Pilar Mazzetti debe renunciar
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Ante la falta de una vacuna contra la covid-19, el incumplimiento de acuerdos con Pfizer, la ausencia de un rastreo efectivo de la pandemia con pruebas moleculares, entre otras deficiencias de la política de salud, la población se vuelca hacia salidas de sello popular, como el uso de la ivermectina. Veamos.

A 30 días de instalado en el cargo, el miércoles pasado, después de constatar la farsa de los supuestos avances en la adquisición de vacunas en el gobierno del vacado Martín Vizcarra, el nuevo mandatario, Francisco Sagasti, no pudo reprimirse por más tiempo y tuvo que “decir la verdad, [decir] las cosas como son”. Que no había vacunas.

Atrás quedaban sus declaraciones del 29 de noviembre de este año en que el mismo Sagasti afirmó, ante varias conductoras de televisión, que el laboratorio Pfizer enviaría 50,000 dosis al Perú en diciembre de este año, como prueba piloto, entre otras bravatas, como de la titular de Salud, Pilar Mazzetti, quien en una sesión virtual del Congreso, de fecha 7 de diciembre, dijo que estaban aseguradas las vacunas para más de 11 millones de peruanos, o sea el 45 % de la población a vacunar, esto tras llegar a un acuerdo con Pfizer y Covax Facility.

Pero ni Sagasti ni Pilar Mazzetti dijeron en su última conferencia de prensa de este miércoles que la citada ministra de Salud firmó, el pasado 17 de septiembre, un Pliego de Condiciones Vinculantes con el laboratorio Pfizer para la compra de 9’900,000 dosis, pero que requería Acuerdo Definitivo y pago de US$ 19.8 millones, que era una sexta parte del contrato a cancelar antes del mes, como bien lo ha hecho recordar Ernesto Bustamante.

En efecto, “el laboratorio Pfizer no entregará ningún lote de vacunas contra la covid-19 al Perú, simplemente porque el Gobierno incumplió con el Pliego de Condición Vinculante que establecía la suscripción del Acuerdo Definitivo antes del 17 de octubre”, subrayó por su parte el portal Sucesos.

En documento suscrito por Mazzetti con la presidenta de Pfizer, Susan Silberman, ese jueves 17 de septiembre, se precisa la adquisición de 9.9 millones de dosis por 118.8 millones de dólares. Y se lee claramente que la firma del Acuerdo Definitivo debía ser en un plazo máximo de treinta días a partir de la suscripción, pero esto no se hizo a tiempo.

“El Pliego Vinculante estimaba que el pedido se enviará en lotes trimestrales, a más tardar el 31 de diciembre de 2021, conforme al cronograma provisional de entregas”, se agrega, reseñando una carta que el entonces presidente Martín Vizcarra había mandado al Congreso el 12 de septiembre.

Allí informaba que el Decreto de Urgencia 110-220 ya daba medidas extraordinarias “para facilitar la adquisición, conservación y distribución de vacunas”.

De forma que se incumplió el acuerdo. Antes, para salir del atolladero, recordemos que la prensa vizcarrista recurrió a las declaraciones del mismo Vizcarra, echándole la culpa al Congreso. La prolongación de esta estratagema la hemos escuchado ayer de boca del excanciller Mario López, quien afirmó en RPP que sí se firmaron “dos acuerdos vinculantes”, uno con Pfizer y otro con “el mecanismo COVAX Facility”, incluso con desembolso de dinero, sostuvo, sin mostrar las pruebas.

Añadió que el acuerdo con Pfizer contemplaba la reserva de 9.9 millones de vacunas contra la covid-19 y que, para hacerla realidad, solo faltaba la firma de los contratos. Pero resulta que en tales circunstancias vacaron a su entonces jefe Martín Vizcarra, el 9 de noviembre, recordó compungido. Es decir, le echaba la culpa al nuevo Congreso y obviaba que era un incumplimiento del Gobierno.

