OTRO ESCÁNDALO EN LOS MEGAPROYECTOS, DENUNCIA ROMERO CARO

Refinería de Talara costará más de US$ 6,400 millones

El costo ha escalado desde los 1,334 millones de dólares en el gobierno de Humala hasta cerca de cinco veces más.

  • Fecha Viernes 24 de Mayo del 2019
  • Fecha 6:00 am



Fue el ingeniero Humberto Campodónico el estratega, entre 2011 y 2013, siendo presidente de Petroperú en el gobierno de Ollanta Humala, quien impulsó la remodelación de la refinería de Talara como prioridad en materia de combustibles. En ese entonces la consultora Arthur D. Little calculó una inversión de US$ 1,334 millones para incorporar, entre otras, tres plantas de desulfuración y un Flexicoker.

¿Y cómo es que un proyecto que inicialmente estaba estimado en US$ 1,334 millones, precisamente en 2013, escala de pronto a US$ 5,400 millones y cerraría en más de US$ 6,400 millones al finalizar el proyecto al parecer recién en 2021?

Esa es la pregunta que ha lanzado el último lunes Manuel Romero Caro en su blog Atalaya Económica de un diario local, después de haber analizado a fondo la evolución de costos en este caso de la industria de refino que languidece en el mundo.

“Una parte se explica por la inmensa falta de transparencia; otra por el apuro en iniciarlo sin tener completos los estudios de preinversión, sin tener asegurado el financiamiento y por los evidentes errores e ineficiencia de los responsables del proyecto”, responde el economista.

LA INVERSIÓN

Como es público, todo empezó con el llamado esquema de ingeniería conceptual de Arthur D. Little con el monto arriba citado, “luego se pasó a la ingeniería básica y después a la de detalle. Obviamente, a medida que se avanzó en los estudios de preinversión, se tuvo un mayor nivel de precisión sobre los niveles de inversión”, recuerda Romero Caro.

No obstante que la mayoría de técnicos calificados estuvo en contra de esta refinería, entre chica y mediana, en un país sin reservas petroleras, y que apenas refinará 95 mil barriles diarios, siendo la producción nacional de crudo de unos 35 mil barriles diarios, se impuso la decisión de llevarlo adelante.

Cuatro años después, el 3 de mayo de 2017, el expresidente de Petroperú, Luis García Rosell, reconoció que la refinería, que ya no sería remodelada sino nueva, costaría más de US$ 5,400 millones, sin especificar cifra precisa del coste final.

¿Qué es exactamente lo que dijo García Rosell?: “Esto empieza en US$ 1,334 millones en un primer nivel de ingeniería. Unos años después pasa a US$ 1,700 millones (…), pero no tenemos detalles de qué incluían. Cuando se acaba el análisis de ingeniería, la inversión era alrededor de US$ 4,100 millones”.

Esta cifra se separa en tres partes, añadió: “US$ 2,700 millones para unidades de proceso, que fue lo que se le adjudicó a [la empresa española] Técnicas Reunidas; US$ 500 millones aproximadamente para obras complementarias, y US$ 815 millones para unidades auxiliares”.

Es cuando se conoce que el proyecto no tendría cuatro sino 16 unidades divididas entre el proyecto principal y las plantas auxiliares.

No obstante que se había “hundido” US$ 2,100 millones que no se podían recuperar, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski tomó la decisión de pasar de US$ 2,100 millones a los US$ 5,400 millones estimados para continuar con el proyecto porque su antecesor –Humala– ya había invertido US$ 1,600 millones y que además se habían contraído compromisos por unos US$ 500 millones.

A todo esto Romero Caro dice que “a esos US$ 4,000 millones de infraestructura había que sumarle los US$ 800 millones en gastos financieros de la etapa preoperativa a esa fecha; ascendiendo entonces a US$ 4,800 millones la inversión” en esa etapa del proyecto.

Hay que considerar también, afirma Romero Caro, las “obras complementarias adicionales” no contempladas en el estimado de inversión de US$ 5,400 millones, los nuevos desfases que se producirían, los mayores costos financieros, costos fijos y el mantenimiento de la infraestructura.

Asimismo, si añadimos a los anterior lo dejado de ganar por el mayor retraso del proyecto (aproximadamente en dos años) y las penalidades que Petroperú tendría que pagar a Técnicas Reunidas por los retrasos y labores realizadas y no contempladas en el contrato -reitera- se estima que la inversión de la Nueva Refinería de Talara superaría los US$ 6,400 millones.

