“Mercenarios terroristas masacran a  armenios cristianos en Nagorno-Karabaj”
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-¿Son enemigos Azerbaiyán y Armenia?

Es muy difícil afirmar que dos países son enemigos. Ningún país es amigo o enemigo de otro por naturaleza fundacional. Las circunstancias a veces crean situaciones difíciles, en las que los odios y las prácticas violentas conllevan a la intención de solucionar las diferencias por medios de la agresión, la muerte y la destrucción. El territorio de la actual República de Artsaj fue una de las 15 provincias de la Armenia geográfica e histórica, de donde proviene su nombre. Desde hace más de 3 000 años ha sido permanentemente habitada por armenios nativos y oriundos del lugar, cuya cristianización data de los albores del Cristianismo, merced a la prédica de los apóstoles San Judas Tadeo y San Bartolomé. Los turcos azerbaiyanos llegaron del Asia Central después de las invasiones mongolas, en los últimos siglos de la Edad Media. Eran tribus nómades que invadieron gran parte del Medio Oriente cristiano. Otra rama turca, los otomanos, conquistaron Constantinopla en 1453 y en los siglos siguientes llegaron a las puertas de Viena. En 1988 la población de la Región Autónoma de Nagorno-Karabaj, bajo jurisdicción de Azerbaiyán por un capricho de Stalin de 1921, pidió ser transferida a la Armenia Soviética. Las autoridades de Azerbaiyán soviético podían haber respondido civilizadamente, oyendo la voz de la población. En lugar de ello, organizaron matanzas y persecuciones que obligaron a escapar a 350 000 armenios que vivían en  Azerbaiyán. Quisieron hacer lo mismo con los habitantes de Nagorno-Karabaj. Estos resistieron, se defendieron y el 2 de setiembre de 1991 declararon su independencia. Nadie había previsto una guerra, pero la guerra ocurrió por la actitud poco democrática y totalitaria de Azerbaiyán. La guerra de estos días es fruto del odio sembrado por la dirigencia de Azerbaiyán en los últimos treinta años. Y cuando se siembra odio, se recoge tempestades. Armenia constituye hoy día una de las naciones más antiguas de la tierra. Se reconoce por su cultura, su aporte al cristianismo, al arte, a los valores universales, al respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Azerbaiyán quiere eliminar al pueblo armenio, y se embarcó en esta aventura bélica porque cuenta con el apoyo de Turquía, que en 1915 cometió el primer genocidio del siglo XX contra la Nación Armenia, con un millón y medio de víctimas. El ataque despiadado con armas modernas, artillería pesada, aviones, transportes aéreos no tripulados, drones y alta tecnología no es una demostración de amistad, sino un ensayo de exterminio.

-Ambos países señalaron que el adversario inició la lucha y que ambos rompieron el alto al fuego ¿Por qué creer a los armenios?

Desde la firma de la tregua en mayo de 1994, con el documento firmado por Nagorno-Karabaj, Azerbaiyán y Armenia con la mediación de Rusia, Armenia y Nagorno-Karabaj han acatado el cese del fuego y emprendido el camino de las conversaciones de paz, bajo la supervisión del Grupo de Minsk, copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia en representación de la Unión Europea. Armenia y Nagorno-Karabaj son partidarios de la paz y del reconocimiento del derecho de la población de la República de Artsaj (Nagorno-Karabaj) a vivir en sus tierras milenarias y ejercer el derecho de libre determinación, que es prioritario según el acta fundacional de las Naciones Unidas, en 1945. Azerbaiyán hace 25 años que se viene armando sin solución de continuidad, y amenazando constantemente con la reiniciación de las hostilidades para ocupar la región, sin considerar que allí vive un pueblo autóctono, desde tiempos inmemoriales, de raíces armenias y cristianas. Armenia y Nagorno-Karabaj hace años que vienen trabajando por la paz y preparándose para ella. Hace 25 años que Azerbaiyán viene preparándose para la guerra y ahora la emprendió. Los discursos de los presidentes de Azerbaiyán y Turquía en la 75ª Asamblea General de la ONU fueron premonitorios y casi un anuncio del inicio del ataque iniciado pocos días después, el 27 de setiembre. El discurso de odio y resentimiento pronunciado permanentemente por los turcos de Azerbaiyán y los turcos de Turquía hacía prever el ataque.

-¿Por qué cree que Azerbaiyán retira al canciller Mammadyarov si estaba negociando con los armenios?

Probablemente haya sido precisamente alguna predisposición al diálogo por parte del excanciller de Azerbaiyán para que el presidente Aliev lo removiera del cargo. Azerbaiyán no solo atacó a Nagorno-Karabaj, sino que viene desarrollando una política de exterminio de los armenios cristianos, que quiere llegar a las últimas consecuencias. Azerbaiyán en ningún momento quiere negociar; emprendió la guerra por un territorio cuyos habitantes no le interesan y por eso está decidido a cometer crímenes que toda la humanidad repudia, aún contra la población civil.

-¿Qué hacer para que se calme la ola bélica?

