hace un año ya sostenía que el convenio de colaboración firmado entre el Ministerio Público (MP) y los representantes de Odebrecht iba a terminar mal porque se priorizaron los intereses de la constructora en desmedro de los beneficios para el Estado peruano.

“En este asunto tienen responsabilidad el presidente Martín Vizcarra, su premier Vicente Zeballos y el procurador Jorge Ramírez. Todos ellos han permitido que se firme un convenio de cooperación avalando el juego sucio contra el país a favor de la empresa Odebrecht”, apuntó.

«EMPRESA FAMILIAR»

Víctor Andrés García Belaunde explicó que siendo Odebrecht, en esencia, una “empresa familiar”, no existe ninguna garantía real para que el Estado peruano pueda cobrar la reparación civil ni los impuestos que adeuda la constructora. “Con ese grupo quebrado y la familia dividida nuestros procuradores han llegado a acuerdos con ellos, la pregunta es: ¿Cómo vamos a hacer para cobrarnos todo lo que nos deben?”, señaló.

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