Buenaventura explica origen de la controversia con la Sunat
Esa cifra es cuatro veces el PBI del Perú
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La empresa minera Buenaventura publicó ayer un comunicado que explica las circunstancias en que se generó la presente controversia sobre una supuesta deuda tributaria de más de dos mil millones de soles.

El comunicado sostiene que la empresa no tiene deuda tributaria, sino que se trata de una controversia originada en 2007-2008 en la que –precisa– la suma original era de 373 millones de soles, la misma que, en virtud de intereses y sanciones, se ha convertido en una de 2,083 millones de soles.

Buenaventura explica que modificó en ese entonces “la modalidad de venta del oro con sus clientes de precios fijos a precios variables” y que esta operación significó “un gasto importante que afectó los resultados de la empresa y, por lo tanto, afectó también el impuesto a la Renta a pagar en esos períodos”. Sin embargo –agrega– en los años siguientes (la operación) “representó resultados favorables para la compañía sobre los cuales se pagó el impuesto a la Renta”. Argumenta, no obstante, que la Sunat no reconoce hasta hoy el costo para la empresa de la operación en cuestión. De allí la controversia que, al demorar años, ha generado el incremento exponencial del monto en discusión.

VERSIÓN EN REDES

Al respecto circuló ayer en las redes una versión no confirmada sobre estos mismos sucesos. Según esta, “a fines de los 90 e inicios de la década del 2000, Buenaventura –al igual que muchos de los grandes productores de oro del mundo– estaba sufriendo con el precio del oro a US$ 280 la onza. En esa época, bancos de inversión, como Goldman Sachs, ofrecían pagar US$ 400 por onza con el compromiso de venderle a US$ 400 la onza también parte de la producción futura”. El precio, señala, había fluctuado entre US$ 240 y US$ 320 la onza durante 10 años y la venta a futuro era una práctica común de “todos los grandes productores de oro de todo el mundo para sobrevivir”.

“Por años Buenaventura pagó tributos en base al precio de $ 400 la onza, no obstante que el mercado andaba en $ 280 por onza. Cuando el precio subió en el 2007 a US$ 600 la onza y Buenaventura facturó a US$ 400, la Sunat le exigió “tributar en base a US$ 600 la onza, no obstante que Buenaventura solo recibía US$ 400”.

Buenaventura se saldría más adelante de este compromiso de venta de oro a US $400 la onza, según la versión a un costo muy elevado. Es esta la operación que “la Sunat no acepta como gasto y, con el pasar de los años, le carga a la empresa intereses y moras”.

“Esta es la disputa y, como todo en el Perú, lleva años en el Poder Judicial sin un fallo. Es natural que Buenaventura pida la prescripción ante la inacción del poder Judicial”, concluye.

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