Sendero Rojo se apodera de comités de autodefensa
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El valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) continúa siendo la zona de mayor producción de hoja de coca y de la cual se deriva el 90 % del cultivo para el procesamiento en pasta básica (PBC) y clorhidrato de cocaína de exportación, según el exfiscal antidrogas Jorge Rengifo Rojas, quien ha trabajado 20 años en la zona.

Rengifo Rojas aseguró que los distritos de mayor nivel de cultivos son Samugari, Santa Rosa, Pichari, Llochegua, Canayre y Vizcatán del río Ene. La cifra antes descrita desmiente al Gobierno en su afirmación de que se ha disminuido el 40 % de la producción de coca en la zona.

Esta es la razón por la que Sendero Luminoso, hoy trastocado en Sendero Rojo de los hermanos Quispe Palomino, mantiene su presencia en áreas focalizadas del Vraem, donde realiza sus tres tareas partidarias de producir, movilizar y combatir mediante tareas de agitación y propaganda, que se complementan con acciones de “terrorismo selectivo” contra presuntos colaboradores de las fuerzas del orden.

Pese a los millonarios gastos para la pacificación y la captura de esta organización criminal, Rengifo Rojas dice que Sendero Rojo sigue operando en esos valles y en la selva baja de las regiones Ayacucho, Apurímac, Cusco, Junín y Huancavelica, con “sepulcral silencio” de los congresistas de esas regiones.

Otro de los problemas de la población del Vraem radica en que los gobernantes de los últimos lustros han tropezado con la misma piedra: nombrar a funcionarios que desconocen la compleja realidad de la zona, con el agravante de que la soberbia de algunos de los nombrados por el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha trabado el avance del desarrollo de los planes antidrogas y antiterroristas. Esto ha desembocado en más derramamiento de sangre de militares, policías e inocentes civiles y –lo que es más delicado– en el florecimiento de Sendero Rojo.

Con una visión clara, Rengifo Rojas, quien también fue fiscal en las regiones San Martín y Huánuco, aseguró que los militares que prestaron servicio en la zona, como los generales de división (r) Leonel Cabrera Pino y Raimundo Flores Cárdenas, entre otros, diseñaron estrategias a tomar en cuenta para elaborar planes antisubversivos y de desarrollo que fueron obviados por desconocidos intereses políticos y locales.

ORGANISMOS DE FACHADA

Mientras la incomprensión de los políticos y la pelea entre el Congreso y el Poder Ejecutivo está en todo su furor, el nuevo Sendero Rojo se organiza a vista y paciencia de la población, con el fin de pretender capturar el poder, esta vez a través del voto popular, con agrupaciones políticas de fachada, con obvia participación de Sendero Rojo, o como representante de los sindicatos de trabajadores, como el caso del Sutep y otras federaciones nativas.

Por eso es que algunos Comités Centrales de Autodefensa Distritales (CCAD) en la actualidad han desnaturalizado su función y responden más a los intereses del tráfico ilícito de drogas, ya que muchos de sus integrantes son campesinos cocaleros –en las márgenes izquierda y derecha del río Apurímac– y además tienen capacidad de convocatoria y poseen armamento.

Los CCAD han planteado al Gobierno el resarcimiento económico a sus integrantes caídos en la lucha contra el terrorismo y también quieren tener injerencia en el orden interno de sus localidades.

Por estas y otras razones, los hermanos Quispe Palomino son los reyes de la zona, donde ahora impera la fachada política de “lucha social”, cuando en realidad no lo es.

Y es que los integrantes de los CCAD se han convertido en propietarios de las extensiones de tierras agrícolas, que han despojado a las comunidades nativas ashánikas, donde cultivan hojas de coca.

Así se han convertido en parte de la cadena de producción de PBC de exportación de Sendero Rojo, encabezado por los hermanos Quispe Palomino.

En Ayacucho y Huancayo

Los dirigentes del Movadef del Vraem se mueven como pez en el agua sin que nadie les moleste, contando además con presencia activa en varios gremios laborales.

En el Vraem operan el profesor Cleto Marcelino Falcón Pantigoso, secretario general del Movadef-Ayacucho (Huamanga y Huanta) y presidente de la Federación de Padres de Familia; Alan Joel Tapia Robles, secretario de Juventudes del Movadef Ayacucho; Edilberto Barzola Cerda, secretario general de la base Sute Ayacucho; Iber A. Maravi Olarte, activista del Movadef Ayacucho; Claudio Tapia Bustinza, presidente del Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho (activista del Movadef) y José Luis Pajares Molina, dirigente del Movadef Ayacucho.

En el caso de Junín, en la sierra central, se sabe del activismo de Javier Edilberto Gonzales Soto, secretario general del Movadef Junín; Marcelino Castro Gamboa, secretario de organización del Movadef Junín; María Elena Rosas Muñoz, secretaria regional de Prensa del Movadef Junín; Carpio Nieto Jiménez, secretario de economía del Movadef Junín.

Congreso en Kimbiri

Las organizaciones identificadas como comités de autodefensa de los distritos de Canayre, LLochegua, Sivia, Ayna, Santa Rosa, Samugari, Anco y Huanta, ubicados en Ayacucho, así como de Pichari y Kimbiri (Cusco), realizaron su congreso en el distrito de Kimbiri el año pasado en protesta por la desactivación de los citados comités de autodefensa.

Los mismos servicios secretos aseguran que los cabecillas son los agitadores Bartolomé Choque Quispe, dirigente del Centro de Producción de Coca en Palmapampa, Wálter Aguilar, Julio Olivera y Renán Rivero Cárdenas, este último presidente central de Huanta.

EN SALMUERA

Desde 2015 a la fecha, el Comité Ejecutivo Nacional del Movadef estableció como objetivo realizar una campaña de recolección de firmas en todo el país, para lo cual los dirigentes de esa agrupación realizaron actividades proselitistas. Ellos pretendían lograr la inscripción del Frente Por la Unidad y Defensa del Pueblo Peruano (Fudepp) con tal de participar en las elecciones generales de 2016 y 2018, sin lograr su objetivo.

LEONIDAS CANCHANYA JOAQUÍN – ENVIADO ESPECIAL A LLOCHEGUA (AYACUCHO)