Apoyo a Petroperú es insostenible por su crítica situación financiera

Viceministra de Hacienda, Betty Sotelo, puede detener el despropósito del gobierno.


Por César Gutiérrez

El reciente anuncio de la disminución de la calificación de riesgo de Petroperú a nivel CCC+ por parte de la calificadora Fitch & Rating (F&R), que significa que hay un gran riesgo de impago de deuda de la petrolera estatal, amerita poner las alertas al máximo, dado que un día antes de esta decisión el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), José Arista, le había enviado una carta al señor Saverio Minervini, capitoste para Latinoamérica F&R, afirmando que seguirían apoyando a alicaída empresa.

Al cierre del primer trimestre de este año, todas las cuentas han sido negativas, que expresadas en millones de dólares (MMUS$) se pueden resumir así: Deuda Total: 8,532; Deuda de Corto Plazo (en plazo de hasta un año): 4,468; por el lado de la gestión: Utilidad Bruta: -25, es decir que el ingreso por ventas no cubre el costo de insumos ni los de producción; y el resultado neto fue de -183.

Estas calamitosas cifras empeorarán en el segundo trimestre dado que la unidad de procesos que genera la rentabilidad, denominada Flexicoker, estará paralizada por reparación hasta el 30 de junio próximo. En estas condiciones, el 30% del volumen de combustibles producidos será de petróleo residual N° 6, cuyo precio de venta en el mercado internacional, que es su principal destino, es entre 15% y 30% por debajo del costo del insumo utilizado para producirlo.

Posición del directorio

El directorio en funciones se ha pronunciado públicamente manifestando una perogrullada que se conocía desde julio del año pasado, que la empresa requería 2,200 MMUS$. Adicionalmente han sincerado que la participación en el mercado es de tan solo del 25% y proyectan para el cierre del 2024 las pérdidas serán de 716 MMUS$.

En una expresión principista han calificado que “sería irresponsable y un acto de inmoralidad solicitar mayor endeudamiento al Estado”. Abundan con una preocupante afirmación: “nada asegura que la empresa no retorne en el futuro cercano a solicitar más apoyo estatal”. Reconocimiento que las cuentas no están suficientemente claras para estar seguros de lo que está por venir.

Muy bien hasta allí, sin embargo luego hacen una inmersión en la nebulosa planteando una supuesta salida a su mejor entender. Refieren con una frase ambigua: “este directorio considera una gestión privada en la gestión de la empresa es la mejor opción”. ¿Proponen un manejo administrativo tercerizado mediante un contrato de gerencia? ¿Promueven una privatización?

Negativa presidencial y traducción desde el MEF

La palabra privatización, que es lo que interpretó la prensa, está proscrita en el lenguaje palaciego, desde donde -vía el acartonado vocero presidencial Fredy Hinojosa, con voz característica de locución comercial- afirmó que “Petroperu no se privatizará”.

Para mediatizar lo dicho sentenciosamente por el directorio de Petroperú, el ministro Arista, al mejor estilo de traductor político, declaró a la prensa que estaban pensando en la gestión, traduciendo al traductor, entendido como manejo administrativo. Tampoco negó la venta de parte de acciones al privado, como si la empresa fuese un “bocato de cardinale”. Negativa presidencial y galimatías ministerial.

¿Declarar la reorganización?

Cuando se pregunta a profesionales informados ¿cuál es la salida?, es recurrente escuchar que se declare la reorganización. Lo que no se dice es que mientras que eso se realiza, ¿quién pagará el pasivo corriente que asciende a 4,468 MMUS$? El manejo del MEF solo le permitiría reprogramar las deudas que tienen con el Estado, que ascienden a 969 MMUS$. Con una decisión de este tipo las deudas de corto plazo disminuyen a 3,499 MMUS$.

Los flujos mensuales son insuficientes para afrontar deudas vencidas y por vencer en el futuro inmediato, por eso la pregunta a los predicadores de la reorganización es ¿quién pagará las cuentas?

Para evitar un nuevo desembolso desde el tesoro público, o endeudamiento soberano o endeudamiento con garantía estatal o préstamo del Banco de la Nación por más que sea avalado por el MEF, reitero mi posición: “hay que ir a un proceso concursal a Indecopi por insolvencia para reprogramar deudas y dejar el control a los acreedores no estatales”, lo que también tiene sus complejidades, pero es lo más conveniente para el Estado.

Renuncien directores

El ministro Arista ha comprometido oficialmente la continuidad del apoyo estatal con cargo a las cuentas nacionales. Para ello remitió carta al responsable para Latinoamérica de F& R, con fecha 20 de los corrientes, a pesar de ello al día siguiente la calificadora desclasificó crediticiamente en un solo acto a la petrolera en tres escalones de B+ (posición 14) a CCC+ (posición 17 de 22 existentes).

Preocupa sobremanera la decisión ‘porque todo indica que ya no hay ni siquiera confianza en lo que el MEF pueda hacer por Petroperú. En este escenario, si de posición principista se trata, el directorio que calificó de inmoral un nuevo apoyo del Estado, debería haber liado bártulos, cosa que no ha ocurrido y todo indica que ya se olvidaron de su severo calificativo

Viceministra Betty Sotelo

Jerárquicamente en el MEF, el ministro es el que toma las decisiones en última instancia, sin embargo, siempre los viceministros de Hacienda han sido los guardianes de la caja fiscal.

La actual viceministra, Betty Sotelo Bazán, tiene un buen ganado prestigio de manejar con mano férrea la Dirección de Crédito Público, o la Dirección Ejecutiva del FONAFE, cuando le ha correspondido o el mismo viceministerio de Hacienda que lo ha tenido cargo en tres oportunidades. Son 40 años de impecable desempeño en el Estado.