NO DELATAN A HUMALA NI A MINISTROS

Gasoducto a Graña por lobby mediático

Barata señala que constructora peruana entró como “socia oculta” de Odebrecht para superar asperezas entre El Comercio y Nadine Heredia. Sin embargo, brasileño sigue sin admitir sobornos.

Gasoducto a Graña por lobby mediático
  • Fecha Viernes 13 de Diciembre del 2019
  • Fecha 6:00 am

Lo que muchos esperaban que fueran revelaciones de sobornos y otros delitos en obras por miles de millones de soles, por parte de Jorge Barata, en realidad fue una explicación de cómo Odebrecht hacía lobby en el Perú para conseguir contratos. Pero si de algo sirvió su testimonio, fue para confirmar que Graña & Montero ingresó al proyecto Gasoducto del Sur Peruano ocultando sus verdaderas intenciones.

Mientras el exejecutivo relataba al equipo Lava Jato cómo hacía sus negociados en nuestro país, se centró en destacar el papel de Nadine Heredia, como la principal gestora de que el Estado los favoreciera.

En ese sentido, indicó que el proyecto original de Kuntur –que valía US$ 1,700 millones, y pasó a costar US$ 7 mil millones- había sido cancelado, y para reemplazarlo por el GSP fue necesario que saliera del Ministerio de Energía su entonces titular Jorge Merino, siendo reemplazado por Eleodoro Mayorga en febrero de 2014.

En ese contexto, recordó lo que había declarado el año pasado, que Heredia Alarcón estaba enemistada con José Graña, accionista de Graña & Montero y de El Comercio, porque este grupo de medios de comunicación había publicado múltiples denuncias contra el humalismo en los años previos.

“Ofrecí gestionar una reunión con Nadine Heredia”, habrían sido las palabras que Barata recordaba haberle dicho al ahora aspirante a colaborador eficaz José Graña.

Es después de esto que deciden que Graña y Montero sea una “socia oculta” del consorcio integrado por Odebrecht y Enagás, en el proceso de licitación del Gasoducto del Sur Peruano.

INTERCEDE ROUSSEFF

Previamente, Dilma Rousseff había intercedido con la empresa brasileña porque la pareja presidencial le había dicho que a veces ésta actuaba como su enemigo. Es conocida la camaradería que Humala y Heredia tenían con la presidenta del país vecino, porque los unía una afinidad ideológica.

Ahora Rousseff compone el Grupo de Puebla, junto a –entre otros- Verónika Mendoza, quien en los años previos a las millonarias licitaciones humalistas, gozaba de la confianza de los principales gobernantes del Perú.

Fue así –relató Barata- que el consorcio formado por Enagás y Odebrecht se adjudicó la concesión del Gasoducto Sur Peruano, por más de los 7,000 millones de dólares mencionados. Fue recién después de firmado el contrato que españoles y brasileños incorporaron oficialmente a G & M para el proyecto.

Un año después estallaría desde Estados Unidos el caso Lava Jato, y el escándalo dejaría a los brasileños sin financiamiento bancario nacional e internacional.

Pedro Pablo Kuczynski anunció que aplicaría la cláusula anticorrupción, para decomisar todo, pero dos meses después de sus relaciones comerciales con la megaempresa –además de sus tratativas poco honestas a cambio de votos en el Congreso- renunció a la Presidencia de la República.

Ahora bien, ¿hay delito en todo lo relatado ayer a Rafael Vela y sus fiscales respecto al Gasoducto? Según Barata, no, y según el mismo Vela, tampoco.

“Yo no puedo generar ningún comentario adicional específico porque esa información debe ser objeto de procesamiento”, dijo el coordinador del equipo Lava Jato, cuando los reporteros le consultaron sobre Graña Miró Quesada.

Cabe indicar que, luego de firmarse el multimillonario contrato, el diario El Comercio y otros miembros de su grupo mediático empezaron a publicar notas a favor de altos funcionarios del gobierno humalista, como Jaime Saavedra, además de quienes habían “agilizado” el GSP.

Como ya diversos abogados indicaron antes, Nadine Heredia no tenía formalmente poder sobre ministros y funcionarios que veían las licitaciones energéticas. Por ello no se le podría investigar ni acusar por tráfico de influencias.

Además, como ninguno de los delincuentes que trabajó para Odebrecht admite pagos a cambio de favorecimiento en el contrato, el cargo de cohecho –soborno- no existe en el proceso. De esta manera, no solo no se podría invocar la cláusula anticorrupción, sino tampoco acusar penalmente a Heredia Alarcón.

Quien sí estaba expuesto a tener que dar cuentas por esto, era Ollanta Humala, porque era presidente de la República. Además, en el celular de Marcelo Odebrecht figuraban las iniciales “OH” junto a cifras de millones de dólares, lo cual podría servir para acusarlo de corrupción.

Sin embargo, Barata apeló a la fama que el comandante en retiro del Ejército ha cimentado durante años: que es limitado mentalmente.