CONSORCIO COBRA

Dicho impase se solucionaría con el consorcio Cobra – SCL UA TC, que ganó la buena pro, y que “ejecutaría el Servicio de Ingeniería de Detalle, Suministro y Construcción (EPC) de las Unidades Auxiliares y Trabajos Complementarios (UA TC), habiendo presentado una propuesta económica de US$ 936’589,527.55, que fue un monto mayor a lo estimado inicialmente por Petroperú”, añade Manuel Romero.

Aunque la empresa afirma que la oferta de Cobra “no solo incluye las cinco unidades auxiliares, sino otras obras complementarias adicionales”, sin embargo una de las obras no contempladas en el presupuesto era llegar a la producción de combustible Euro 6, “lo que implicará obras adicionales que suman alrededor de US$ 100 millones”.

Claro que con esos retrasos y complicaciones no podía arrancar la nueva refinería. Y ese desfase de tiempo generaba obviamente mayores costos, los que la empresa petrolera estimó en US$ 600 millones.

En consecuencia, “si a los US$ 4,800 millones antes mencionados le sumamos los US$ 600 millones, llegamos a la conocida cifra de US$ 5,400 millones de inversión, es decir el monto estimado del primer semestre del 2017”.

Por eso es que en el verano de ese año la inversión de la nueva refinería de Talara era superior a los publicitados US$ 5,400 millones. Dicho de otra forma la sumatoria superaba los US$ 6,400 millones.

Hay que tener en cuenta, agrega el especialista, que los retrasos al adjudicar las unidades auxiliares iban a generar por lo menos tres tipos de mayores egresos:

En primer lugar, los gastos financieros, que pasan a formar parte de la inversión por las significativas demoras de la puesta en marcha de la nueva refinería.

Segundo, el mayor gasto por la mayor permanencia en Técnicas Reunidas de la firma Deloitte, que trabaja en el gerenciamiento del proyecto, así como del consorcio supervisor CPT.

Tercero, el impacto de tener un retraso de aproximadamente dos años en la puesta en marcha de la nueva refinería de Talara.

OBRAS PARALIZADAS

De otra parte, la Contraloría ya se ha pronunciado acerca de los sobrecostos que harán aún más cara la obra, precisando que cuatro de las 16 unidades que construye la firma española están paralizadas y que hay retrasos en las unidades auxiliares a cargo de la empresa Cobra.

“Dicha paralización retrasa la etapa de pruebas hidrostáticas, soplado de tuberías y reinstalación de las mismas, entre otras actividades”, insiste el instituto contralor.

Asimismo precisa que en el caso de las unidades auxiliares, a cargo de Cobra SCL, también se aprecia retraso y la formulación de observaciones en la entrega de áreas y en la construcción de dichas unidades complementarias.

Lo anterior “genera el riesgo de que se presenten ampliaciones de plazo y nuevos sobrecostos al no estar listas –y a tiempo– las unidades auxiliares para brindar las facilidades, servicios e insumos (vapor, aire, agua, nitrógeno y electricidad) a las unidades principales”, reseña Romero Caro.

EL DESCALCE

No todo es color de rosa por lo visto, así Paredes también se haya reunido con el contralor Nelson Shack para acciones de control concurrente. No olvidemos que Técnicas Reunidas planteaba que Petroperú pague penalidades por un retraso de 19 meses en el avance de obras, según la misma Contraloría.

Y, de otro lado, se mantiene el descalce entre la culminación de la nueva refinería y las unidades auxiliares que están a cargo de Cobra. Y es obvio que se tiene que pagar el mantenimiento hasta que se entreguen concluidas las unidades auxiliares.

Por lo que si consideramos, afirma Romero Caro, las “obras complementarias adicionales” no contempladas en el estimado de inversión de US$ 5,400 millones, los nuevos desfases que se producirían, los mayores costos financieros, costos fijos y el mantenimiento de la infraestructura…

Asimismo, si añadimos a los anterior lo dejado de ganar por el mayor retraso del proyecto (aproximadamente en dos años) y las penalidades que Petroperú tendría que pagar a Técnicas Reunidas por los retrasos y labores realizadas y no contempladas en el contrato, por todo lo anterior, reitera, se estima que la inversión de la Nueva Refinería de Talara superaría los US$ 6,400 millones.

Por cada día de retraso Petroperú pierde US$ 1’100,000 diarios

Apremiado por los gastos ocasionados por el retraso en la ejecución de la obra, cuyos incumplimientos de contrato podrían ser motivo de arbitraje, Paredes informa que ha negociado y llegado a un acuerdo con Técnicas Reunidas para un monto de pago “por conceptos que no estaban en el contrato” y que “se deben a esta demora”. No dijo cuánto.