Lo único que puede detener la ola bélica que ambas partes se dispongan a retomar las conversaciones de paz. Dentro de las dificultades del proceso de negociaciones, la autoridad de los tres países copresidentes, Rusia, Estados Unidos y Francia, que además son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se venía ejerciendo con moderación y con perspectivas de llegar a una solución final. Azerbaiyán y Turquía son dos estados turcos, que comparten origen, identidad, lengua, cultura y religión. Armenia es una nación cristiana, la primera del mundo, ya que adoptó el Cristianismo en el año 301. La predisposición de Armenia y Nagorno-Karabaj de establecer un régimen de monitoreo de la línea de contacto para establecer fehacientemente quién es el agresor nunca ha sido correspondida por Azerbaiyán, siempre dispuesto al ataque. En la primera reunión de los cancilleres de Armenia y Azerbaiyán realizada en Moscú el pasado 10 de octubre, las partes acordaron mantener el mismo formato del Grupo de Minsk para el desarrollo de las negociaciones de paz. Azerbaiyán quebró la tregua de inmediato, al igual que otras dos treguas, auspiciadas por Francia y los Estados Unidos.

-¿Está de acuerdo con el canciller Lavrov de colocar observadores militares para asegurar el alto al fuego?

Armenia y Nagorno-Karabaj están de acuerdo con todas las iniciativas tendientes a evitar el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas inocentes. Rusia siempre ha cumplido un rol de mediador efectivo y las acciones se vienen desarrollando en territorios que siempre estuvieron en la zona de intereses rusos. La presencia de observadores militares para asegurar el alto el fuego sería un aporte fundamental para restablecer la paz y las posibilidades de una vida digna para la población que solo aspira a ello.

-El presidente de Rusia ha mostrado su preocupación a Turquía por combatientes de Oriente próximo al lado de las fuerzas azeríes ¿qué nos puede decir al respecto?

La participación de mercenarios guerrilleros yihadistas y terroristas islámicos en los ataques turco-azerbaiyanos contra la República de Artsaj se ha transformado en un verdadero escándalo internacional. Mano de obra desocupada de la guerra de Siria ha sido transportada al Cáucaso Sur en aviones comerciales turcos y lanzada al campo de batalla a matar armenios cristianos. Es como una imagen imposible de ubicar en los tiempos que vivimos. Sin embargo, está ocurriendo. El descaro de Turquía y Azerbaiyán al contratar mercenarios terroristas para involucrarlos en la guerra es una violación flagrante de todas las convenciones internacionales y ha merecido la condena de la humanidad civilizada.

“Los armenios son el pueblo original de Armenia y Nagorno-Karabaj”

-Nagorno Karabaj está consagrado internacionalmente como territorio de Azerbaiyán ¿Cuál sería la solución que no afecte a los azeríes ni a la población mayoritaria armenia?

Considero que esa es una afirmación extrema que no se ajusta a la realidad. La población de Nagorno-Karabaj es armenia nativa, no son armenios que fueron de Armenia a colonizar la región. Por lo tanto tiene el derecho de la tierra y de vivir una vida digna en sus tierras ancestrales. Frente a este objetivo tan elemental y primitivo, Azerbaiyán quiere eliminar a la población y ocupar las tierras que le pertenecen a esa población. Pareciera que esta no sería una solución correcta. El derecho de libre determinación es la base fundamental de las estructuras internacionales de la actualidad, como las Naciones Unidas. La solución de los deseos de libre determinación no puede ser la muerte generalizada. Si la solución fuera fácil, los organismos internacionales como la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y las Naciones no habrían dado su mandato al Grupo de Minsk (Rusia, Estados Unidos y Francia), que viene trabajando desde hace más de 25 años para tranquilizar a las partes y dirigir las negociaciones. La solución sería reanudar las conversaciones y abstenerse del uso de la violencia. La muerte y la destrucción solo generan más violencia.

-Los armenios y azeríes viven allí siglos de siglos ¿cómo conciliar?

Los armenios son el pueblo original de Armenia y Nagorno-Karabaj. Sus orígenes se remontan al segundo milenio antes de Cristo. Los turcos llegaron al Cáucaso desde Mongolia en las postrimerías de la Edad Media; pero nunca lograron ser mayoría en Karabaj. El concepto de azerí y Azerbaiyán se remonta a apenas un siglo, cuando la república turca del Cáucaso adoptó ese nombre. La comunidad internacional debe fijar las bases para la convivencia, ya que la conciliación requerirá de generaciones, el daño de este ataque de Azerbaiyán y Turquía ha causado estragos en toda la infraestructura, y la pérdida de vidas humanas se sentirá por generaciones. Armenia y Nagorno-Karabaj son un lugar pequeño, de apenas 40 000 kilómetros cuadrados y tres millones de habitantes, y sufren el ataque combinado de Azerbaiyán y Turquía, con casi 900 000 kilómetros cuadrados y casi 100 000 000 de habitantes. La comunidad internacional ha llegado a un nivel de desarrollo en que debe defender a los estados pequeños de la voracidad de los grandes.

-¿Qué le pediría al grupo de Minsk?

Fundamentalmente le pediría que restablezca la paz. La gente tiene derecho a vivir dignamente y dentro de un marco de seguridad y estabilidad. Las armas destruyen, y los armamentos químicos de última tecnología producen estragos humanos y ambientales. Rusia, Estados Unidos y Francia son tres potencias que deben detener a Azerbaiyán y Turquía en esta vorágine de muerte y destrucción, hasta la solución final y definitiva

-¿Qué llamado haría al Perú?

Que exhorte a las partes a la paz, que pida a Azerbaiyán y Turquía reanudar las negociaciones de paz y que favorezca la autodeterminación de la población de Nagorno-Karabaj, que como todos los pueblos del mundo tiene derecho de vivir en libertad en sus territorios ancestrales.

POR: RICARDO SÁNCHEZ SERRA

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