“Humala no comprendía bien las cosas, a diferencia de Alan García. Nadine Heredia comprendía mejor que Humala”, aseguró el exCEO.

Más allá de los detalles anecdóticos, todo esto ya se sabía desde hace un año. Incluso motivaron una denuncia penal contra los empresarios brasileños porque habían estado ocultando información para librarse de la cláusula anticorrupción.

La denuncia vino de Yeni Vilcatoma, el 21 de marzo de este año, cuando se difundieron declaraciones anteriores de Odebrecht y de Barata sobre sus tratos cercanos con la ahora ex pareja presidencial.

“Habiendo recibido información de personas que han tenido conocimiento directo de hechos de corrupción en relación con el caso Gaseoducto acabamos de interponer una denuncia penal ante el Ministerio Público contra el señor Marcelo Odebrecht, Jorge Barata, Raymundo Trindade Serra, Reynaldo Rivero, y otras 31 personas en relación con los actos de corrupción”, señalaba la congresista.

Ella se basaba en que estas informaciones comprobaban que se había violado el acuerdo de colaboración eficaz, ya que solo se había reconocido corrupción en cuatro obras, entre las cuales no figuraba el GSP.

A pesar de que el grupo mediático donde Graña tiene acciones insistía en que sí había novedades importantes en las declaraciones de ayer, las “novedades” en realidad ya se habían revelado antes, y obraban en la documentación de la denuncia de Vilcatoma.

Entre estas, tenemos que Heredia se reunía en su oficina de Palacio de Gobierno con Barata para coordinar gestiones de la licitación del Gasoducto del Sur Peruano, que ministros y altos funcionarios lo hacían, que se reunían con jefes de medios de comunicación masivos, líderes de opinión y otros operadores, para presentar la oferta de Odebrecht como la mejor.

Cuando la congresista hizo la denuncia, basándose en que los brasileños habían mentido, sectores mediáticos de entonces resucitaron su línea de apoyo, y difundieron información de que en realidad habían dicho la verdad.

Este reclamo documentado fue derivado a Rafael Vela, quien se tomó varias semanas para derivar el tema a Geovana Mori, lo cual le valió un proceso en la Oficina de Control Interno del Ministerio Público. Esto fue archivado por la fiscal suprema María Sokolich, pero nunca siquiera se gestionó la prisión preventiva para los mentirosos.

COLUSIÓN 

El 8 de marzo de 2017 empezaron las diligencias preliminares del caso del gasoducto que comprende a 21 investigados: Nadine Heredia, exfuncionarios de Energía y Minas, ejecutivos de Odebrecht y abogados de los estudios Echecopar y Delmar Ugarte que emitieron informes a favor del consorcio integrado por Odebrecht y Enagás. La investigación se encuentra en la etapa de investigación preliminar. Los delitos imputados son negociación incompatible y colusión.

INSISTEN

Mientras el equipo Lava Jato insistía en que no le habían mentido, desde Ecuador el portal La Posta mostraba registros de los servidores My Web Day y Drousys, donde no solo aparecían pagos de sobornos para el GSP, sino también para decenas de obras no incluidas en el acuerdo de colaboración eficaz.

Es muy recordada la salida de Vela en ese momento: “acuerdo progresivo”.

Otro aspecto que los fiscales no tomaron en cuenta para detectar si había corrupción, fue que Martín Belaunde Lossio nunca fue admitido como colaborador eficaz, a pesar de que otros involucrados en las investigaciones sí llegaron a ese status, a pesar de que sus delaciones nunca fueron corroboradas documentariamente.

Desde su captura en el 2014, el expublicista humalista intentó salir de la cárcel, y fue visitado en el penal de Ancón por el fiscal Germán Juárez varias veces. Algunas de sus declaraciones eran contradichas por Barata, cuando no podía comprobarse aún que el brasileño mentía y ocultaba información.

Belaunde Lossio se pasó la mayor parte de su prisión preventiva –por el caso Antalsis, que no está relacionado con Lava Jato- en una clínica particular, sin ser involucrado nunca en el Gasoducto del Sur Peruano. Así pasaron los años, y ayer la Primera Sala Penal Nacional de Apelaciones Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios rechazó ampliar la carcelería.

De esta manera, el hombre que fuera mano derecha y hasta manejara el dinero de campaña, simplemente quedará libre porque nunca lo pudieron condenar, aunque la investigación continuará.

LAS QUEJAS 

“Los Humala se quejaron por los ataques del diario El Comercio y recurrieron a la presidente Dilma Rousseff para decirle que Odebrecht se había pasado al ‘enemigo’, porque su socio Graña los cuestionaba. Dilma se quejó ante Marcelo Odebrecht”, expresó Barata.

ENTENDÍA MEJOR 

“Ella [Nadine Heredia] estaba al tanto de todo lo que sucedía con la licitación. Ella entendía mejor que Humala”, dijo Barata. “Nos quejamos, porque con el ministro Jorge Merino las cosas no caminaban, entonces entró Eleodoro Mayorga”, recordó.

POR: CÉSAR ROJAS

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