Odebrecht se tumba a medio gabinete
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Odebrecht ahonda la crisis política y se trae abajo el gabinete ministerial. El país estuvo en vilo ayer desde tempranas horas hasta que en la noche juramentaron a sus cargos, en el Salón Dorado de Palacio de Gobierno, los nuevos titulares de Energía y Minas, Justicia, Educación, y Transportes y Comunicaciones.

Nos referimos a Susana Vilca Achata, Fernando Castañeda Portocarrero, Martín Benavides y Carlos Lozada, que reemplazan en los citados portafolios a Juan Carlos Liu Yonsen, Ana Teresa Revilla, Flor Pablo y Edmer Trujillo, respectivamente.

La faena empezó a primeras horas de este miércoles cuando el presidente Martín Vizcarra llama a su amigo y premier Vicente Zeballos para pedirle que notifique a los ministros a que pongan sus cargos a disposición, según fuentes palaciegas.

Resulta que pocas veces se ha visto que una reunión entre un procurador anticorrupción, el renunciado Jorge Ramírez, con el entonces ministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu Yonsen, haya precipitado el caos político vivido en esta capital teniendo como telón de fondo las movidas de la constructora Odebrecht interesada en recuperar su inversión –según afirman- en el gasoducto del sur.

¿Qué pasó para haber llegado al extremo de recurrir a un nuevo arbitraje internacional planteado por Odebrecht, nada menos que por US$ 1,200 millones, ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), entidad arbitral del Banco Mundial?

Para buena parte de la opinión pública el escándalo estalla cuando se conoce que Jorge Ramírez se reúne el 9 de enero con el citado exministro de Energía y Minas, junto con representantes de Odebrecht, en la búsqueda de un acuerdo que evite la demanda al Perú ante el CIADI.

Con el paso de los días ahora se puede decir que ese cónclave había sido coordinado no solo por Ana Revilla sino que era conocido por la titular de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva, con obvio conocimiento del titular de la PCM, Vicente Zeballos, y del mismo inquilino de Palacio de Gobierno, Martín Vizcarra.

En entrevista a RPP Noticias, el exprocurador delató a los altos mandos del gobierno, y sindicó a Vizcarra y a Zeballos de estar al tanto de toda la gestión para que ejecutivos brasileños se reúnan con ministros de Estado.

“El ministro Zeballos y el presidente sabían de la demanda de Odebrecht ante el CIADI. El Presidente sí estaba enterado y el ministro Zeballos estaba al tanto de todo”, manifestó.

También se quejó de que no tuvo un apoyo claro del Poder Ejecutivo, especialmente cuando él debía negociar la reparación civil. “Yo estaba firmando un acuerdo de colaboración eficaz, y salían a decir que no hay que negociar con delincuentes”, reclamó.

DELACIÓN PREMIADA

El periodista judicial César Romero ha dado ayer una pista sólida. Que la reunión entre Liu, Ramírez y los emisarios de Odebrecht ha sido solo la gota que derramó el vaso para la defenestración del referido procurador decidida con mucha antelación. Este enfoque señala que el ex defensor del Estado fue, por ese cónclave en Energía y Minas, solo un chivo expiatorio de los intereses políticos de Palacio de Gobierno y del sector Justicia. Veamos…

El aún procurador, antes de enterarse de su desaforo por la vía de las normas legales del diario oficial El Peruano, tuvo que interrumpir unas vacaciones para reunirse, al parecer, con ejecutivos de Odebrecht, por lo que se venía por el Gasoducto Sur Peruano.

Luego, el martes 11, según Gustavo Gorriti de IDL-Reporteros, “Ramírez se concentró en escribir el borrador de un comunicado en defensa de la procuraduría ad-hoc para Lava Jato (…) frente a la campaña de ataques –la mayoría con argumentos más falsos que billete de trece soles– desatados contra el procurador y los fiscales del Equipo Especial luego de que Odebrecht planteara una solicitud de arbitraje”.

El escrito estaba dirigido al flamante procurador general del Estado, Daniel Soria Luján: “Estimado Daniel, lamentablemente no he logrado comunicarme contigo. Es muy importante por lo sensible del caso Odebrecht, que estés al tanto… de asuntos que pueden afectar a nuestra institución”.

Y al día siguiente, miércoles 12, apareció la resolución que lo sacaba del cargo, y a primeras horas de la mañana Ramírez se enteró por el mensaje de WhatsApp de un amigo.

Lo demás, como la conferencia de prensa de Soria Luján, donde sostuvo que dicha destitución no era de “carácter sancionador”, ya es historia conocida.

De forma que a los voceros mediáticos del equipo Lava Jato, como el mismo Gorriti, la noticia les cayó como pedrada en ojo tuerto que dejaba cojos a los “héroes”.

Por eso es que el periodista en mención escribió que la declaración de Soria no refleja más que la hueca palabrería burocrática, de contradicciones sin sonrojo, y “sugería más bien que el trabajo de Ramírez les estaba jodiendo la ‘imagen’ y agitando el nervio vago”.

Llegado a este punto, hay dos lecturas sobre Ramírez y la reunión con el gato despensero Liu Yonsen.

REVILLA SE DEFIENDE

“Eso es falso. Yo lo único que hice fue comunicar al procurador Ramírez con el exministro Liu a pedido del procurador. Él vino el 26 de diciembre a pedirme conversar con el exministro Liu. Obvio que al procurador no le iba a dar el teléfono del ministro”, señaló la saliente ministra de Justicia, Ana Revilla a un diario local. “Yo no intervengo para nada en la renuncia de procurador Ramírez, yo me quedé tan sorprendida como muchos por su renuncia. Yo estaba de viaje en la ciudad de Chachapoyas”, acotó.

