El nuevo virus para la tormenta perfecta
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Cuando se juntan o coinciden los enemigos de la industria petrolera y de la minería; o cuando el corredor minero del sur arde, con su epicentro de Antapaccay, en Espinar, Cusco; cuando el estratégico Lote 95 de la selva –que es el mayor productor nacional de crudo– es tomado en forma violenta, no solo se resiente aún más la economía en quiebra en tiempos de pandemia sino que la misma política se ve cercada por estos actos de violencia que empiezan a marcar el periodo preelectoral.

Si nos adelantamos a las conclusiones de este informe, podemos decir que en el Perú de hoy sucesos de esta naturaleza van dejando de ser meros conflictos sociales, esto porque los actores que dirigen estas algaradas han tomado como botín no sólo el citado corredor minero sino los lotes petroleros más importantes de la selva con el objetivo de expectorar a la inversión privada de esta parte del territorio nacional.

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