DESCARO

Para los entendidos en materia de vacunas esta versión no es más que una falacia o la mera pose de un descarado, como ha escrito Aldo Mariátegui en su columna de este viernes en un diario de la competencia.

Siguiendo el libreto del presidente Sagasti, de decir la verdad, el Perú no está en la capacidad de recepcionar los productos de Pfizer por la sencilla razón que este diario lo ha refregado en más de una oportunidad: el Perú no tiene infraestructura, logística, ni transporte para una vacuna que debe estar, en todo momento, en una temperatura de 70 grados bajo cero.

Las congeladoras más cercanas a esa cota al interior del país solo llegan a 25 grados bajo cero. A menos que se adquieran vacunas de la firma Moderna que tan solo requieren -20 grados, cifra que se acerca a una refrigeradora familiar que llega a -18 grados.

Pero no es el caso porque ninguna vacuna con esas características ha sido puesta o certificada en el mercado ni menos aún tiene el visto bueno de la exigente Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Claro que esos equipos de frío los produce Japón, pero vaya uno a saber si los hay en venta, a menos que Relaciones Exteriores haga las consultas, si acaso el país del Sol Naciente está dispuesto a venderlos en estas circunstancias en que, en todo el mundo, hay alarma y psicosis por la posibilidad de una segunda ola de la pandemia del coronavirus.

Recordemos que la agencia AFP informó en la víspera que los hospitales de Tokio (Japón) tienen dificultades para garantizar cuidados debido al aumento de casos de coronavirus, mientras la capital japonesa batió un nuevo récord de contaminaciones.

CUADROS TÉCNICOS

Por lo demás, la experiencia del gobierno de Vizcarra y el actual nos confirma que no hemos tenido o hemos sabido escoger los cuadros técnicos adecuados para hablar el lenguaje de las transnacionales farmacológicas cuyo interés es antes que nada crematístico o de negocios.

En ese mundo, el Perú no existe a menos que se firme contrato, se pague por adelantado y se adecúe a la normativa internacional en materia de diferendos, es decir la legislación y los tribunales de diferendos, como el CIADI, a los que las autoridades peruanas han sido reacias, según fuentes creíbles, pero no son reacias cuando se trata de tribunales internacionales en materia de derechos humanos, del medio ambiente o de la OIT en materia laboral.

En tal sentido, un buen ejemplo de negociación lo ha dado Chile, con un bufete de abogados norteamericanos que ha hecho el lobby adecuado. Teniendo además la infraestructura adecuada, es que en septiembre, Chile suscribió acuerdos de compra de 10 millones de dosis contra el coronavirus, entre ellos uno con Pfizer-BioNtech.

Asimismo con Covax –una iniciativa internacional encabezada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea, países latinoamericanos y fundaciones como la de Bill y Melinda Gates–, que le permitirá al país austral acceder a otros ocho millones de dosis de la vacuna que elija y que tenga la validación de la OMS.

IVERMECTINA

Por esas y otras razones es pues una utopía que Pfizer –la posibilidad más cercana de vacuna– venga al Perú. Nos referimos además a la falta de gerencia para administrar dosis para una población de 30 millones de habitantes, por lo que la población se vuelca hacia salidas más prácticas, y en muchos casos vedadas, como la ivermectina.

Hace un mes, la gestión de Fiorella Molinelli en EsSalud había retirado la confianza la directora del Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud e Investigación, Yamileé Hurtado, por un informe que no recomendaba la ivermectina, al igual que la hidroxicloroquina y la azitromicina.

“El estudio que se publicó en EsSalud era deficiente porque tenía sesgos y deficiencias en la muestra. Es un estudio estimulado para terapias que no se usan en tratamiento hospitalario. La población que escoge, parte de más de 5,600 pacientes moderados sin oxígeno en las primeras 48 horas, no concuerda con la realidad de hospitales con pacientes graves sin oxígeno”, precisó Ciro Maguiña, vicedecano del Colegio Médico del Perú.