Resuelta esa controversia, acota en ‘Gestión’ de este miércoles,  faltaría cerrar el financiamiento de los 600 u 800 millones de dólares para las plantas auxiliares del proyecto “que van a estar listas el próximo año”.

Y estas plantas, cuando estén consolidadas, se puedan vender al sector privado teniendo en cuenta que su costo es de US$ 1,000 millones, esto con el objetivo de reducir “nuestra deuda” que –dice– está en US$ 3,300 millones, más los cerca de US$ 800 millones que faltan para cerrar el financiamiento, es decir unos US$ 4,000 millones en total.

Esto implicaría, acota Paredes, que Petroperú “opere solo las unidades principales”, que es el corazón de la refinería, mientras las unidades auxiliares pasarían al sector privado.

En el ínterin, se vendría la paralización de la actual refinería de Talara en noviembre hasta que calce con la entrada en operación de las unidades auxiliares; es otro dolor de cabeza con pérdidas diarias calculadas por dicho ejecutivo de alrededor de US$ 1 millón 100 mil diarios, siendo conservadores.

Aparte de que se pierde por lo menos US$ 20 millones al mes porque aún no opera el nuevo complejo de Talara, adicionalmente “otros US$ 10 y US$ 12 millones en costos que nos implican mantener esto, al mes”, se supone en gerencia y supervisión.

Con una demora de 18 meses Petroperú dejaría de ganar por lo menos US$ 360 millones, a lo que se suman US$ 240 millones de mayores costos o sobrecostos por las demoras en calzar los dos proyectos, el principal y las obras auxiliares.

Paredes se esperanza en que “Cobra pueda terminar con las unidades auxiliares, en particular con la planta de hidrógeno, a fines del año 2020. Está planificada para febrero del 2021. Me reuní con ellos y me dicen que hay posibilidades para adelantar eso a octubre o noviembre del 2020”.

Este escenario “sería fantástico” para el ejecutivo porque “nos permitiría reducir este costo de oportunidad tan grande que tenemos. [Sin embargo] sería un tremendo logro que la refinería estuviera funcionando en el primer trimestre del 2021, ese es el objetivo”, subraya.

Una pérdida de valor de US$ 3,800 millones

Para el economista Carlos Paredes el proyecto de Talara, sin intereses, “probablemente termine en alrededor de entre US$ 4,500 a US$ 4,600 millones”. Al parecer no ha hecho la sumatoria adecuada.

Cuando la prensa especializada manejaba un costo de US$ 5,400 millones para la nueva refinería, Ricardo V. Lago, experto en el tema, probó que estábamos ante un escenario de “construir una refinería cuyo precio de venta sería 1,592 millones [de dólares] en el supuesto más optimista”.

¿Por cuánto se podría vender Talara una vez concluida? “Supongamos que fuera la refinería más compleja del mundo con un índice de Nelson de 19, y que se obtuviera el precio más alto que se ha pagado: 882 dólares por barril–complejidad. Entonces, el precio por barril de capacidad sería de 16,758 dólares, lo que multiplicado por la capacidad de 95,000 barriles/día nos da un precio de venta para Talara de 1,592 millones de dólares”.

En consecuencia, el Estado se gasta US$ 5,400 millones en construir una refinería cuyo precio de venta sería 1,592 millones, en el supuesto más optimista. “Una pérdida de valor de 3,800 millones”.

Es más, construir  un nuevo elefante blanco, en tiempos de que no se invierten en refinerías desde 1976, “costaría hasta cuatro veces más” en estos tiempos en que la industria del refino está que languidece.

César Gutiérrez: ¿A cuánto asciende el acuerdo?

El esfuerzo de aclaración de cifras del presidente de Petroperú, Carlos Paredes Lanatta, respecto de la refinería de Talara, no ha sido útil sino enrevesado y deja más dudas que certezas.

“Debe decirnos claro y simple con cifras: 1) Dice que ha llegado a acuerdo con Técnicas Reunidas, pero ¿en cuál de los tres temas pendientes: órdenes de cambio, retrasos ya ocurridos o preservación de bienes ya construidos?

“2) ¿A cuánto asciende el acuerdo que han llegado, a cuánto ascienden los montos de cada una de las discrepancias?”, interrogó el experto.

“¿El procedimiento de definir los montos en disputa serán como el que ha llegado a acuerdo, es decir a cuarto cerrado y luego nos anuncia?, finaliza.

PLINIO ESQUINARILA

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