El manotazo de ahogado de Vizcarra
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¿Puede el presidente Martín Vizcarra hacer una cuestión de confianza sobre atribuciones que no son de su competencia? No. ¿Puede aplicar retroactivamente una norma a un proceso de elección de magistrados al Tribunal Constitucional (TC) convocado bajo otras reglas? No. ¿El mandatario puede afectar el principio de separación de poderes? No. Esta es la opinión autorizada de la mayoría aplastante de la comunidad jurídica que constata el papelón presidencial en un mensaje a la nación decepcionante, cargado de ofensas no solo a un poder autónomo del Estado, como es el Congreso, sino a todos los candidatos a magistrados del TC a quienes ha descalificado con palabras soeces.

Como no se atrevió a cerrar el Congreso ni hacer cuestión de confianza sobre el adelanto de elecciones -que dicho sea de paso ya no va-, este viernes planteó recomponer el sistema de elección del TC, o cambiar las reglas de juego, no obstante que la Constitución ordena que esa es una función exclusiva y excluyente del Poder Legislativo.

Vayamos ahora por partes y cucharadas. La tensa jornada de este viernes empezó con una reunión de más de cinco horas con su gabinete ministerial, a cuyo término –a eso de la una de la tarde- Martín Vizcarra habló, como bien lo describió el congresista Víctor Andrés García Belaunde (AP), solo, demacrado y sin compañía de su gabinete ministerial.

El problema aquí es que el jefe de Estado se cogió de dos débiles razones para embarrar el proceso de selección de seis tribunos en el Parlamento. La primera es sobre un audio difundido en varios medios en donde el exjuez César Hinostroza conversa de manera amical con la abogada Carmela de Orbegoso, candidata al TC.

Esta grabación; no obstante, terminó lapidando la candidatura de De Orbegoso, pese a que no hay visos de ilegalidad. “Con increíble celeridad (los congresistas) propusieron a sus candidatos en media hora, sin reparar, siquiera, si algunos de ellos tienen vínculos con personajes investigados por corrupción”, deslizó el jefe de Estado en referencia a la letrada. Y el segundo es acerca de una denuncia de chantaje formulada por la saliente magistrada del TC, Marianella Ledesma, quien prefirió no pecar de “infidente”.

En el semanario Hildebrandt en sus Trece, Ledesma acusó que alguien de adentro del TC le ofreció su permanencia en el cargo a cambio de fallar a favor de Keiko Fujimori. Sin embargo, tiempo después cambió de opinión y dijo que la presión vino de afuera. “No voy a ser infidente, pero es cierto, me dijeron que lo ideal sería que todos salgamos de manera unánime, armoniosa, pacífica y consolidemos una posición en relación a este tema (hábeas corpus de Keiko)”, sentenció la magistrada.

Además, aseguró no conocer los motivos por los cuáles se buscaba un voto unánime, pero acusó una intromisión en el máximo órgano intérprete de la Constitución. Sobre ello, Vizcarra expresó sin titubear: “A una magistrada del TC se le habría ofrecido la continuidad en el cargo si su voto garantizaba la libertad de un procesado. Esto es corrupción”.

Para completar la faena, el Mandatario añadió: “Por ello, hoy, mostrando firme respeto a la Constitución Política del Perú, y en cumplimiento a las facultades que se me otorga en mi calidad de Presidente de la República, mi gobierno ha decidido plantear cuestión de confianza al Congreso de la República, para cambiar las reglas de la elección de los miembros del Tribunal Constitucional”, dijo el mandatario.

SOBRE ADELANTO

No obstante que dentro del cumplimiento de sus facultades, la Comisión de Constitución del Congreso archivó el último miércoles el proyecto de reforma constitucional para adelantar las elecciones al año generales 2020, dejando sin piso al Ejecutivo, Vizcarra Cornejo se quejó en forma amarga de la decisión de dicho grupo de trabajo presidido por Rosa Bartra (FP).

“La mayoría parlamentaria y sus aliados, sin escuchar el clamor ciudadano, manejaron a su conveniencia el debate de la propuesta, sin mayor ánimo de llevar a cabo un debate real que recoja las diversas posiciones sobre el proyecto de Ley presentado por el Ejecutivo. Elaboraron de manera apresurada un dictamen e impusieron sus votos para archivar el proyecto, sin permitir siquiera su discusión en el pleno, y actuando nuevamente de espaldas al país”, sostuvo.

Dijo que ese hecho se suma al intento de “esos mismos sectores, de querer tomar el control del Tribunal Constitucional”. “Con increíble celeridad, propusieron a sus candidatos en media hora, sin reparar siquiera que algunos de ellos tienen vínculos con personajes investigados por corrupción, y pretenden elegirlos el próximo lunes en un proceso cuestionado. Esta utilización impropia de las instituciones, pone en grave peligro a la democracia peruana, sobre la cual, la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha expresado su preocupación”, continuó.

Incluso aseguró que la democracia en el país estaba en peligro por acciones de copamiento de las instituciones por parte de una mayoría congresal que pretende garantizar para sí la impunidad y obra “de una manera irresponsable y sumamente peligrosa”.

LA CORRUPCIÓN

“Vamos a exigir una comisión plural y audiencias públicas para que sepamos de quién se trata y podamos presentar tachas [a los candidatos al TC]. Nosotros decimos que el Congreso debe encargarse de esa selección.