Detalló que no se puede vetar a la ivermectina para personas que no han sido hospitalizadas, porque hasta el momento no ha presentado problemas en etapas previas de la infección. En ese sentido, desmintió lo dicho por Elmer Huerta, de que este medicamento podría provocar malestares o incluso la muerte.

“Huerta es un opinólogo. No son causas de muerte, sino que no son para ese nivel. Para nivel ambulatorio, Minsa había sacado de manera preliminar en grupos de riesgo. Se estaba viendo cómo bajaba la letalidad. Yo tomo ivermectina, y la recomiendo a quienes hayan estado en contacto con algún caso positivo. Normalmente, se toma una gota por kilogramo durante dos días”, acotó Maguiña.

El infectólogo Eduardo Gotuzzo también aclaró que ninguno de los medicamentos incluidos en el informe de EsSalud producía la muerte, pero que no se recomiendan como reemplazo de otras que son más efectivas en etapas avanzadas de la covid-19.

“Ninguna de las medicinas de las que hablamos mata. Ni la ivermectina ni la hidroxicloroquina son tóxicas. Lo real es que se debe usar solo para pacientes ambulatorios con cuadro clínico inicial y son de alto riesgo. Nosotros habíamos recomendado hace meses que no se use a nivel hospitalario ni como preventivo”, manifestó.

Cabe indicar que ambos galenos, así como el Colegio Médico del Perú, se han pronunciado contra la posición de que la ivermectina sirve de vacuna contra el virus.

DEBATE SOBRE 2DA OLA

Si bien es cierto que no se puede “afirmar ni negar si habrá segunda ola”, como ha señalado la premier Violeta Bermúdez, pero es su deber prepararse para lo peor. Al margen de un repunte en Piura, la alta funcionaria explicó que en el promedio nacional, la tendencia de la covid es a la baja de manera sostenida y no de manera drástica.
Farid Matuk, del Frente Amplio, ha dicho que matemáticamente es imposible que haya una segunda ola del virus, porque los que tenían que morir ya han muerto, y cualquier nueva ola de contagios afectará principalmente a los barrios exclusivos poco infectados, como Miraflores, San Isidro o La Molina, donde hacen más uso del trabajo remoto y el delivery para alimentarse.

Sin embargo otras informaciones dicen lo contrario. Como el antes citado médico Ciro Maguiña, quien advirtió que esa segunda ola podría ser una realidad a inicios del 2021 por la movilización masiva, en la temporada navideña, por ejemplo, al emporio comercial de Mesa Redonda. Así están las cosas.

OTRA VEZ NEUHAUS

Según Violeta Bermúdez, ya han empezado las coordinaciones con el sector privado para emplear equipos de cadena de frío para preservar la vacuna de Pfizer a una temperatura adecuada para su distribución nacional. Anunció que Carlos Neuhaus será el líder del equipo logístico.

PREMIER AL CONGRESO

Este lunes, la premier Violeta Bermúdez deberá presentarse ante la Comisión Especial de Seguimiento a Emergencias y Gestión de Riesgos de Desastres COVID-19 del Congreso. “Estamos pidiendo la información certera de los contratos que se tiene, tanto con Pfizer como con COVAX Facility, así como con otros laboratorios”, indicó el acciopopulista Leonardo Inga, presidente del grupo de trabajo.

¿QUÉ DICE BUSTAMANTE?

“No hubo compra de vacunas. Se descuida primer nivel de atención. No hay detección temprana de infectados. Se sigue usando pruebas rápidas. Mínimas pruebas moleculares. Se desmantela hospitales transitorios. No se renueva contratos y no se paga a 40 mil trabajadores de Salud”, señala el biólogo molecular Ernesto Bustamante.

POR: PLINIO ESQUINARILA/CÉSAR ROJAS

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