ADICTO A LA POPULARIDAD

Por una parte, hay quienes sostienen que hay un asunto de imagen que capitalizan no solo los fiscales lavajatistas Rafael Vela y José Pérez, y de alguna forma el defenestrado Ramírez, a quien consideraban parte de su equipo, lo que explica su pronunciamiento público en su defensa.

Pero esas razones de imagen obvio que venían colisionando con otro adicto a la popularidad y las encuestas, Martín Vizcarra, cuyo trabajo del equipo especial no lo capitaliza él sino solamente dicho grupo de fiscales.

Con el agravante que el Ejecutivo aparece como el malo de la película, porque se le critica -y no sin razón- por el pago del saldo de la hidroeléctrica de Chaglla (los 524 millones de soles), y, por si fuera poco, ese otro baldazo de agua fría que es la demanda del Odebrecht ante el CIADI por los US$ 1,200 millones antes citados.

Dicho de otra forma, Vizcarra se da cuenta que él no capitaliza en nada, políticamente hablando, el trabajo de Ramírez, que más bien va a sumar puntos a los fiscales Lava Jato, con el agregado que él pone la plata y asume los pasivos de la impopularidad, como es el caso de Chaglla.

Otro detalle. Todos sabían de las coordinaciones entre Ramírez con los funcionarios de Odebrecht y los titulares de Justicia, Energía y Economía, pero lo sacan del cargo con ese pretexto siendo un chivo expiatorio perfecto.

MISIÓN IMPOSIBLE

Un semanario local ha sacado la carta de los abogados de Graña y Montero y dan cuenta de que Rafael Vela les dijo que si la constructora de sus clientes José y Hernando Graña planteaba una demanda ante el CIADI, simplemente su colaboración eficaz no sería aprobada. Esa fue la tarea de Rafael Vela y saca cara y capitaliza esta medida.

Pero eso no sucede con Odebrecht. Eso se vio en la firma del acuerdo de colaboración con la firma carioca rubricado por Vela, Pérez y Ramírez, cuando se aceptó un trato por solo cuatro proyectos y lo demás se vería “por cuerdas separadas”. Craso error. ¿Por qué no se hizo lo mismo que con Graña y Montero? ¿Por qué no negociaron alguna cláusula que la obligara a renunciar a plantear demandas en el CIADI?

Todo indica que el error, consciente o inconsciente, trató de ser enmendado, de alguna forma, en las últimas tratativas con Odebrecht para una salida al tema del gasoducto y del CIADI. Pero es tarde.

VIZCARRA, EL RESPONSABLE

El analista político Fernando Rospigliosi consideró que Martín Vizcarra es el principal responsable de la crisis política que viene atravesando el Poder Ejecutivo, luego de la renuncia de cuatro ministros a sus funciones.

“La primera responsabilidad en todo esto es de Vizcarra, que no sabe o no quiere designar a ministros honestos y capaces. Todos estos problemas se producen por las malas decisiones que ha tomado el Presidente, quien es el que designa a los ministros”, dijo a EXPRESO.

“El problema es que Vizcarra se rodea de un círculo muy pequeño, es muy desconfiado, eso hace que los resultados sean muy deplorables. La otra cosa es que gran parte de los funcionarios, ministros, que se han incorporado al gobierno de Vizcarra, son gente humalista, porque hay una fianza de Vizcarra con Humala. Esperemos que ahora que habrá cambios en el Gabinete, no siga con esta pauta”, aseguró.

El también exministro del Interior consideró que uno de los puntos clave para la crisis generada en el Poder Ejecutivo fue la denuncia periodística realizada por ‘Panorama’ y por EXPRESO sobre las asesorías brindadas a Odebrecht por el exministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu.

“Eso ha arrastrado a otros ministros, porque el ministro Liu dijo que la ministra de Justicia también interfirió para la reunión con Odebrecht, y que el premier Vicente Zeballos también sabía de eso, y creo que eso es lo que ha arrastrado a una crisis a todo el Gabinete”, dijo.

Otro elemento que ha influido en la situación crítica del Gabinete, señala Rospigliosi, es la pésima labor que ha venido realizando el equipo fiscal Lava Jato, quienes, según el exministro, han trabajado de forma conjunta para tratar de obtener toda la información posible respecto a los pagos de coimas que habría realizado Odebrecht; sin embargo, los resultados fueron totalmente nulos.

VOZ DE ACCIÓN POPULAR

El secretario general y virtual congresista de APP por la región de La Libertad, Luis Valdez, evitó pronunciarse sobre si su bancada otorgaría o no el voto de confianza al gabinete; sin embargo, sí consideró necesario que el Poder Ejecutivo brinde las explicaciones respectivas sobre la situación generada por la reunión que sostuvieron representantes de Odebrecht con diferentes ministros.

NO HAY QUE NEGOCIAR

El ex procurador Jorge Ramírez se quejó de la falta de apoyo del Ejecutivo, especialmente cuando él debía negociar la reparación civil. “Yo estaba firmando un acuerdo de colaboración eficaz, y salían a decir que no hay que negociar con delincuentes”, reclamó.

POR: PLINIO ESQUINARILA/ JOSÉ CARMEN 

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