Son sus atribuciones. Todo lo que vivimos en nuestro país es parte de un solo problema: la corrupción”, dijo el premier Salvador del Solar al presentar la cuestión de confianza en Palacio Legislativo.

RESPUESTA LAPIDARIA

No obstante que ante la prensa anunció que este lunes presentaría la citada cuestión de confianza, envió al premier Salvador del Solar, quien entregó el escrito a las 4.36 de la tarde en Mesa de Parte de Palacio Legislativo, solo acompañado por un edecán, y no fue recibido por el presidente del Congreso, Pedro Olaechea, al no encontrarse en el Parlamento.

Llamó la atención la improvisación de Del Solar en llevar su proyecto. No se había coordinado con miembro alguno la Mesa Directiva, y el jefe de la PCM terminó dejándolo en mesa de partes. Para colmo, no hubo asesor que le acomodara el micrófono en su breve rueda de prensa, y él tuvo que hacerlo. Entretanto, la respuesta no se hizo espesar de todas las tiendas políticas, en especial de oposición.

El moderado Juan Sheput (Contigo) dijo que para el Congreso “no hay marcha atrás” en las elecciones de los seis integrantes del TC, aunque esté de por medio las vacilaciones de Kenji Fujimori, que trata de influencia en sus llamados “avengers”. “Las fuerzas políticas democráticas no se van a dejar intimidar por la última cuestión de confianza del presidente Martín Vizcarra porque esta no tiene sustento constitucional”, dijo a EXPRESO.

“En vez de que el Consejo de Ministros se reúna de urgencia para planificar las venganzas políticas de Palacio, debería hacerlo para solucionar los problemas más urgentes, como la inseguridad ciudadana o la reconstrucción del norte, eso es un infantilismo político”, subrayó. En su opinión, “el Presidente debe recapacitar y debería aceptar la mano tendida del titular del Congreso, Pedro Olaechea”, concluyó.

Por su parte, la Mesa Directiva del Parlamento no solo no recibió al premier de Vizcarra, sino que convocó a los parlamentarios a asistir a la Junta de Portavoces el lunes 30 de septiembre, día en que se tiene planificado efectuar la elección de los seis magistrados del Tribunal Constitucional quienes reemplazarán a los actuales tribunos cuyos periodos ya se vencieron.

LOS AMIGOS SE VAN

A todo esto, los aliados del Gobierno también empezaron a sacar cuerpo. El caso del ex titular del Congreso, Daniel Abugattás, fue el más sonado en las redes sociales, porque calificó de “asno” a quien asesoró a Vizcarra a anunciar tremendo brulote.

“El fracaso de su gobierno se debe a que no llevó a cabo la única y más importante reforma, la del Poder Ejecutivo. Nos deja un país diseñado para y por el fujimorismo.

Usted tuvo todo el apoyo del pueblo, pero entiendo, sus asesores están en la calle”, sostuvo un furibundo Abugattás. Por su parte, el exasesor de la Secretaría de Integridad de la PCM, y exmiembro de la comisión de “notables”, Fernando Tuesta Soldevilla, reclamó: “¿Qué pasó con el adelanto de elecciones? Simplemente aceptó el gobierno el archivamiento. ¿No se trataba de una cuestión límite que afectaba al país? Lo que hemos vivido en las últimas 48 horas es crear más dudas que certezas, y creo que esto es responsabilidad del gobierno”, criticó. ¿Y cómo va la calle?

En la víspera, la marcha preparada para demostrar que el Gobierno contaba con respaldo popular en el adelanto de elecciones fue el fracaso más estrepitoso de todos. A pesar de que algunos medios de comunicación pretendían presentarla como multitudinaria, un dron filmó desde las alturas del centro de Lima a no más de medio millar de personas caminando por las calles, intentando cubrir espacios vacíos con una banderola rojiblanca, que encima estaba percudida.

DISOLVER…

Si el Parlamento no acepta la moción planteada por el Ejecutivo, la tercera en menos de un año, Vizcarra estaría habilitado legalmente para disolver el Parlamento, que era uno de los objetivos del proyecto de ley que los legisladores archivaron el pasado jueves, afirman abogados oficialistas.

Buscan pretexto para disolver el Congreso

El analista político Fernando Rospigliosi sostuvo que la decisión de presentar una cuestión de confianza para modificar las reglas en la elección de candidatos al Tribunal Constitucional son “manotazos de ahogado” dados por el gobierno de Martín Vizcarra.

“Son manotazos de ahogado. Pero no tiene sentido porque el Congreso va a elegir a uno o varios miembros del Tribunal Constitucional como corresponde, como está en su derecho y es legal. La propuesta del gobierno vendrá después y podrá ser tramitada o archivada”, explicó. Señaló que el jefe de Estado está buscando un pretexto para disolver el Congreso luego que “fue derrotado” con la iniciativa de adelanto de elecciones generales al 2020.

Rospigliosi también aseguró que es antidemocrático que el presidente Vizcarra busque paralizar un proceso constitucional como la elección de candidatos del TC, “solo porque no le gusta la lista de candidatos”, y subrayó que muchas figuras políticas están en desacuerdo con los actuales magistrados, pero respetan la decisión que tomó el anterior Congreso.

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