Y TODO POR PAGAR LOS ERRORES DE BANQUEROS Y LA INSOLVENCIA DE LA CONSTRUCTORA CARIOCA

Perú, la tabla de salvación de Odebrecht

Los beneficiarios, aparte de los brasileños, serán los fondos de inversión Black Rock, Fidelity, Gramercy y AllianceBernstein. No hay entonces otra salida que reformular el acuerdo de colaboración eficaz.

  • Fecha Jueves 31 de Enero del 2019
  • Fecha 7:00 am




Aunque usted no lo crea, amigo lector, el salvataje de la constructora brasileña con el dinero de los contribuyentes peruanos se origina cuando los acreedores del gasoducto del sur, sean banqueros o fondos de inversión, presionan a Odebrecht y al Gobierno para la promulgación de la ley 30737 sobre reparaciones civiles inmediatas, “que es un terno hecho a la medida de la constructora brasileña y sus acreedores”, según declaró a EXPRESO el economista Manuel Romero Caro.

Esa  ley y su reglamento (DS 096-2018-EF) lograron, a través de las autoridades peruanas de la fiscalía del caso Lava Jato y de la Procuraduría, que se rebaje la reparación civil al Estado, anunciada por el ministro de Justicia Vicente Zeballos el 29 de noviembre de 2018, de un monto de 320 millones de dólares (o 1,081 millones de soles), producto de la venta de la hidroeléctrica de Chaglla, a la esmirriada cifra de 610 millones de soles.

Es decir 471 millones de soles menos, tal como está consignado en el acta del preacuerdo de colaboración eficaz de Odebrecht firmado el 8 de diciembre de 2018 entre el fiscal José Domingo Pérez, el procurador Sergio Ramírez y dos representantes de la firma carioca.

¿Qué ha pasado para este retroceso tan brusco que empezó en el gobierno de Pedro Pablo Kuzcynski y que hasta ahora no tiene explicación de Palacio ni de la PCM?

Para Romero Caro habría arreciado la presión de los acreedores del gasoducto del sur, obra que nunca debió empezar porque no se consiguieron los recursos para todo el proyecto, pero que Oderebcht decidió, por su cuenta y riesgo, sin “cierre financiero”, iniciarlos con créditos de corto plazo de hasta 600 millones de dólares, en la idea de que “era más fácil continuar la obra que paralizarla”.

La mejor prueba de los resultados de la presión está en que consiguieron la 13 Disposición Transitoria Final de la citada ley que otorga a la Fiscalía poderes plenos para “eximir, suspender o reducir la aplicación de la presente ley [30737]” a cambio de conseguir la “colaboración eficaz”.

El rescate a los acreedores o bonistas de Odebrecht, incluido los de gasoducto, se empieza a hacer evidente desde el momento que la constructora brasileña no cumple con entregar el 50 % del pago al contado de los 320 millones de dólares que anunció el ministro Zeballos, para la reparación civil, por la venta de Chaglla.

No obstante la tremenda disminución en 471 millones de soles de dicha reparación, dejándolo en apenas 610 millones de soles, todo indicaría que “todavía no le alcanzaba a Odebrecht para aplicar [pagar] a sus acreedores internacionales”, los mismos que ya estaban el default o en incapacidad de pago de deudas en el exterior, dice Romero Caro.

En efecto, la edición virtual de ‘O Globo’ del Brasil del 26 de noviembre del año pasado, informó que Odebrecht Ingeniería y Construcción (OEC) anunció la imposibilidad de pago de 11,5 millones de dólares de intereses vencidos el 25 de octubre de ese mismo año.

Se trataba de intereses referidos a US $ 581 millones en bonos emitidos en el extranjero, que tienen vencimiento en 2025, pero que para el caso de los 11.5 millones el plazo de 30 días ya había vencido, por lo que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poors rebajó la calificación de crédito de Odebrecht por defecto (default).

Cuando se encienden las alarmas entre los principales acreedores -los fondos de inversión Black Rock, Fidelity, Gramercy y Alliance Bernstein-, quedó en claro que la reestructuración de la deuda debería abarcar “a todos los papeles emitidos en el exterior, que suman cerca de 3.000 millones de dólares”.

Esto, en circunstancias en que la empresa tenía que pagar 180 millones de dólares al año, calificado como un valor “muy pesado” para el actual tamaño de la compañía después de la operación Lava Jato que estalló en 2015.

Sobre esta misma realidad, la agencia Bloomberg de Estados Unidos sostuvo por ese entonces que no había un plan de Odebrecht para declararse en bancarrota porque la constructora y los acreedores “creen que pueden encontrar una solución negociada para extender los pagos”.

Pero hay un panorama sombrío por la investigación del caso Lava Jato que detuvo la industria de la construcción de América Latina “cuando los gobiernos cancelaron o suspendieron los contratos, y los ejecutivos, incluidos algunos de los altos directivos de Odebrecht, fueron enviados a la cárcel”.

Para entonces la disminución del flujo de efectivo ante la falta de nuevos negocios, siempre según Bloomberg, obligó al grupo a mantener conversaciones con los acreedores para administrar “una carga de deuda de 76 mil millones de reales (19.9 mil millones de dólares)”, según sus fuentes.

Y es que habían pasado los tiempos en que la empresa estaba presente en proyectos de infraestructura en países como Angola y Venezuela, que le permitieron tener una lista de proyectos contratados superior a US $ 34 mil millones al final de 2014.

En cambio, en las nuevas condiciones, al final del primer semestre de 2018, Odebrecht tenía menos de un tercio de aquella cifra, es decir, 9.900 millones de dólares, siendo el 74% de ese valor en proyectos en Brasil.

