Caótica situación de la demagógica masificación del gas natural

Reconstrucción ante desastres de “El Niño Costero” obliga a replantear políticas.

Caótica situación de la demagógica masificación del gas natural
  • Fecha Lunes 10 de Abril del 2017
  • Fecha 12:00 am

El embate de la naturaleza por el fenómeno llamado “El Niño Costero” está amai­nando, oportunidad de hacer el esfuerzo de poner en la agen­da del debate público los temas relacionados a la inversión, los que inevitablemente tendrán que competir con los dichos y hechos de la reconstrucción de la infraes­tructura dañada y del caso judicial de Lava Jato.

El suministro de gas natural (GN) como insumo energético tiene que ocupar un lugar preponde­rante en la discusión inversora, tanto por la cuantía, como por ser una variable importante en los costos de las actividades de los agentes económicos: industrias, comercios, estaciones de servicio y consumidores residenciales.

Lo que hemos visto desde agosto del 2004, que corresponde a la fecha de la puesta en operación comercial del suministro de GN desde los yacimientos de Cami­sea (Lote 88), se puede resumir en una sola palabra: voluntaris­mo. Los sucesivos gobiernos han centrado su preocupación en dos puntos: que el precio para el con­sumidor final no se incremente a niveles que puedan generar pro­testa y crear la ilusión al ciudada­no que el servicio se va universa­lizar, masificación le han llamado.

Bajo estas premisas se acordó con productores del yacimiento de Camisea, Empresas Contra­tistas del Lote 88, precios pro­mocionales temporales, como el fenecido en el 2013 para el gas natural vehicular (GNV), des­cuentos especiales para el abas­tecimiento del sector residencial en la región Lima hasta completar una cuota de volumen y descuen­tos para el suministro a los con­cesionarios de distribución que se ubiquen en provincias. Asimismo con el productor de gas natural licuado (LNG), Perú LNG SRL, se estableció un suministro de hasta 20 millones de pies cúbicos por día (MMPCD) que deberían ser vendidos proporcionalmente a los concesionarios de siete regiones ubicadas en el norte y sur del país. En el norte a la empresa Gases del Pacífico SAC (GASEP), com­prometida a atender las regiones de Lambayeque, Cajamarca, La Libertad y Áncash. En el sur, a la empresa Gas Natural Fenosa Perú SA (GNFP), que deberá atender las regiones de Arequipa, Moque­gua y Tacna.

Sobre lo realizado, el despliegue mediático con noticias triunfa­listas en la prensa de papel color salmón, ha ocultado la realidad: los compromisos de cobertura en la lógica económica vigente no avanzará más allá del 17 % del universo de hogares existen­tes en las regiones que abarca la concesión y la dispersión de pre­cios a los consumidores finales es elevadísima en cada lugar, a la cual se agrega la pretensión de la empresa Gases del Norte del Perú SA (Gasnorp) de hacerse de la concesión en la región Piura.

A todo esto hoy se agregan las dificultades originadas por los efectos del “Niño Costero”, que inevitablemente alterarán los ca­lendarios de obras que se tenían programados por Gases del Pací­fico SA para Lambayeque, Caja­marca, La Libertad y Áncash y los propuestos por Gasnorp para Piu­ra en el norte; pues previamente tendrá que definirse la planifica­ción urbana que se plantea desde el Ejecutivo.

MODIFICACIONES OBLIGARÁN A REVALUAR

Las modificaciones de calendario obligarán a los concesionarios y a los aspirantes a serlo, a revaluar los costos del tendido de las redes de distribución por la reubicación de viviendas, cambio de trazos de pistas y veredas, modificaciones por el planeamiento de drenajes. Desde el punto de vista de ingre­sos, luego de la grave situación económica que viven los pobla­dores afectados, el compromiso de contratar una conexión de GN será diferente a lo originalmen­te planteado, lo cual se extiende también a nivel empresarial.

La situación no puede ser sosla­yada de ninguna manera, según estadísticas al 19.03.2017, del Comité de Operaciones de Emer­gencias Nacionales (COEN), ya se contabilizaban solo en la región Piura: 46,222 viviendas y 255,492 personas afectadas. Las cifras posteriores a esa fecha han em­peorado. En estas condiciones el equilibrio económico y financiero de las inversiones innegablemen­te se verá seriamente afectado. Gasep y GNFP, con contratos ya firmados desde el 2013, plan­tearán al Ministerio de Energía y Minas (MEM), ampliaciones de plazo y que Osinergmin modifi­que tarifas de comercialización y distribución. Obviamente lo mismo ocurrirá con el aspirante Gasnorp en Piura, en este caso se­ría un despropósito otorgarle un contrato de concesión por todo lo reseñado y más bien es la opor­tunidad de desarrollar un proce­so de competencia como lo han venido pidiendo los congresistas y movimientos de defensa de la región Piura.

Es hora de sincerar el discurso, el GN como combustible genera aho­rros a todos los sectores sin distin­ción, pero no podrá universalizarse salvo que el Estado esté dispuesto a realizar un aporte al fondo perdi­do para expansión de redes, cosa que a estas alturas se convierte en una quimera, los costos de la re­construcción que aún no se tienen y que tendrá que asumir el Estado, serán una gran limitante. De otro lado, en el caso de los concesiona­rios Gasep y GNFP, hay un proble­ma adicional, que es el suministro de GN como LGN desde la planta de Perú LNG SRL, la cantidad es magra y ni siquiera alcanza para abastecer al 100 % de las ciudades con las que ha habido compromiso de iniciar operaciones, menos será para las regiones íntegras.

CÉSAR GUTIÉRREZ



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