Los otros 3.700 millones de dólares están en obras paralizadas en Venezuela, país cuya economía esta en implosión en medio de la espiral hiperinflacionaria y la caída de la producción de petróleo, afirman.

RENEGOCIACIÓN

Ahí es que ven entonces al Perú como tabla de salvación de la que fue la constructora más grande de América latina, según los expertos y congresistas consultados por EXPRESO, llámense Romero Caro, Víctor Andrés García Belaunde (AP), Rosa Bartra y el ingeniero economista Carlos Repetto Castro, MBA de Northeastern University.

Obvio que la declaratoria en default de la rama constructora de Odebrecht (OEC) necesita fondos provenientes del Perú, según la unanimidad de especialistas.  Por todo lo dicho no hay otra salida que renegociar el acuerdo con Odebrecht porque no se puede permitir que el Perú sea la tabla de salvación de los problemas de los banqueros y la incapacidad de pago de Odebrecht.

Todo esto no es más que un “sueño de Odebrecht hecho realidad en el país donde tiene la mayor cantidad de activos que es el Perú”, subraya Rosa Bartra.

 

POR LEY DE PRESUPUESTO, DICE GARCÍA BELAUNDE

Se les paga S/ 660 millones al año

“Los tenedores de bonos de la deuda de Odebrecht están desesperados por cancelar estos valores. Hace pocos días Odebrecht ha vendido una empresa de etanol en Brasil. Eso implica que está desesperada por levantar fondos”.

Es la opinión del legislador Víctor Andrés García Belaunde (AP), quien afirma que cada dólar de los bonos se cotiza apenas en 0.16 centavos, es decir al 16 % de su valor.

Entretanto, el Perú les sigue pagando, según la ley de presupuesto, un monto de 660 millones de soles al año.  Y de estos desembolsos presupuestales pagarán aproximadamente un 5 % al fisco en los próximos 15 años, según el acuerdo claudicante con Odebrecht, afirma.

“ODEBRECHT EN EE.UU. SE COMPROMETIÓ A REVELAR TODA LA INFORMACIÓN QUE TENÍA SOBRE HECHOS DE CORRUPCIÓN, PORQUE ALLÁ HAY SANCIÓN DE NULIDAD DE TODOS LOS BENEFICIOS SI MIENTE U OCULTA INFORMACIÓN. EN EL PERÚ SE LE PERMITE MENTIR, OCULTAR…”

EL DEFAULT DE ODEBRECHT Y EL RESCATE PERUANO

Cuando la víctima salva al verdugo Ing Carlos Repetto Castro*

En noviembre del 2018 Odebrecht SA no pudo pagar un cupón de bonos de 11.5 millones de dólares que venció incluso los 30 días de espera, por lo que la empresa entró en el estado de default,  que significa que la empresa no puede cumplir con sus  responsabilidades.

Antes de continuar veamos qué es un bono. En el caso de Odebrecht es un bono corporativo, que es un instrumento de endeudamiento que usan las empresas para obtener capital.  Este tipo de bono, dependiendo de la empresa, se vende con diferentes tipos de riesgo.

En el caso de Odebrecht este bono era muy seguro, es decir con bajo riesgo para el que lo comprara.  Al no poder pagar este Odebrecht entra en un estado de falta de credibilidad ante el mundo crediticio.  Eso es lo que se denomina default, que en español significa  incumplimiento (de pagos).

Una empresa como Odebrecht puede usar dos formas principales para obtener capital: endeudamiento a través de préstamos o emisión de bonos, o venta de acciones.

Las acciones le dan al inversionista la oportunidad de ganar o perder de acuerdo al rendimiento de la empresa y de su credibilidad.  Como se podrán imaginar Odebrecht al entrar en default, ocasiona que sus acciones también sufran y pierdan valor en la bolsa.

Esto último acarrea otros problemas mayores y los inversionistas pueden enjuiciar a la empresa por no haber sido totalmente transparentes en su presentación de la misma.

Está de más decir que el actuar de Odebrecht, como el coimear o pagar “propinas”, no está permitido en las empresas que venden sus acciones en especial en la bolsa americana que tiene su epicentro en Wall Street.

De forma que debe quedar claro que Odebrecht tenía que obtener fondos para poder pagar los bonos y poder continuar, si no lo obtenía, entraba, sin lugar a dudas, a ser claro candidato a la bancarrota.

Una nota curiosa es que el multibillonario John Greyken de Lone Star Funds con sede en Dallas en el estado de Texas (donde se reporta que el ex presidente Pedro Pablo Kuzcysnki tiene propiedades) le presta, en abril del 2018, 200 millones de dólares a Odebrecht a través de una de sus empresas llamada Atvos.

Entretanto, en el Perú gracias  a la magnánima gestión de los fiscales que llevan el caso, José Domingo Pérez y Rafael Vela, le salvan la vida a Odebrecht.

Y es que con este acuerdo  Odebrecht  podrá recibir los 1,400 millones de dólares, dinero procedente de la venta del proyecto hidroeléctrico de  Chaglla, al gigante oriental China Tree Gorges, dinero que desesperadamente necesitaba para poder cumplir con sus obligaciones financieras y continuar operando.

Estas pues ante un resultado de película a favor de Odebrecht, la empresa que ha causado tanto daño en diferentes países y en especial en el Perú. Paradójico que la víctima salve al verdugo.

Al final de este sueño hecho realidad, Odebrecht cumplirá con sus obligaciones, Mr Greyken hará más dinero, China Tree Gorges controlará la hidroeléctrica y los peruanos lo pagarán todo.

*MBA de Northeastern University.

PLINIO ESQUINARILA

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